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Entrevista a Mónica Katz, médica especialista en nutrición

El exceso de peso, puerta de entrada de 230 enfermedades al organismo

Desde distintos tipos de cáncer, ACV, artrosis o hipertensión. La profesional de la salud afirmó que la dieta de los argentinos es pobre en nutrientes y muy monótona

domingo 13 de junio de 2021 | 6:04hs.
El exceso de peso, puerta de entrada de 230 enfermedades al organismo
Mónica Katz, médica.
Mónica Katz, médica.

“En nuestro país la obesidad no está considerada enfermedad. Desde la Sociedad Argentina de Nutrición trabajamos desde hace tiempo para que el Estado argentino ubique la obesidad como patología de acuerdo a la suficiente evidencia científica que hay en la materia” explicó a El Territorio la médica especialista en Nutrición, Mónica Katz.

La profesional, que es directora de la Diplomatura Obesidad de la Universidad Favaloro y autora de libros que abordan la cuestión de cómo nos alimentamos los argentinos, explicó que “la obesidad es la puerta de entrada al organismo de 230 enfermedades, por ejemplo distintos tipos de cáncer, accidentes cerebro vasculares, diabetes, artrosis degenerativa, hipertensión entre otras patologías”.

Según la especialista que hasta diciembre del año pasado estuvo al frente de la Sociedad Argentina de Nutrición “es un absurdo que se siga considerando a la obesidad sólo como un factor de riesgo. La realidad es que no hay personas con obesidad sana. La obesidad es una enfermedad inflamatoria, crónica y recidivante, que quienes la padecen deben controlarse continuamente”.

La profesional destacó que “es necesario aclarar que decir que una persona es obesa y está enferma es una verdad científicamente comprobable, que no tiene nada que ver con discriminar a esas personas. No podemos seguir con esta idea disparatada de que no decimos obesidad para no hacer sentir mal a quienes lo padecen. Lo primero es el diagnóstico médico objetivo y lo segundo es el tratamiento adecuado para esa persona. Es terrible lo que se está viviendo en nuestro país con este tema”.

Seguidamente advirtió que “todos tenemos derecho a elegir en qué cuerpo queremos vivir pero la obesidad es una enfermedad. No podemos seguir ocultando la existencia de una enfermedad por no estigmatizar a quienes la padecen. Es necesario hablar con claridad en este tema para explicar desde la salud todo lo que significa ser una persona obesa, sin discriminar a nadie pero diciendo la verdad”.

Una pandemia dentro de otra
Para Katz “estamos viviendo una pandemia dentro de otra pandemia. Porque la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia de Sars-CoV-2 en marzo del año pasado. Pero en 1997 ya había declarado la pandemia de obesidad. Es decir ya estábamos en pandemia de obesidad y ahora con la obligatoriedad de estar en las casas donde se come más y se hace menos actividad física, el sobrepeso y la obesidad se dispararon”.

La profesional adelantó que desde la Sociedad Argentina de Nutrición se hicieron estudios próximos a publicarse, que advierten este crecimiento en el número de personas que tienen sobrepeso y algún grado de obesidad. “Sabemos que la gente subió como mínimo entre uno a tres kilos en estos meses de pandemia en nuestro país y que hay un 15% de la población que subió más de ocho kilos”.

Según las estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación siete de cada diez argentinos tienen sobrepeso y de ese universo el 25% son obesos. “Es importante que se tome este tema con seriedad. Es una cuestión de salud pública. Afecta a todas las clases sociales y se manifiesta en todas las edades”, destacó Katz.

La sociedad favorece la obesidad
Seguidamente Katz dijo que “vivimos en una sociedad obesogénica que favorece el desarrollo de esta enfermedad porque estimula hábitos y consumos que conducen al exceso de peso. En la pandemia de Covid-19 esto se profundizó. La gente está más quieta porque casi todo se hace dentro de las casas. Se come más y mal, porque nuestra cultura alimentaria es muy pobre. Aca vivimos en base a empanadas, tomate, papa, milanesas y pizzas”.

Describió la comida de los argentinos con tres características: muy pocas cantidades de frutas y verduras, basada en harinas, papas fritas, snack, sándwich, pan y con altos niveles de monotonía. Los argentinos comemos siempre lo mismo. Por ejemplo, los japoneses comen cerca de 30 alimentos diferentes en un plato. Eso se ve en los woks que preparan. En cambio nuestros platos son pobres en variedad. No incorporamos el mínimos de los 60 nutrientes que se necesitan para una dieta saludable. Esto es una cuestión cultural”.

También Katz destacó como urgente “que se avance en legislaciones que nos indiquen con precisión qué contienen los alimentos que ingerimos. El proyecto de etiquetado frontal de alimentos está estancado y no logra avanzar”.

El problema es la grasa
“El gran problema de la obesidad es que es grasa. Esa grasa que es la consecuencia de comer de más y no movernos lo suficiente, se va acumulando en el tejido adiposo de nuestro cuerpo. La obesidad se puede producir de dos maneras. Una es aumentando la cantidad de esas células adiposas y otra es aumentando la capacidad de esas células para que puedan almacenar más grasa”, explicó Katz.

Según la especialista en Nutrición “no todos los organismos pueden crear nuevas células adiposas, entonces cuando la persona continúa subiendo de peso esa grasa se empieza a distribuir también fuera del tejido adiposo en distintos órganos. Por ejemplo, en el hígado que se transformara en un hígado graso. En la base de la lengua y ocasionará apnea del sueño. En el páncreas y genera diabetes. En los riñones y hace insuficiencia renal. En las células madres del cerebro y tiene deterioro cognitivo como el Alzheimer o el Parkinson”.

La entrevistada también dijo que “cuando la grasa se queda en las células adiposas y las agranda, las defensas de ese cuerpo cuando detectan esa estructura más grande de lo normal lo tratan como un cuerpo extraño, como un virus y entonces lo empieza a rodear con las células de defensa que se llaman macrófagos para protegerse. Por ese motivo las personas obesas tienen mayor dificultad al momento de defenderse del Covid-19, porque tienen sus defensas enfocadas en cuestiones celulares relacionadas a la mayor presencia de grasa”.

Por eso se explica que la obesidad es una enfermedad inflamatoria. “Porque esas células de defensa que atacan las células con grasa de más, se terminan comiendo esa grasa y eso provoca la inflamación. Por lo tanto a mayor presencia de grasa mayor inflamación corporal. Y esa inflamación produce todo tipo de desequilibrios en la salud de la persona, como por ejemplo problemas en el sistema circulatorio, con várices o trombosis, problemas con la ventilación de los pulmones porque un estómago agrandado no ayuda a una buena oxigenación, también al corazón se le exige un trabajo más intenso porque tiene que bombear con mayor fuerza”, explicó la profesional.

Desde su mirada “ es necesario saber que no es una pavada poner grasa de más en el cuerpo. Esa grasa a algún lugar va y ocasiona serios problemas a la salud”.

 

¿Cómo se calcula la obesidad?

Según explicó la médica especialista en Nutrición, Mónica Katz, en el mundo hay un consenso médico para medir la obesidad a través de un cálculo que se llama Índice de Masa Corporal (IMC) que de acuerdo al resultado que arroje se puede saber si la persona tiene un peso bajo, normal, sobrepeso u obesidad.

El índice de masa corporal (IMC) resulta del cociente entre el peso de la persona dividido su altura al cuadrado. Por ejemplo si una persona mide 1,60 metros y pesa 70 kilos, su índice de masa corporal será el resultado de dividir el peso por su altura al cuadrado (1,60 por 1,60) que arroja un índice de 27, que luego se controla en qué lugar de la tabla de peso se ubica. El 27 es sobrepeso.

Porque hay una tabla que ubica esos índices de masa corporal, donde del 18 al 25 es un peso normal, de 25 a 30 es sobrepeso. Y luego de los 30 de índice de masa corporal se suceden los distintos rangos de obesidad. De 30 a 35 es obesidad grado 1. De 35 a 40 es obesidad grado 2. Más de 40 se considera obesidad mórbida.

En Argentina entre el 1 y el 3% de la población padece obesidad mórbida. Y 7 de cada 10 argentinos tienen sobrepeso, de esa población el 25% tiene algún grado de obesidad.

 

“Hay un atraso legislativo”

La profesional de la salud nutricional explicó que en nuestro país teníamos una ley de obesidad que caducó porque tiene más de diez años y nunca se terminó de reglamentar. “La reglamentación que se hizo alcanzó solamente a los tratamientos para obesidad mórbida que abarca la cirugía bariátrica y la reconstructiva que figuran en el PMO (Plan Medico Obligatorio).Y en materia de fármacos solo cubre el Orlistat, que es la única droga autorizada en nuestro país para tratamientos de obesidad mórbida”, explicó Mónica Katz.

Resaltó que “en Argentina hay un atraso legal importante, porque la reglamentación en vigencia sólo cubre obesidad mórbida y porque no está actualizada para incorporar las nuevas drogas para tratar no sólo a los obesos mórbidos sino a la gente con grado 1 y 2 de obesidad”.

 

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