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Flores finalmente tendrá su gran chance de debutar como boxeador profesional

sábado 12 de junio de 2021 | 3:00hs.
Flores finalmente tendrá su gran chance de debutar como boxeador profesional
Flores llegó a España hace un año y la peleó para tener su chance de una pelea profesional.
Flores llegó a España hace un año y la peleó para tener su chance de una pelea profesional.

Cuando tenía 13 años, veía a sus hermanos mayores que se iban a entrenar y les pedía ir con ellos. Al principio se negaban, pero fue tanta su insistencia que logró convencerlos y lo terminaron llevando al gimnasio. Así comenzó la historia del misionero Ismael Flores en el boxeo, un deporte que hace casi dos años lo llevó a España, donde ahora y luego de una larga espera y una pandemia que aún continúa, tendrá la posibilidad de debutar como pugilista profesional.

Este joven de 22 años oriundo de Campo Grande, que durante toda su vida trabajó como tarefero, tendrá la chance de mostrar sus cualidades sobre el cuadrilátero por primera vez dentro del campo rentado y nada menos que en Europa.

“Se atrasó todo por el tema del Covid-19, pero gracias a Dios ya estamos bien y podemos pelear. Estoy entrenando en triple turno para llegar de la mejor manera a la pelea”, destacó el joven que ostenta tres títulos provinciales en su carrera amateur.

La velada en la que debutará como profesional el misionero se llevará a cabo el próximo sábado 26 de junio en Badia del Vallés, un municipio de Barcelona. Flores se medirá con un boxeador español llamado Alberto Martín, quien cuenta con una sola pelea dentro del profesionalismo.

El evento, en el que sobresale la presencia del marroquí Mousa Gholam, contará con un aforo limitado de público. “Lo bueno es que ya puede haber gente. Acá la pandemia está mucho mejor, estamos casi en la normalidad”, contó expectante el oriundo de Campo Grande en diálogo con El Territorio.

Un Ángel para tu soledad

Sin embargo, para llegar a este momento que lo encuentra a pocos días de enfrentar su máximo desafío como deportista, Ismael Flores tuvo que sobreponerse a las adversidades.

Además de la pandemia de coronavirus que lo encontró en España, lejos de su familia y a pocos meses de haber llegado, el misionero fue literalmente abandonado por el entrenador que lo había llevado a finales del 2019.

“Un tiempo antes de que comience la pandemia el profe Guillermo Gopar (quien lo había llevado a España junto con otros cuatro chicos de Argentina) me dejó tirado. No se hizo más cargo de mí y yo no sabía para dónde agarrar”, recordó Ismael, que en ese momento clave recibió la ayuda incondicional de quien hoy es su entrenador y su familia.

“Ahí fue cuando Ángel (Ramírez) y su hijo Maximiliano me dijeron sin pensarlo que podía quedarme en su casa el tiempo que sea necesario, que yo era uno más de la familia. Muchas veces pensé en regresar, pero ahí fue cuando estuvieron ellos, ‘Ruli’ Miño (su entrenador en Misiones) y mi familia ayudándome y dándome aliento para que cada día me sienta más cómodo. Recordándome por qué fue que me metí en esto y por qué estoy donde estoy”, explicó el misionero.

“El profe y su hijo me abrieron las puertas y me ayudan en todo lo que pueden. Me dan la comida y me compran ropa, gracias a ellos no la pasé tan mal como lo imaginé en un principio”, valoró.

Hoy, a casi dos años de haber partido y luego de atravesar las vicisitudes, el presente le sonríe a Ismael, que además de entrenar colabora con el mantenimiento en el gimnasio en el que pasa la mayor parte de sus días. “Estoy trabajando acá en el gimnasio, ayudo desde las 7 hasta las 20.15”, contó.

Una de las características que lo ayudó a transitar estos meses, sobre todo los primeros del año pasado cuando España sufrió la peor etapa de la pandemia, fue su mentalidad positiva. Aprender a pelearla desde pequeño le sirvió a Ismael para salir adelante estando bien lejos de casa.

“Durante el confinamiento ocupaba el tiempo entrenando. A pesar de que pasó mucho tiempo, sabía que tenía que seguir entrenando porque la posibilidad siempre estuvo cerca. Siempre fui positivo. Intento dar lo mejor día a día, para cumplir mi sueño y por la gente que trabaja ayudándome para conseguirlo”, expresó.

“Se extraña mucho a la familia, a mi madre y mis amigos. A pesar de la distancia siempre sentí el apoyo de la gente de Campo Grande y de mi entrenador Rufino ‘Ruli’ Miño. Eso me dio más fuerzas para seguir entrenando”, reiteró.

Por último y luego de hacer una pausa tras uno de sus tres entrenamientos diarios, el misionero contó que sueña con “ser campeón para demostrarle a mi familia, amigos y a toda la gente que me ayudó y me apoyó desde el primer día que no se equivocaron conmigo. Que estén orgullosos de mí. Y también para demostrar que yo nací para esto”, cerró.

 

Primero hubo que convencer a mamá
Pero para llegar a este momento, el boxeador, que fue tres veces campeón provincial, tuvo que convencer a su mamá. “Cuando empecé, mi vieja no quería saber nada. Yo le seguí los pasos a mi hermano Armando. Le insistí bastante hasta que él me llevó a entrenar. Cuando mi mamá se enteró, fue y me retó en el gimnasio. Pero, bueno, siempre le aposté todo al boxeo. Dejé de estudiar porque me quise dedicar de lleno al boxeo”, recordó.

Y el tiempo le terminó dando la razón a Ismael. La apuesta que hizo le terminó dando sus frutos y ahora está todo en sus manos. En sus puños, literalmente.

 

“Lo queremos como a un hijo”

Luego de haber sido abandonado por Gopar, Ismael recibió la ayuda de Ángel Hugo Ramírez, un ex boxeador argentino que hace 20 años vive en España y fue cinco veces campeón del mundo hispano y una vez campeón intercontinental.

El Tren Ramírez lo adoptó como parte de su familia y le brindó la contención necesaria para que hoy el misionero esté a un paso de cumplir su primer objetivo que es debutar como boxeador profesional. “Él está aquí conmigo porque es un chaval humilde y de un gran corazón, sino no estaría aquí. Y es muy trabajador a la hora de entrenar, nunca hay un no, siempre está dispuesto y eso lo llevará lejos en este deporte. Aquí mi familia y yo lo queremos como a un hijo más”, aseguró Ramírez al momento de analizar la relación casi de padre a hijo que tiene con su pupilo.

En cuanto a sus virtudes arriba del ring, el entrenador analizó: “Para mí mejoró muchísimo desde que llegó y confío en que el día de la pelea la ganará por nocaut”.

“Es muy inteligente en el ring y escucha la esquina. Sabe cuándo hay que hacer las cosas y es muy agresivo. Eso es lo que más me gusta”, destacó Ramírez, quien además adelantó que tienen previsto venir a Misiones para realizar una velada boxística en Campo Grande en el año 2023.

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