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A partir del caso se generaron diversos movimientos antivacuna

Wakefield, la farsa y el mayor daño a la vacunología mundial

Una publicación falsa por parte del médico británico en la revista The Lancet en 1998 relacionaba la triple viral con el autismo. Fue desmentida y le quitaron la matrícula

domingo 18 de julio de 2021 | 0:30hs.
Wakefield, la farsa y el mayor daño a la vacunología mundial
La triple viral previeve enfermedades como el sarampión, la pepera y la rubéola; y no está asociada al autismo.
La triple viral previeve enfermedades como el sarampión, la pepera y la rubéola; y no está asociada al autismo.

Una publicación en la prestigiosa revista The Lancet, en 1998, sobre la relación de la vacuna triple viral (que previene el sarampión, la rubéola y la papera) con los casos de autismo y síntomas gastrointestinales generó revuelo primero en el Reino Unido y después en todo el mundo.

El estudio fue publicado por el médico británico Andrew Wakefield y a raíz de ello, por un lado, miles de personas dejaron de vacunar a sus hijos y, por el otro, surgieron los primeros movimientos antivacunas que se replicaron y tienen continuidad en la actualidad.

Sin embargo, lo publicado por Wakefield era una farsa que fue refutada con estudios científicos. Pese a que le quitaron su matrícula de médico, el daño ya estaba hecho y hay quienes catalogan su trabajo y las consecuencias venideras como uno de los mayores daños a la vacunología y a la prevención en salud pública.

Las autoridades sanitarias y el Consejo Médico General del Reino Unido, en julio de 2007, iniciaron un proceso de investigación sobre las posibles malas prácticas en las que habría incurrido Wakefield al elaborar su estudio.
Paralelamente, el movimiento antivacunas seguía creciendo, ignorando las permanentes denuncias relacionadas con la falta de ética y profesionalidad del médico.

Finalmente, en enero de 2010, las investigaciones sobre mala praxis fueron confirmadas.

El Consejo Médico General tenía pruebas para demostrar que Wakefield actuó “deshonesta e irresponsablemente“, “mostró un cruel desprecio” por el sufrimiento de niños y jóvenes al someterlos a pruebas innecesarias, “abusó de su posición de confianza” y “provocó el descrédito de la profesión médica”

El consejo médico había explicado que Wakefield tomó muestras de sangre de niños en la fiesta de cumpleaños de su hijo y que le pagó a cada uno y además bromeó sobre el incidente.

La revista médica The Lancet se retractó del artículo publicado en 1998.

Además, un periodista británico había revelado que el ex profesional médico recibió un pago de los abogados de padres que sospechaban que sus hijos podrían haber sido afectados por la vacuna.
Wakefield se mudó a Estados Unidos en 2004 y estableció en Texas un centro para el tratamiento del autismo, donde obtuvo gran clientela a pesar de no contar con una licencia para ejercer ahí y de que la comunidad médica también se mostraba escéptica ante él.

Tanto el Reino Unido como otros países desarrollados tuvieron que batallar largos años contra la falsedad del estudio de Wakefield.

Los efectos negativos se notaron en los brotes de sarampión y paperas entre la población.

Durante 2019 y 2020, países como México y Estados Unidos volvieron reportar casos de sarampión después de no detectarlo durante largos períodos.

La pobreza, los movimientos antivacunas y la mala información se encuentran entre las principales causas de este repunte de la enfermedad.

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