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Entropía, qué es y cómo controlarla

jueves 27 de mayo de 2021 | 6:00hs.
Entropía, qué es y cómo controlarla

Si se nos cae una pila de hojas de una carpeta sin estar abrochadas, la probabilidad de que en el suelo queden ordenadas –y peor si el piso está mojado– es remota. Por otra parte, todos hemos observado que muchos sistemas dejados en total libertad tienden espontáneamente al desorden; ¿por qué será?

La entropía es una magnitud física, creada por el físico alemán Rudolf Clausius en 1850, que mide el grado de desorden de un sistema, definiendo que cuando está desordenado, tiene mayor entropía que cuando está ordenado. O sea que Clausius descubrió cómo medir la entropía de un sistema natural o social.

Un ejemplo didáctico de proceso espontáneo sería una caja larga dividida por un tabique corredizo, con partículas de dos colores (pueden ser hormigas negras a la izquierda y marrones a la derecha) caminando incesantemente; al subir o sacar el tabique, la probabilidad de que las hormigas queden en su propio lugar es remota: casi todas tenderán a vagar espontáneamente y mezclarse por toda la caja.

Esta es una pequeña demostración de que los procesos naturales tienden espontáneamente a aumentar su entropía. Sólo los humanos intentamos ordenar o dar “coherencia” a nuestras actividades tratando de mantenerlas bajo control –planificando, ordenando, sistematizando, limitando– cada tarea para que no aumenten su entropía. La entropía en la vida cotidiana significa que todo tiende a ir en dirección a un estado de desorden o de caos de forma natural, aunque a simple vista de un día para otro pareciera que todo permanece igual.

La rama de la física que estudia los procesos basados en el intercambio de energías y de la puesta en movimiento de diferentes elementos naturales es la termodinámica, y la entropía figura como una especie de desorden de todo aquello que debería ser sistematizado, o sea cómo la demostración de que cuando algo natural no es controlado, muy probablemente se transformará y se desordenará.

Por eso desde hace décadas han salido libros y existen cursos –y hasta carreras– que muestran o enseñan a desarrollar técnicas de “organización de sistemas”, a tal punto que existe una “teoría general de sistemas” (TGS), creada en 1956 por el biólogo y filósofo vienés Ludwig von Bertalanffy. Algunos rasgos o fines de esta especialidad son:

Existe una tendencia hacia la integración de las distintas ciencias, naturales y sociales, en una teoría general de sistemas.

Esta teoría puede ser un buen medio de llegar a una teoría exacta en los campos no físicos de la ciencia.

Desarrollar una terminología específica que permita describir las características, funciones y comportamientos sistémicos.

Promover una formalización –puede ser matemática– de esta teoría.

Para Bertalanffy, la TGS debería constituirse en un mecanismo de integración entre las ciencias naturales y sociales, y ser al mismo tiempo un instrumento básico para la formación y preparación de científicos y –obviamente– luchar por controlar el aumento de la entropía de los sistemas naturales y sociales.

Otro ejemplo, trivial, de la utilidad de la noción de sistemas –para quien planee hacer algo nuevo– es la conveniencia de saber distinguir entre “expectativas” y “necesidades” (o sea que se debe diferenciar entre los deseos y lo necesario).

El ser humano, en paralelo con el desarrollo científico, ha diseñado métodos para adelantarse a la acción de la entropía: la planificación, la TGS, la investigación operativa, mapas conceptuales, el uso de matrices, las estadísticas y encuestas, así como numerosos programas informáticos auxiliares para planificar.

Es más, se ha descubierto que la entropía del universo siempre crece para cualquier transformación irreversible que se produzca, toda explosión cosmológica; por ejemplo, la caída del meteoro de hace 65 millones de años en la Tierra aumentó significativamente la entropía de nuestro planeta.

En síntesis: la entropía es “algo invisible” que integra todos los sistemas naturales o sociales y que nos obliga a pensar y discurrir métodos de acción para evitar su influencia perturbadora en nuestra vida. Entre otros ejemplos, podemos citar con el cabello o las uñas. Si uno deja de cortarse el cabello o las uñas por varios meses, crecen de forma desordenada y finalmente uno se verá desaliñado, porque el cabello no crece de forma ordenada. También sabemos muy bien lo que pasa con nuestro cuerpo, cuando lo mantenemos en reposo por varios días, semanas o meses, se va deformando lentamente, hasta no tener una forma definida ni atractiva; engordaremos, los músculos se relajarán, etc.

Los humanos hemos inventado una gran cantidad de artefactos y utensilios para contrarrestar el permanente aumento de la entropía que nos rodea y nos amenaza: aspiradoras, lavarropas, desmalezadoras, plumeros, hachas, escobas, rastrillos, pelentes, vacunas, insecticidas, herbicidas, pinturas, peines, tachos de basura, afeitadoras, trapos de piso, bicicletas, pesas, etc…

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