sábado 24 de julio de 2021
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La Policía seguía ayer la búsqueda de otros dos implicados en la balacera en el barrio A 3-2

“Estaba a la hora equivocada por no irse conmigo cuando lo fui a buscar”

Rosalía Ramírez, pareja de Cristian Sotelo (40), pidió por la pronta detención de los homicidas. Tras la autopsia, el cuerpo fue entregado a sus familiares para velatorio

martes 15 de junio de 2021 | 3:00hs.
“Estaba a la hora equivocada por no irse conmigo cuando lo fui a buscar”
Casimiro fue llevado al hospital en un Ford Ka que minutos antes quedó en la línea de fuego y recibió cinco impactos.
Casimiro fue llevado al hospital en un Ford Ka que minutos antes quedó en la línea de fuego y recibió cinco impactos.

Mientras la Policía de Misiones continúa con la intensa búsqueda de otros dos implicados en la feroz balacera ocurrida el domingo por la mañana en la manzana 19 del barrio A 3-2 y que dejó como saldo la muerte de Cristian Sotelo (40) y graves lesiones en tres jóvenes, la familia del fallecido despidió ayer los restos de Casimiro, como era conocido entre sus más cercanos. 

Desconsolada, y sobre todo sin poder darle aún suficientes explicaciones a sus dos pequeños hijos de 10 y 5 años sobre tan terrible final, Rosalía Ramírez le dio el último adiós a su esposo durante un velatorio que se desarrolló en la Casa del Olero.

A pocas horas del hecho, la mujer reclamó por la captura de todos los responsables del asesinato y añadió que la manifestación que hizo junto a su familia el domingo por la noche frente a la Comisaría Décima fue para reclamar la ubicación de dos conocidos del barrio y que habrían tenido participación directa en el hecho. Y que no fueron ubicados hasta ahora por la Policía de Misiones. 

“Estaba a la hora equivocada por no irse conmigo cuando yo lo fui a buscar; se comió de arriba, yo le dije vamos a casa y él me dijo ‘yo termino esta cerveza y me voy’. Si yo me fui a mi casa y a los diez minutos fueron a avisarme. Por no irse diez minutos antes conmigo, el se comió lo peor porque le dispararon a quemarropa. Un hijo de mil p... el que le disparó, se arrodilló a dispararle, a él y a mi sobrino”, comentó entre lágrimas la mujer en diálogo con el programa Acá te lo contamos por Radioactiva 100.7. 

Sobre cómo tomó conocimiento del hecho, narró que “un sobrino y un vecino vinieron a avisarme para que yo vaya al hospital, que le habían metido un tiro a mi esposo. Y cuando yo fui allá me enteré de la muerte. Pero lo que me dijo la doctora es que llegó sin signos vitales al hospital”. 

Ataque a quemarropa

Al ser consultada de lo que sabe en torno a las circunstancias previas al ataque, Rosalía comentó que por lo que tiene entendido, su esposo fue baleado lejos del lugar donde se produjo la pelea previa y que originó la venganza de los agresores. Y añadió que durante toda la madrugada Casimiro estuvo en el cumpleaños de uno de sus sobrinos, a pocos metros de la casa de su hermana Gladis. 

“Eran como las 5.30 de la mañana cuando bajaron de unos autos y había gente en la vereda porque la joda estaba terminando, los de la discoteca estaban guardando las cosas en el auto y había gente en la vereda que aún salía de la joda. Empezaron a disparar en las tres casas de los parientes de él”, recordó la entrevista, quien además contó que instantes antes dos jóvenes del barrio, conocidos como Cafú y Jony, pasaron dos veces para marcar las casas de la familia Sotelo.  

“Él se estaba yendo porque yo le pasé a buscar y él me dijo que ya se iba y cuando él estaba saliendo de la cuadra, cuando faltaban dos o tres casas, vienen en un auto y empiezan a disparar y a disparar. En eso él quiso entrar con mi sobrino en la casa de su hermana que no tiene muro y en eso dicen que había un morocho que estaba parado, y como él corrió con mi sobrino para meterse en la casa de mi cuñada el hombre se agachó y le empezó a disparar. Nunca fue una pelea, no sé por qué dicen que fue una gresca, no sé si fue un ajuste de cuentas o qué, pero los que estaban ahí estaban todos en la joda, no tienen nada que ver con nada”, remarcó la viuda. 

Para Rosalía, los homicidas llegaron a la manzana y fueron directamente contra las tres casas en las que viven parte de la familia Sotelo: “A toda la gente que estaba en la vereda le dispararon. Ellos llegaron y empezaron a dispararle a cualquiera, no es que fueron a una sola casa a disparar”. 

Por último comentó que Alejandro, uno de sus sobrinos y que también fue baleado el domingo junto a su esposo, ya había mantenido distintos encontronazos con miembros de una patota del barrio.

Y creen que fue su familiar quien horas antes habría mantenido un altercado con el líder de esta banda y que aparentemente tras la agresión fue en busca de sus amigotes para buscar venganza. 

 

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