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Por día se colocan un promedio de 30 vacunas

Ante la resistencia, vacunadores se desviven para revertir estadísticas

A pocos kilómetros de Brasil y con una población mayormente rural, las noticias falsas causaron un gran impacto en la vacunación en Pozo Azul, que avanza a paso lento

domingo 25 de julio de 2021 | 6:05hs.
Ante la resistencia, vacunadores se desviven para revertir estadísticas
Las dificultades del terreno también son un factor de influencia. Foto: Carina Martínez
Las dificultades del terreno también son un factor de influencia. Foto: Carina Martínez

Pozo Azul es un municipio que se ubica dentro del departamento de San Pedro, al Nordeste de Misiones, representado en gran parte por la ruralidad con chacras que se extienden a lo largo y ancho de su geografía.

A esa característica demográfica compleja para salir a vacunar se suma la desinformación, que resulta uno de los principales factores para el bajo índice de inmunización contra el coronavirus, que actualmente no supera el 40% de la población objetivo.

Día tras día los vacunadores le dan batalla a los frenos que se presentan y recorren cientos de kilómetros tratando de convencer, “llevando salud”, tal como lo expresaron a El Territorio, que los acompañó en una jornada de trabajo.

Desde un principio la campaña de vacunación representó todo un desafío para los agentes de salud y vacunadores, por las características de conservación de la Sputnik V, primera dosis en llegar al lugar para la población en edad de riesgo.

Por ese motivo fue imposible habilitar un segundo vacunatorio en algún paraje, siendo sobresaliente el trabajo de concientización y el ejemplo de los primeros en vacunarse, lo que permitió aplicar la primera tanda de vacunas.

Pese a ello, 71 dosis fue lo máximo que llegaron a aplicar en una jornada en todo lo que va de la campaña.

El centro de vacunación funciona en la zona céntrica, en el edificio donde estaba la municipalidad.

Esa primera experiencia dejó en evidencia que a los vacunadores les esperaba un arduo trabajo, ya que era evidente la resistencia a la inmunización, realidad que se acentuó con la llegada de vacunas como Astrazeneca y Sinopharm. Aunque con ello, los operativos tomaron otra dimensión, permitiendo salir a terreno, realizando jornadas de vacunación recorriendo casa por casa.

Allí fue donde debieron redoblar los esfuerzos ante el nivel sorprendente de resistencia. Tanto que el porcentaje de vacunados dentro de la población objetivo era del 10% durante estas dos últimas semanas y gracias al arduo trabajo extramuros los vacunadores, junto a todo el equipo de salud, lograron revertir el nivel y se llegó a cerca del 40%, incluyendo a las comunidades mbya guaraní, donde el panorama es igual en cuanto a la aceptación de la vacuna.

Insultos
En ese marco, mediante el trabajo mancomunado de Salud Pública y la Municipalidad realizaron un rastrillaje en toda la zona rural, restando muy pocas colonias a las que no llegaron aún.

En ese proceso de llegar a lo más recóndito se pone en evidencia el compromiso y responsabilidad de los vacunadores, que dejaron de descansar por varios sábados y domingos, siendo frustrante, desesperante y desilusionante llegar a una casa y recibir insultos y maltrato.

En algunos casos sintiendo hasta miedo de seguir y golpear en la próxima casa, buscaron varias alternativas para convencer a la población, siendo la transmisión de información verídica la opción más recurrida y eficiente en el trabajo encarado.

“Desde un principio costó mucho vacunar, la gente nos decía que vieron videos y toda esa mala información. Comenzaron a acercarse cuando vieron que no era mala la vacuna. Los operativos en las casas fueron todo un desafío, muchos nos agradecen, nos reciben bien pero también nos sentimos mal cuando los que no quieren vacunarse nos dicen que estamos haciendo mal a la gente. Eso duele mucho porque lo hacemos con enorme esfuerzo, cuando es muy lejos sentimos miedo porque no sabés con que te vas a encontrar”, señaló Juliana Ferreira, promotora de salud, responsable del vacunatorio y referente Covid-19 en Pozo Azul.

Las jornadas de salida a terreno resultan agotadoras, porque las colonias se encuentran muy lejos y las casas distanciadas unas de otras.

Una de las colonias más alejadas está a 50 kilómetros de la zona urbana y se llega por caminos terrados de muy difícil acceso; allí estuvieron acercando la inoculación.

Influenciar
“Demanda mucho tiempo, por día hacemos entre 30 o 40 vacunas, muchas veces los abuelos se dejan influenciar por lo que los nietos ven y difunden desde el celular. Fuimos a la Colonia Soledad, a 50 kilómetros y nos llenó el alma la respuesta de los moradores. Fue un éxito en ese lugar y así de a poco vemos el cambio porque como decimos cuando llegamos a esas casas tan alejadas, venimos a traerle salud”, aportó por su parte Julio González, vacunador a cargo del Caps de Mondorí en Pozo Azul.

Así como la llegada de las noticias falsas e influencia de algunas religiones donde el pastor prohibió a los fieles aplicarse la vacuna causó un gran impacto en los avances de la aplicación de dosis, fue la propia vacuna la que se ganó de a poco la confianza a medida que la inmunización avanzó.

“Primero solo contábamos con información de estudios, pero realmente uno ya va censando en la comunidad el impacto positivo de la vacuna, siendo notable la disminución de consultas por cuadros respiratorios. Hubo pacientes con comorbilidades que se contagiaron y no fue necesario una derivación por ejemplo, cursaron la enfermedad sin mayores complicaciones, los que tuvimos que derivar en estado grave fueron pacientes que no se quisieron vacunar. Esta efectividad ayuda también a que ellos mismos vean los resultados en la comunidad”, argumentó la médica Mercedes Palazzo, a cargo del Caps del lugar.

Entre quienes aún se resisten a vacunarse se encuentran personas adultas, jóvenes y ancianos; muchos no están en contra de la vacuna sino que optan por seguir sus creencias que de cierta forma fueron inculcadas en casi todo un núcleo familiar o vecinal.

Uno de los casos es el de Cerja Mendaluk de 72 años. “Yo tengo fe en Dios. Si es para morir así como muchos ya murieron con dos vacunas, cuando llega la hora se muere sin vacuna o con vacuna. Yo tengo fe en Dios, en mi familia algunos se vacunaron y otros no, por ahí más adelante cambio de idea pero por ahora no me quiero vacunar”, aseguró la mujer que no padece comorbilidades.

Así como quienes pueden y no quieren, están quienes quieren pero pese a la visita de los vacunadores no pueden; se trata de personas indocumentadas o cuyos DNI se encuentran en trámite. También hay algunos extranjeros que no legalizaron el cambio de domicilio. Este dato resulta preocupante ya que del total de los que no pudieron recibir la vacuna el 3% corresponde a indocumentados, de acuerdo al registro realizado por los vacunadores.

 

El desafío de llegar a todas las picadas

En un municipio joven, donde los recursos para la salud pública son escasos, ya que no hay hospital y cuentan con un solo Caps en la zona urbana, se pensó que ante esta carencia la vacuna sería muy bien recibida, dado que ante una emergencia el centro de salud de referencia es el Hospital Samic de Eldorado.

Sin embargo, toman relevancia otras cuestiones. Entre los factores que repercuten en la resistencia a vacunarse está la mala información o noticias falsas que circulan en los medios virtuales como redes sociales, la influencia de religiones y la incredulidad sobre la enfermedad.

“Primero teníamos que ver cómo llamar a la gente y traerlas hasta el vacunatorio, no había servicios de transporte, fuimos sorteando esos obstáculos, después por suerte pudimos sacar las vacunas a terreno y eso ayudó mucho porque sí había gente que quería vacunarse pero no podía llegar. Hoy día pese a la resistencia podemos decir que llegamos a todas las picadas, mi reconocimiento es a los vacunadores, a los agentes sanitarios, porque es un trabajo exhaustivo, eso es lo que nos tranquiliza, el haber llegado a salvar vidas hasta el último lugar”, indicó a este medio la médica Mercedes Palazzo, a cargo del Caps y del área de vacunación Covid-19 en Pozo Azul. Lo mencionado por la profesional de la salud cuando hace referencia a lo que representa la logística para salir a terreno es una cuestión para nada menor en un municipio formado hace poco más de tres años y medio, donde los recursos resultan escasos y limitados para hacerle frente al traslado de los vacunadores y todo lo que demanda la vacunación en terreno.

 

“Tenemos dosis, pero se crearon muchos tabús”

“En nuestro municipio tenemos dosis disponibles, pero se crearon muchos tabús en torno a la vacuna y eso no es bueno para la sociedad. Es importante que se tome conciencia y no sigamos lamentando la muerte de un familiar. Ya superamos los diez vecinos que murieron por el Covid-19”, señaló a El Territorio el intendente de Pozo Azul, Edgar González.

“El costo en logística es alto y desilusiona hacer todo ese gasto y no obtener la cantidad de aplicaciones esperadas. Invitamos a la comunidad a que se acerque al vacunatorio”, agregó. Además apuntó a que más adelante, para la realización de distintas actividades, quizás sea obligatorio contar con la vacuna aplicada como sucede en otros países. “Mientras tanto nosotros seguimos trabajando para generar conciencia”, indicó.

 

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