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El impacto de la pandemia en los trastornos de la conducta alimentaria

El aislamiento propició recaídas en adolescentes con bulimia y anorexia

La pérdida de la relación con sus pares y las redes de contención, entre los factores que influyeron. Insisten en prestar atención a las señales para evitar cuadros severos

domingo 27 de junio de 2021 | 6:06hs.
El aislamiento propició recaídas en adolescentes con bulimia y anorexia
Quienes padecen estos trastornos tienen un alto grado de disconformidad respecto de sus cuerpos.
Quienes padecen estos trastornos tienen un alto grado de disconformidad respecto de sus cuerpos.

Todavía es pronto para conocer en toda su dimensión los efectos que el encierro y el cambio en los hábitos derivados de la pandemia del coronavirus provocaron en las personas. Sin embargo, a medida que transcurre el tiempo, profesionales y especialistas van alertando sobre estas consecuencias.

En ese sentido, desde la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), manifestaron su preocupación por un aumento de los casos de los llamados trastornos de la conducta alimentaria (TCA) como la bulimia y anorexia en los jóvenes y adolescentes, generados por la situación de ansiedad a causa del aislamiento y la pérdida de contacto con sus pares y redes de contención.

La SAP informó que si bien no hay estadísticas pormenorizadas, algunas encuestas que se realizaron en escuelas dan cuenta de una prevalencia de patologías como bulimia nerviosa (BN) y/o anorexia nerviosa (AN) en casi una de cada tres mujeres jóvenes de las que presentan algún grado de disconformidad previo en su imagen corporal que impacta en sus conductas referidas a la alimentación.

“Si tomamos el rango que va de los 10 a los 24 años, segmento en el que históricamente se registra una prevalencia en mujeres del 1% para anorexia y del 3% para bulimia, notamos que la situación producida por la pandemia, principalmente la cuarentena con etapas prolongadas de restricciones en la circulación y de aislamiento social, han repercutido en los comportamientos y en el acceso al sistema de salud en estadios iniciales de presentación, sobre todo en aquellos jóvenes más vulnerables”, afirmó Alejandra Ariovich, médica pediatra especializada en Salud Integral en la Adolescencia, miembro del Comité de Estudio Permanente del Adolescente (Cepa) de la SAP.

Se trata en su mayoría de casos de reincidencia en el trastorno alimenticio. “El encierro, la ansiedad y el miedo pueden afectar y generar recaídas, no tanto como provocarlos, pero sí los refuerza”, destacó a El Territorio, Leticia Novau, psicóloga clínica y especialista en TCA /Obesidad (MP 474), de Posadas.

Cabe destacar que la anorexia se caracteriza clínicamente por el déficit nutricional producido por una restricción en la ingesta de alimentos, con miedo intenso a la ganancia de peso y una alteración manifiesta de la imagen corporal. Mientras que la bulimia se presenta con atracones reiterados asociados a mecanismos compensatorios como purgas o ayunos prolongados, mantenidos en el tiempo, siempre con una alteración en la autopercepción de la imagen corporal. Ambas entidades se producen con una amplia variabilidad clínica que no se ajusta estrictamente a las definiciones establecidas.

Estas son las formas más conocidas y afectan a cuatro o cinco mujeres por cada varón. No obstante, hay algo que se conoce como vigorexia que es la obsesión de conseguir un cuerpo musculoso, lo que lleva al paciente a hacer lo que sea para lograrlo. “Allí encontramos una relación patológica con la comida pero por sobre todo un exceso en la actividad física como resultado de la distorsión de su propia imagen: ‘Nunca es suficiente’”, explicó Novau al respecto.

“Los tres trastornos están asociados a múltiples causas según la historia de cada paciente, infancia y crianza, relación con los padres, modelos familiares, autoestima, rasgos psicológicos, aspectos emocionales no tratados, entre otros”, sostuvo la especialista.

Interdisciplinario
La preocupación de los profesionales se centra en que estos trastornos afectan en su mayoría a los adolescentes que son los más vulnerables y están en plena etapa de desarrollo.

Por ello, prestar atención a las señales es fundamental para evitar graves problemas de desnutrición que puedan derivar en internaciones. El tratamiento es interdisciplinario entre nutricionistas, médicos clínicos, psicólogos y si es necesario, psiquiatra.

“La mayoría de los pacientes llegan cuando la patología ya está instaurada, generalmente vienen acompañados de algún familiar, suele ser la madre. Es difícil de entender este tipo de patologías, muchas veces se la subestima y no se piensa que es algo que verdaderamente está afectando la salud de la persona”, dijo por su parte, la nutricionista Valeria Da Luz, que presta sus servicios en el Centro Monoclínico Manantial, dependendiente del Ministerio de Prevención de Adicciones y Control de Drogas de la provincia.

Y sobre la importancia del trabajo interdisciplinario con estos pacientes, agregó: “A veces aparecen como bulimia, desaparecen y aparecen como anorexia. Es un tratamiento que lleva mucho tiempo y por eso es importante abordarlo desde un equipo”.

Sobre el trabajo que realizan desde la cartera provincial de adicciones, detalló que quizás usualmente se cree que las adicciones están relacionadas con el consumo de sustancias, no obstante, estas también son adicciones pero de una conducta. “Dentro de esta gama se encuentran los trastornos en la conducta alimentaria que se vuelve patológica, es decir, es una actitud que persiste en el tiempo, que es recurrente, que la persona no lo puede controlar y sobre todas las cosas les genera angustia y tristeza”.

Novau, en tanto, agregó que por lo general son trastornos que de los que cuesta tomar real conciencia y en algunas oportunidades ni siquiera lo perciben como un problema y por eso son llevados a consulta por algún familiar.

“La terapia es conveniente que sea individual para que se pueda generar un espacio de ayuda para él. En paralelo se trabaja con la familia para darles herramientas que puedan ayudarlos a ellos y al paciente. Son trastornos que afectan emocionalmente a toda la familia”, destacó.

 

Señales de alerta

Miedo a ganar peso
Entre algunas de las conductas a las que se puede prestar atención es al miedo intenso a ganar peso sumado a cambios de humor repentinos que terminan afectando la relación con la familia.

Baja autoestima
La baja autoestima está ligada a una elevada autocrítica de la niña, niño o adolescente. Eso lleva a tener una excesiva rutina de ejercicios físicos.

Comida y manías
Se podrá observar en algunas oportunidades que el adolescente o niño/a se saltee las comidas con pretextos, esconda alimentos o los coma en pequeñas proporciones o atracones.

No minimizar
No minimizar estos comportamientos ni considerar que se trata de nada más que de una etapa de la vida. Detectarlo a tiempo evitará cuadros de desnutrición graves.

 

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