miércoles 22 de septiembre de 2021
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El mandamás del PCF está acusado de intentar matar a un juez

Rojas desde Marcos Paz: sus días con el líder de Los Monos y el trato “como Hannibal”

El Negro Rojas brindó una entrevista exclusiva a El Territorio desde su nuevo lugar de detención. Pese a que tiene tres procesamientos, sigue negando las acusaciones en su contra

domingo 25 de julio de 2021 | 6:03hs.
Rojas desde Marcos Paz: sus días con el líder de Los Monos y el trato “como Hannibal”
La conversación se hizo mediante una videollamada.
La conversación se hizo mediante una videollamada.

La última vez que Néstor Fabián Rojas (44) habló los títulos reflejaban un presunto plan para matar al juez Fernando Verón, titular del Juzgado de Instrucción Tres de Posadas y quien lo investiga por el doble crimen de El Acuerdo. Desde hacía ocho meses estaba detenido en la cárcel de Ezeiza, tras un traslado fundamentado en su peligrosidad y peligro de fuga.

Eso fue hace exactamente trece meses. En la actualidad pasa sus días en el presidio de Marcos Paz, y no sólo tiene prisión preventiva por el intento de homicidio al magistrado; además está procesado y embargado como el líder de una organización internacional dedicada al narcotráfico. La llamó Primer Comando de Frontera, emulando a organizaciones carcelarias brasileñas con las que tenía relaciones.

Pero hay algo que no cambia: Rojas se dice inocente, con verborragia rechaza cada una de las acusaciones en su contra y asegura que desde que está en Buenos Aires tiene poco contacto con el exterior. “Supuestamente tienen escuchas. Que presenten las escuchas, pero tienen que demostrar que soy yo. Yo lo que hablé fue en el teléfono del penal, porque en ningún momento tuve teléfono”, desafía.

Según las acusaciones del Juzgado Federal de Posadas, documentos y fuentes ligadas al caso consultadas por este medio, desde el teléfono El Negro organizaba el comercio y contrabando de cocaína y marihuana. La droga se acondicionaba en Paraguay, ingresaba a Misiones y terminaba en Brasil y Buenos Aires.

Con mano de hierro y amenazas Rojas está acusado de dirigir una logística que incluía un impresionante despliegue económico, con la generación de empresas pantalla, alquiler de galpones, utilización de todo tipo de vehículos. En septiembre del año pasado Gendarmería Nacional y la Procunar desplegaron 16 allanamientos y detuvieron a siete personas. Otros dos, como él, estaban detenidos.

Luego de eso, lo trasladaron Marcos Paz, donde hoy están alojados los mayores narcotraficantes del país. Al llegar allí, en la requisa inicial, agentes del Servicio Penitenciario Federal le incautaron un teléfono celular en sus pertenencias, que increíblemente adquirió en el traslado. Rojas lo niega, dice que se lo plantaron: “Por ahí el que no está acá no sabe, yo automáticamente dije que era mío, porque no querés cobrar una paliza, que te rompan el cuello e ir a parar a la enfermería. De ninguna manera podés acusar al Servicio de que te hayan colocado algo. ‘Si está ahí tiene que ser mío’, le dije”.

Sus días de máxima seguridad
La entrevista con El Territorio se hizo mediante una videollamada y duró cerca de una hora. En la pantalla, el oriundo de Puerto Iguazú alternó sonrisas, gesticulaciones y gestos de enojo. Bajo la atenta mirada el SPF, contó cómo son sus días en la cárcel de máxima seguridad y abordó cada una de las causas en las que está siendo investigado.

En medio de un brote de Covid en el penal, aseguró que será muy difícil que se contagie porque “prácticamente soy un Hannibal Lecter, un encierro total de 22 horas en un 3x2. Tengo mi tele, mi cocinita, miro la tele y las noticias”. Y añadió: “En el pabellón somos dos personas, y de vuelta separados. Hablamos con una reja, con quien dicen es el líder de Los Monos. Hablamos a distancia ‘cómo está, buen día’, nada más, no tenemos socialización”, describió.

El líder de Los Monos es Ariel “Guille” Cantero, de quien se considera que cometió más delitos detenido que en libertad, e incluso se lo acusa de llevar adelante una agencia de sicarios. También hay pesos pesados como los integrantes del clan Loza o Marco Antonio Estrada Gonzáles.

Sobre su estancia en esas cárceles federales, asegura que le inventaron causas para que lo trasladen, señalando a la Justicia misionera como la gestora de ese plan. “La Justicia provincial llevó a esto, el juez Verón encaminó a que esto suceda. ¿Cómo llegaron a presumir rápidamente que soy yo, sin un peritaje? - respecto de la causa del PCF-. Pregunto qué hay y dicen ‘mensajes’. Yo no puedo agarrar un teléfono y decir ‘ fulano tal cosa’, pero va más allá. Acusar es fácil”, reclamó.

También dijo que va a hacer una denuncia a la Procunar y a su titular, Diego Iglesias, por una supuesta persecución.

El intento de homicidio a Verón
Por el presunto plan para matar al magistrado Fernando Verón, además de Rojas hay cinco personas con prisión preventiva, cuatro de ellos posadeños y un joven de nacionalidad paraguaya. Hace unas semanas se determinó su prisión preventiva por los delitos de acopio de armas, tenencia ilegal de armas, asociación ilícita y tentativa de homicidio agravado por la participación de más personas, todos en concurso real.

A diferencia de sus últimas declaraciones, Rojas expresó que conoce a los implicados, aunque aclaró que no traficó con ellos. Puntualmente habló de los dos primeros detenidos, Luis Miguel Banden y Andy León Torres, quienes fueron sorprendidos en un vehículo robado y con un arma 9 milímetros. Se cree que venían de despachar un cargamento de marihuana en San Javier.

“Dicen que Andy es mi cuñado, pero prácticamente es como un hijastro mío, su hermana era mi protegida; dicen que es mi pareja pero no es así, yo ya estaba con mi señora en ese momento. En su momento sí el señor Baden trabajaba para mí como mecánico, yo no puedo negar porque una vez él llevó a mi familia, fue a llevarlos al penal. No tengo nada que ocultar, si él seguía en el ambiente delictivo cuando estaba conmigo no sé, se dedicaba a arreglarme los autos”, se desligó.

Rojas hizo hincapié en que nunca fue notificado ni imputado en esta causa, denunciando que se le está negando el derecho a defenderse.

Autoridades del Juzgado, en tanto, expresaron en su momento que pese a los intentos de audiencias virtuales con él, éste se negó a salir de su celda. “Eso es imposible, porque en un caso así, te lleva la fuerza pública. Cuando un juez te requiere, no me puedo negar o tengo que firmar un acta de negativa”, argumentó.

Y sobre los delitos, atacó: “Organización ilícita son personas organizadas para cometer delitos, pero yo no cometí ningún delito. No tengo tenencia, ni cometí ningún delito. ¿Dónde voy a hacer acopio, si estoy preso? Ahí notás la predisposición de la Justicia de querer imputarme como sea”. Adelantó que le va a pedir más pruebas a la Fiscalía y, llegado el caso, la nulidad de la instrucción.

Al respecto, expresó que a él nunca le secuestraron un teléfono y que “una triangulación no es suficiente”.

“El juez debería tener más transparencia y no animosidad. Esto es más que una persecución mediática, es una persecución jurídica. Están haciendo uso y abuso de poder. Soy inocente, no tengo ningún interés ni nunca tuve intención de atentar contra el magistrado - Verón-, por eso dije en su momento que se quede tranquilo de mi parte que yo no soy esa clase de persona”, se defendió.

Doble homicidio El Acuerdo
Con un discurso que buscó detenerse de forma organizada en cada una de sus causas, El Negro también hizo referencia a la investigación judicial por los homicidios de Sebastián Vega (35) y a Rodrigo Ibarra (37), ocurrido en diciembre del 2015. Al respecto, aseguró en el expediente que investigaba a Vega en el Juzgado Federal de Campana es la clave para descubrir a los verdaderos asesinos.

Añadió que las víctimas cometen diversos delitos en connivencia con efectivos de las fuerzas federales y que incluso antes de su muerte estuvieron secuestrados. “Los tenían secuestrados en Buenos Aires porque se habían quedado con unas mercaderías ajenas y le dieron una semana para que repongan”, describió, expresando que obtuvo esa información de investigaciones propias.

En esta causa Rojas es el único detenido - lo apresaron en 2018 -, también con prisión preventiva por doble homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, criminis causa y por el uso de arma de fuego.

Sobre esta investigación, señaló que siempre declaró y pidió pruebas, pero nunca fue escuchado.

El caso, por el tiempo pasado, está en la etapa final de instrucción, tras el intento frustrado de la Fiscalía para que sea remitido a la esfera federal. “Ni que me ofrezcan tres años en suspenso no voy a firmar, y si tenemos que ir a juicio iremos a juicio”, exclamó, aclarando que primero van a agotar todas las instancias defensivas y generar la mayor cantidad de pruebas posibles.

 

El porqué de su estadía con otros poderosos

Según un artículo del diario La Nación, la cárcel de Marcos Paz concentró a los narcos más peligrosos del país como “una estrategia para agudizar los controles, con un plan de rotaciones de los capos narcos dentro de la penitenciaría para evitar que alguien se transforme en el “dueño del pabellón”.

Además de la causa de Primer Comando de Frontera, en la que mediante escuchas se interceptaron 11.000 toneladas de marihuana y 30 kilogramos de cocaína, se evitaron - según la acusación - al menos tres homicidios ordenados por el detenido en Ezeiza.

Al respecto Rojas dijo: “Hicieron 16 allanamientos, pero quiero que me muestren una vaina, una bala, un gramo de cocaína o marihuana”. Amplió que los vehículos que le secuestraron los había comprado legalmente como parte de la venta de un terreno de su familia.

Rojas llegó a Buenos Aires por pedido del juez federal de Eldorado Miguel Ángel Guerrero, quien investigó el crimen de un ladero, Aldo Cantero, ocurrido en 2018 en la localidad de Gobernador Roca. La pesquisa fue elevada a juicio hace un año.

Guerrero lo venía investigando desde antes del crimen por narcotráfico y también fue víctima de amenazas. Información calificada señaló que en un búnker de la Capital del Trabajo había armas destinadas a su asesinato. Guerrero, desde entonces, se mueve con custodia.

 

En cifras

11.000 La investigación del Procunar y el Juzgado Federal de Posadas le atribuyen 11 mil kilos de marihuana y 30 de cocaína incautados.

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