miércoles 23 de junio de 2021
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‘Los Invisibles de Siempre’, se verá este viernes

Clarita y urbano los invisibles hasta el hartazgo

La soledad, el desencuentro, la fragilidad, el miedo, la incertidumbre, la duda, el consuelo de que todo podría ser peor se dan cita en una interesante obra que, en clave de humor, hace frente a todo los males de este y otro mundo

jueves 10 de junio de 2021 | 2:17hs.
Cultura

Asistir a una sala teatral en pandemia tiene sus ribetes, por el tema del protocolo, por ejemplo, conviene adquirir las entradas con anticipación, porque está el riesgo de no poder entrar a causa del cupo por distanciamiento social. Obviamente no faltan la ceremonia de la toma de temperatura y el bautismo con sanitizante. Adentro ya no se ve eso de estar al lado de otros espectadores, se guarda la distancia.

Al público les espera  una obra de teatro que hace foco en la cotidianeidad en la que vivimos bombardeados por mensajes, sobre que todos estamos  todo el tiempo comunicados, “en línea”, conectados. Sin embargo la vida, a pesar de los colores de las fotos en las redes sociales, tiene tonalidades  grises y opacas con gente buscando gente, rogando por un ‘like’ que las haga visibles, importantes e inclusive amados, considerados.

Ese tamiz de oscuridad y sombras transita Los invisibles de siempre, aunque las carcajadas no falten al convite, quizás por eso de que lo angustiante produce risa, pero sólo por no hacer llorar.

Arriba en el escenario ataviada formalmente, Clarita, una mujer histérica que exaspera hasta el hartazgo, convoca todas las maldiciones sobre el mundo culpable de todas las desgracias. Al punto que las inclemencias del tiempo parecen acudir a darle un marco natural a las catástrofes que resultan ser las vidas de los personajes.

En otra habitación un hombre neurótico, Urbano, con aburrida ropa de trabajo, piensa en voz alta y no logra definir el rumbo de su vida en soledad. Un ser indeciso, pusilánime. Ni siquiera cuando la oportunidad golpea a su puerta él puede sacar provecho tomando revancha cual héroe que esperaba esa única  situación para revertir su historia y, al menos una vez en la vida,  obtener un triunfo o un éxito que si no lo consagra, al menos le dé una sensación grata de satisfacción que lo deje conforme con su existencia.

Dos vidas pequeñas, sin ecos, ni marcas en la sociedad. Seres anónimos, sin reconocimiento, invisibles en una postal del tiempo presente donde  el cementerio y la muerte resultan ser el punto de encuentro de estos corazones cobardes que exhalan por no poder tomar la cuerda que las saque del profundo hoyo que fueron cavando con sus propias manos, amorosa, tierna y pacientemente con la condescendencia del río que se acomoda a su cauce como si de un destino inamovible se tratara.

Cincuenta minutos intensos para conocer esas pobres vidas que nunca pueden dialogar aunque estén tan cercanas, porque sólo monologan sus miserias. Un texto impecable de un especialista en historias negras, Claudio Gotbeter, que le calza a la perfección al histrionismo, de la actriz Paula Parodi.

Acciones desopilantes, hilarantes, búsquedas fracasadas, ironías del destino de dos existencias tan proclives, al ser expuestas, a la catarsis dramatúrgica. Es que  sobre las tablas pasa la vida misma como un espejo en el que los espectadores pueden reconocerse y vivir la sensación de estar muy hartos de todo y buscar la salida de este gris laberinto en que se ha convertido la vida.

Alejandro Scholler es el partener que Parodi tiene en ese acto que sucede en el escenario de la sala Mandové. Dirige y actúa metiéndose en la piel del sepulturero que no encuentra la forma de llegar a esa mujer que como todo en su vida, parece resultar esquiva.

Casi una hora de desencuentros, una escenografía mínima donde una puerta en lugar de comunicar separa, aísla, cuando no, protege, a los personajes hasta de sus propios deseos.

Un trabajo despojado del grupo La Mancha que se sostiene gracias a las actuaciones y la dirección de la obra y los actores. Buen sonido. Excelente texto. Descollante performance de Paula Parodi. Manejo del espacio y los silencios donde la música de Fernando Gruber se pliega acompañando la puesta. Un espectáculo que no decepciona y que invita a recomendar.

Sinopsis

Es una comedia negra, plagada de conversaciones íntimas en voz alta. La obra narra dos historias que se cruzan. Una mujer en crisis que busca desesperadamente un motivo para que la vean, y la peripecia de un hombre que busca una razón para reír y llorar. Aparece así el desencuentro, la imperiosa necesidad de ser rescatados y el latente peligro de ser felices.

Ficha técnica
Comedia negra, plagada de conversaciones íntimas en voz alta. Cuenta con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro.

Función: viernes 11 de junio

Lugar: Centro Artístico Mandové Pedrozo  

Horario: 22  

Elenco: Paula Parodi y Alejandro Scholler

Música: Fernando Gruber

Dirección: Alejandro Scholler  

Grupo: La Mancha 

Asistencia técnica: Gastón Caballero

Música: Fernando Gruber

Duración: 50 minutos

Entradas a la venta.

Reservas al 3764- 635014

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