martes 19 de octubre de 2021
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Retiro espiritual

Matías Jara, referente del rugby misionero, decidió colgar los botines a los 31 años para empezar una nueva etapa de autodescubrimiento

domingo 06 de junio de 2021 | 6:01hs.
Retiro  espiritual
El posadeño logró hace menos de un mes el ascenso a la primera división de España junto al club La Vila.
El posadeño logró hace menos de un mes el ascenso a la primera división de España junto al club La Vila.

Cuando descubrís el sentido de la vida, todo se reduce a vivirla. Con 31 años Matías Jara decidió ponerle punto final a su exitosa carrera como rugbier profesional y encarar una nueva etapa de autodescubrimiento.

La elección llega en un momento único luego de ascender nada menos que a la élite del rugby español con el club La Vila y siendo referente absoluto. Se puede decir que la pérdida es importante en la estructura del equipo de Alicante, pero Mati ya tenía la decisión en el bolsillo, mucho antes de disputar la final...los nuevos planes ya estaban en marcha.

Formado en el club Lomas de Posadas, Jarita escaló rápidamente gracias a su talento y en 2012 se integró al Jockey Club de Córdoba jugando torneos importantes como un ‘wing’ explosivo. Finalmente en 2015 fue fichado por La Vila donde se desempeñó por siete años hasta mediados del mes pasado. Allí tocó la gloria con dos ascensos a la División de Honor y, lo más importante, encontró el suficiente impulso para despegar en esta nueva etapa que se le avecina.

Exactamente el 16 de mayo La Vila derrotó a Gernika por 26 a 22 en la final por el ascenso y logró la vuelta a la élite. Exactamente ese domingo se consumó el último acto de Matías como rugbier profesional.

Hoy, radicado en el municipio de Villajoyosa, España, Jara decidió darle un cambio radical a su vida y centrarse en retiros de yoga y reconexión. Un gran salto lejos de las obligaciones.

¿Por qué tomaste la decisión de retirarte? ¿Te costó?
Cambiar el estilo de vida nunca suele ser fácil. Sobre todo viniendo del rugby que genera mucha estructura ya que el compromiso de jugar se extiende toda la temporada (aproximadamente ocho meses). Mi forma de ver el mundo cambió y necesitaba dar otro rumbo a mi vida.

¿Qué te dejó el rugby?
Muchísimos amigos, experiencias, historias. Pero sin duda me dio la oportunidad de conocerme a mí mismo a través de mis compañeros: pude observarme en los momentos que me enojaba, en los que me sentía seguro o inseguro, pude ver en qué cosas soy bueno y en cuáles necesito ayuda, en qué momentos me frustraba y muchas otras cosas más.

¿La alta competencia es lo que esperabas? ¿Superó tus expectativas?
Fue un desafío. Es como una carrera de larga distancia en la que no podés bajar los brazos en ningún momento. Definitivamente fue una prueba de superación propia. Fue más difícil de lo que me esperaba, son muchas personas compitiendo por obtener lo mismo y al final una clave es la capacidad de adaptación que tenemos al nuevo entorno.

¿Hoy qué buscas en tu vida? ¿Qué proyectas para tu futuro?
Hoy busco vivir libre de mis ideas, de mis creencias, de dogmas, de estructuras en las que me vea obligado a hacer cosas que no siento. Entonces priorizo mi paz interior, mi autodescubrimiento, y ciertas capacidades que he ido encontrando en mis adentros.

En el futuro próximo tengo organizado un viaje por Sudamérica en una cámper y tomarme unos años para vivir viajando.

Si tenés que elegir un momento (o más de uno) en tu carrera como rugbier... ¿cuál es/son?
Sin duda que cada momento queda grabado en el corazón, pero los más intensos que he vivido fueron:

-El partido por el Nacional de Clubes en 2014 jugando para Jockey Club Córdoba contra el SIC. Ganamos un partido histórico y yo tuve la fortuna de anotar dos trys ese día.

-El ascenso a División de Honor A jugando con La Vila en 2017. Fue un partido peleado hasta el último minuto y con el que logramos llegar a primera.

-El último partido oficial de mi carrera en 2021 contra Gernika en el que volvimos a ganar cerca del final. El partido que estuvo lleno de emociones en todo momento.

¿Cómo fue el camino de formación? ¿Te costó el desapego a tu familia y la construcción de una nueva vida lejos de casa?
De Lomas fui a jugar al Jockey Club durante tres temporadas y de allí salté a España. Cuando decidí irme de casa lo hice conociendo algunas historias de jugadores que no pudieron mantenerse lejos de su familia porque no lograron desapegarse correctamente. Con esa idea bien clara, fui preparándome en todo sentido para cuando llegaran los momentos de mayor debilidad: cumpleaños, navidades e incluso alguna mala noticia.

Siempre supe que la capacidad de adaptación era imprescindible para estar tan lejos de casa y empezar de nuevo, así que con esos ojos se me hizo muy fácil estar abierto a nuevas experiencias y aprender.

Aliento a todo aquel que quiera comenzar una nueva vida a que no friccione contra las cosas que desconoce y que se permita vivir y probar lo diferente. ¡El rugby es una excelente herramienta para mejorar como persona y tener experiencias únicas!

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