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Braian Romero a River: fue verdulero, padre a los 16 y volvió para ser campeón tras una grave enfermedad

martes 06 de julio de 2021 | 23:03hs.
Fútbol

River Plate cerró el lunes por la noche la incorporación del delantero de Defensa y Justicia Braian Romero (30), para suplir así el lugar que dejó vacante el colombiano Rafael Santos Borré, ya oficializado como jugador del Eintrach Frankfurt de Alemania.

La llegada de Romero se produce a cambio de 2.500.000 dólares por el 80% del pase, a saldar en cinco cuotas de 500.000 pagadas cada semestre a partir de esta semana. Por Borré, en tanto, River no recibió un solo euro debido a que el pasado 30 de junio el jugador quedó libre, con el pase en su poder.

Algunos detalles de la historia de Braian Ezequiel Romero trascendió a partir de su descollante actuación en la histórica campaña de Defensa y Justicia en la que se coronó campeón de la Copa Sudamericana, torneo del que fue el máximo goleador, y de la Recopa Sudamericana.

Se supo, entonces, que el momento más crucial de su vida ocurrió a partir de un día en que se despertó de tras dormir una siesta, sintió un fuerte dolor que rápidamente se esparció por todo su cuerpo y la consecuencia del diagnóstico, por el cual no pudo caminar durante casi dos meses, fue que ya no podría volver a jugar al fútbol.

“Me fui a dormir una siesta y cuando me levanté me dolía la cintura, el dolor aumentaba y al otro fui a entrenar. Los médicos del club me llevaron al hospital y quedé internado, me dolía todo el cuerpo del cuello hacia abajo y a través de estudios me diagnosticaron una artritis reumatoidea por la que estuve dos meses sin poder caminar (...) Después de un tiempo de hacer un tratamiento que no funcionaba se hizo una reunión de los médicos con mi familia y el presidente de Acassuso y me dijeron que me buscara otra actividad porque no iba a poder seguir jugando”, relató el propio jugador.

Antes de eso, sin embargo, mucha vida había habido en la vida de Braian Romero. Nacido en San Isidro, tuvo pasta de campeón desde chico, pero también obligaciones de las más exigentes. Trabajar para poder comer, sin más. Lo hizo en la verdulería que su padre y su tío tienen en el barrio de Béccar, allí donde encontraba el sustento para ir y venir a entrenar de Acassuso, pero también para mantener a Sofía, la hija que tuvo cuando apenas contaba 16 años.

Para llegar, esa palabra que se escribe fácil pero que tanto cuesta lograr, hizo de todo, incluso dejar el fútbol. “Hice Novena en Chacarita, dejé, en Sexta estuve en Tigre pero sin fichar porque mis papás no quisieron firmar, y luego ya había abandonado todo”, recordó Braian.

Dejar todo, incluso los sueños

Es que allá por 2010, cuando el futbolista tenía 18 años, la vida real le puso una prueba de fuego. “Arranqué jugando en la novena división en Chacarita, pero por problemas familiares tuve que dejar el fútbol. Lo que pasa es que nació un hermanito y junto a otro hermano, más chico que yo, tuvimos que hacernos cargo del bebé y por eso, al no tener tiempo para ir a practicar, dejé de jugar”, contó Romero en una entrevista con el diario El Litoral.

Allí agregó: “Recién pude retomar el fútbol con edad de quinta, cuando fui a probarme a Acassuso. Mientras tanto trabajaba en la verdulería de mi papá. Dejaba el negocio para ir a entrenar y eso lo hice hasta no hace mucho tiempo”, decía cuando todavía su nombre no iba a la tapa.

Esa edad crucial, a los 18, encontró a Braian Romero con una hija pequeña, trabajando en una verdulería familiar y con la responsabilidad de tener que cuidar, además, al hermano más pequeño de la familia. El futbol era su sueño, pero su realidad le cerraba las puertas.

Fue un amigo, Cristian, el que impulsó una carrera que gritaba por todos lados que debía ser. Le consiguió una prueba en Acassuso y cuando pocos creían que le darían la oportunidad, porque para dar examen de futbolista ya era grande, lo logró. “Con esa edad, era difícil quedar. Pero a Fabián Nardozza le gustó mi juego y me dejó”.

Ese fue el principio de la carrera que protagonizó hasta hoy. El 7 de enero de 2012 lo llamaron para firmar su primer contrato como profesional, cuando Susso militaba en la Primera B Metropolitana. Entonces se mantenía con lo que ganaba en la verdulería: “Cuando empiece a cobrar un sueldo en el club, seguramente dejaré esto para poder hacer algo de gimnasio a la tarde y, a su vez, terminar el último año de colegio”, declaró entonces.

En ese tiempo le decían Lavandina, porque lo encontraban parecido a Gonzalo Bergessio. En 2015, cuando tenía 23 años, pasó de Acassuso a Colón de Santa Fe por pedido del entonces entrenador del Sabalero, Carlos Rinaldo Mostaza Merlo y desde allí todo fue en ascenso: Argentinos, Independiente, Athletico Paranaense de Brasil y Defensa y Justicia, donde ganó la Copa Sudamericana 2020 y fue goleador del torneo con 10 tantos, y la Recopa Sudamericana para hacer historia con el Halcón.

Braian Romero lleva 170 partidos en Primera, categoría en la que firmó 55 goles hasta hoy. Tiene dos hijos, Sofía y Lucas, producto de su relación con Romina Barboza, la mujer que lo acompaña desde que eran adolescentes.

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