jueves 05 de agosto de 2021
Lluvia ligera 20ºc | Posadas

Iniciativa de la Escuela Educación para las Primaveras, de El Soberbio

Semillero de solidaridad y compromiso con el cuidado del ambiente

Mediante un proyecto de vivero escolar solidario, los chicos aprenden a producir plantines de árboles nativos y, al mismo tiempo incorporan valores ecológicos

lunes 28 de junio de 2021 | 2:15hs.
Proyecto escolar
Con la producción del vivero se arborizan espacios en toda la comunidad. Fotos: Carina Martínez
Con la producción del vivero se arborizan espacios en toda la comunidad. Fotos: Carina Martínez

Lo que nació hace diez años como un pequeño cuartito de madera donde cultivar plantines de árboles nativos, con el fin de reforestar el patio de la escuela y los terrenos de las familias locales, se convirtió en un rico espacio en el que estudiantes y docentes llevan adelante un enorme vivero con amplia variedad de plantas para jardinería y árboles. Un trabajo en conexión con la naturaleza que se fortalece en pandemia y que posibilita abordar la enseñanza-aprendizaje de valores de cuidado ambiental.

El vivero ecológico escolar ‘Un futuro junto a la naturaleza’ tiene lugar en la Escuela 940 ‘Educación para las Primaveras’, ubicada en paraje San Ramón, Colonia Primavera, en el municipio de El Soberbio.

En el vivero pedagógico se producen árboles nativos, plantas ornamentales y plantines de verduras. En el proceso de cultivo toman parte un grupo de alrededor de 40 estudiantes, que estudian en contacto con la naturaleza, y replican estos aprendizajes en las chacras de sus familias, aportando así al cuidado del medio ambiente.

En un primer momento en el espacio, que fue creciendo en cuanto a infraestructura mediante la financiación que recibieron del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) y una segunda remodelación mediante una donación realizada por una ONG, comenzaron con el cultivo de árboles, pero el problema se daba en las vacaciones cuando no había quien se encargue del cuidado de las plantas. Esta situación resultaba frustrante y desfavorable al momento de cumplir con uno de los propósitos que es la plantación de árboles, la mejor época para hacerlo es entre los meses de abril y agosto.

Con esta inquietud sumaron al proyecto a Ramona, que comenzó a dedicar horas de trabajo exclusivo con las plantas, lo que no se puede concretar sólo con los alumnos, ya que más que nada para ellos el espacio debe ser un lugar donde poner en práctica los conocimientos y desarrollar la motivación del cuidado del medio ambiente.
Después, mediante una pequeña beca, sumaron a Rosana y, con organización, compromiso y dedicación, el espacio presentó un cambio muy positivo, se desarrolló un verdadero vivero, y además de especies arbóreas agregaron flores, lo que resultó un atractivo para los vecinos.

La producción del vivero es destinada a donaciones, mientras que también realizan la venta de plantas de jardín a un precio muy accesible con la finalidad de contar con recursos para seguir invirtiendo en el espacio.
“El vivero tiene dos patas, la pedagógica solidaria donde producimos para donar plantines durante alguna campaña o a alguna institución. Y además, cuando agregamos flores, comenzaron a venir los vecinos a comprar, lo que fue muy sorprendente y bueno para nosotros. Hoy tenemos la ayuda de Ramona y Rosana, que sumado a lo que podemos hacer con los alumnos hacen que el vivero sea más productivo y ordenado”, contó a El Territorio, Alejandra Rosi, profesora de Huerta y Jardinería, a cargo del proyecto.

Concientización constante


Los alumnos enriquecen sus conocimientos en los talleres que se realizan de forma rotativa, un lunes para sexto grado y el lunes siguiente para séptimo grado. Se trata de una actividad que genera sensación de alegría en tiempos de pandemia, y luego de un año donde los alumnos no pudieron trabajar en el espacio. De esta manera se continúa insistiendo en la importancia de detener la tala de bosque nativo, una de las grandes preocupaciones en la zona.
“Desde que estamos trabajando con el vivero, repoblamos varios espacios, hay familias muy interesadas en el cuidado de los recursos, pero falta mucha más concientización para salvar la selva, porque podemos implantar nuevos árboles pero no podemos quedarnos sin selva”, remarcó Rosi. Y concluyó: “con los talleres seguiremos trabajando con ese fin porque a los alumnos les encanta la idea de cuidar el medio ambiente y es una actividad que les genera una linda sensación en un ambiente tan desolador por la pandemia”.
Para saber más, en Facebook @EducaciónparalasPrimaveras.

 

¿Que opinión tenés sobre esta nota?


Me gusta 0%
No me gusta 0%
Me da tristeza 0%
Me da alegría 0%
Me da bronca 0%
Te puede interesar
Ultimas noticias