martes 03 de agosto de 2021
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Espera tener más ventas y sacar más variantes a futuro

Innovó para subsistir y creó una farofa con sello propio

Por las restricciones que trajo la pandemia, Héctor Wruck se volcó a fabricar e industrializar farofa. Pero además le agregó sabores y una certificación particular

jueves 24 de junio de 2021 | 6:08hs.
Innovó para subsistir y creó una farofa con sello propio

Hace 20 años Héctor Wruck se dedica a la venta y fabricación de envasados regionales que vende en Puerto Rico. La llegada de la pandemia y las restricciones para circular como para atender comercialmente, pusieron a prueba su ingenio para seguir manteniendo su negocio. Y fue así que, con ayuda de su familia, puso su empeño en realizar una fábrica de farofa, un condimento a fase de fariña de mandioca con diversos sabores. Al reconocido condimento regional, que se aplica a varios tipos de comida, le sumó la certificación de apto para celíacos. Con el sello de garantía y con envases distintivos  empezó recientemente a ofrecer el producto bajo su marca El Gringo, con el que espera llegar a todo el país..

“Este producto surgió en la cuarentena que nos motivó a innovar un poco. Es una farofa apta para celíacos con cuatro sabores diferentes”, comentó Wruck y distinguió: “La materia prima es una fariña de mandioca de la que hay sólo una fábrica en la provincia y está en Garuhapé. Básicamente es una mandioca rallada y tostada en una olla negra, este alimento aporta el almidón y la fibra completa”.

Y apuntó: “A partir de la materia prima yo fabrico mi farofa, que consiste en fariña de mandioca condimentada con sal y condimentos. Es como un queso rallado y se puede poner sobre cualquier comida, pero es más que eso. Es mejor, porque esta preparación tiene la propiedad de absorber grasas y agua, entonces, si se cocina por ejemplo un cerdo graso, se le pone esto arriba y lo deja más rico”

Agregó por sus conocimientos del alimento y por cocinar hace muchos años que “la farofa es buena para la digestión, aporta mucha fibra. Ahora lo certifiqué  como alimento apto para celíacos y tenemos el registro nacional de los cuatro sabores que estamos fabricando”.

Detalló que las variantes que fabrica son “sabor ajo, que además lleva ajo fresco, después sabor chimichurri que es un poco picante, un sabor suave que tiene orégano y va con cualquier comida y el cuarto sabor es salsa agridulce que va bien para un pollo o un cerdo”.

La farofa saborizada las ofrece en dos versiones o envases y bajo la marca "El Gringo" que también identifica a su negocio. “Las tengo en sobres de 125 gramos que cuestan 80 pesos y tengo un frasco de vidrio de 190 gramos que sale 200 pesos. El frasco lo saqué como una opción por si alguien después quiere tener el envase específico para su saborizante y lo puede recargar con los sobres”.

Ventas hacia varios puntos

Wruck explicó además que se esforzó para tener una garantía de calidad para poder comercializarlo en cualquier lugar. “Recién lo estoy empezando a vender, hace poco terminamos el registro y nos dieron el certificado de apto para celíacos. Estamos queriendo hacer y vender más, ya antes vendimos algo a Posadas y sabemos que tuvo muy buena recepción”. En la pequeña fábrica trabajan él, su esposa e hija para realizar las variantes de la farofa. “Más adelante es posible que haga más sabores”, comentó sobre las proyecciones.

Explicó que su parador turístico de venta de regionales permanece cerrado por la poca afluencia de visitantes. “Todavía  tenemos cerrado el parador sobre la ruta 12 pero atendemos en la fábrica, si hay algún cliente que se acerca, le vendemos. Dependemos también de cómo estará Iguazú con la llegada de turistas, esa es la realidad. Igualmente vendemos a casi todos los supermercados de la provincia, hoy esa venta es nuestro sostén”, explicó a El Territorio.


Los comienzos y la pandemia

Wruck se transformó en emprendedor hace más de 20 años, cuando vendió toda la primera tanda de productos que elaboró como parte de su tesis de final de estudios terciarios. “Como gustó lo que hice tuve que hacer más. Y así seguí hasta hoy. Empecé vendiendo los productos en una bicicleta, con una caja atrás. Después pasé a una moto y hoy lo hago en vehículos”, comentó de sus inicios a El Territorio. Ahora, apuntó que a su actividad le sumó la fábrica y sobre ella ya funcionaba otro local grande de ventas. Recordó que la situación del Covid-19 lo puso a prueba , "todo lo que sea regionales lo tenemos cerrado todavía , pero en cuánto mejore la situación vamos a estar abriendo".

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