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Una iniciativa que se desarrolla en el paraje Santa Cruz del Monte, en Pozo Azul

Colonos elaboran abonos naturales para reemplazar el uso de químicos

Para diversificar los campos, apuntan a la aplicación de biopreparados, para lo cual utilizan restos de cáscaras de maíz, arroz y cenizas, entre otros, para aplicar a la tierra

lunes 17 de mayo de 2021 | 6:04hs.
Colonos elaboran abonos naturales para reemplazar el uso de químicos
El biopreparado consta de diversos productos de disponibilidad en las chacras. Foto: Carina Martínez
El biopreparado consta de diversos productos de disponibilidad en las chacras. Foto: Carina Martínez

Cultivar sin contaminantes es una de las principales premisas que buscan los colonos para la producción. En este sentido, en Pozo Azul se lleva adelante una iniciativa por un grupo de personas que apuesta a la agricultura orgánica, mediante la aplicación de abonos, fertilizantes y caldos producidos sin procesos químicos.

Aprovechando el potencial de parcelas de tierra, en la biofábrica del paraje Santa Cruz del Monte, en el municipio de Pozo Azul, se trabaja con una propuesta para el cultivo sin químicos.

Y en este sentido, en los últimos tiempos son varias las familias que buscan alternativas al cultivo de tabaco, apostando a la diversificación en las chacras.

Para ello, apuntan a una de las tendencias con la aplicación de productos amigables con el ambiente y que potencien la producción.

Los productores Valdir Da Silva Barboza, Fernando Calello, Juan Trofino y Maitei Tornier encontraron en la elaboración de biopreparados una solución económica frente a los fertilizantes o abonos que, en muchos casos, no resultaban efectivos.

La primera experiencia data de hace 30 años, basado en la utilización de coberturas de suelo que vienen a reemplazar el uso de herbicidas, con resultados alentadores y comprobados llevados a la práctica en la chacra de Da Silva Barboza, quien trabaja con tres tipos de cobertura de suelo: vicia, mucunay avena.

“Desde hace años trabajo con el manejo de suelo, esa práctica yo sé que funciona. Ahora no conocía este tipo de biopreparados, pero cuando llegaron, comenzamos a intercambiar experiencias. Comencé a aplicar estos productos notando que funcionan, son muy buenos para todo tipo de plantación. Y así se fue conociendo, fuimos probando, modificando la dosificación para cada planta. Hoy lo que ofrecemosbrinda garantía de buenos resultados”, indicó Da Silva Barboza.

La iniciativa llegó a la biofábrica del paraje próximo a Pozo Azul, que llegó de la mano de Fernando Calello (36), quien venía realizando actividades en la provincia con un grupo de personas impulsando la transición del cultivo con veneno al cultivo agroecológico.

“En esa búsqueda nos encontramos con la referencia a través de la experiencia de Valdir. Él nos brindaba sus conocimientos de acuerdo a las prácticas agrícolas que viene realizando y nosotros lo que teníamos para ofrecerle eran estos biopreparados. Y una vez hechas las pruebas y comprobar que es una herramienta útil, comenzamos a difundirlo. Valdir aceptó sumarse y fue así como comenzamos a trabajar juntos”, señaló Calello en comunicación con El Territorio.

Los primeras implementaciones de los preparados donde se unieron ambos conocimientos fue en una chacra experimental, propiedad de otro de los integrantes de la iniciativa, Juan Trofino (30), con todo lo relacionado al cuidado del suelo y, de forma simultánea, realizaron jornadas prácticas de elaboración de biopreparados con los productores a quienes la idea les resultó muy viable ya que para la elaboración de estas preparados se utilizan materiales secundarios, que la mayoría dispone en las chacras.

Para ello apelan al ABC de la agricultura orgánica: la A de abonos, la B de biofertilizantes y la C de caldos minerales.

“Los abonos son sólidos para preparar la tierra con de diferentes características. Los biofertilizantes son como un abono, pero de aplicación foliar que se logra con fermentación y los caldos son mezclas de minerales para el control de las plagas. Lo que tienen en común es que trabajan en la nutrición de la planta. Nosotros tratamos de hacer la mayor diversidad posible buscando y teniendo siempre en cuenta la necesidad del productor”, explicó Trofino en diálogo con este medio.

Así como la amplia mejora en cuanto al rendimiento de los cultivos, una de las ventajas es que los biopreparados son elaborados con materiales disponibles en las chacras.

En el caso del abono, utilizan estiércol, vainas del poroto, marlo del maíz molido, las cáscaras del arroz, tierra de monte, ceniza, polvo de roca, polvo de carbón, que son apilados en camadas donde se realiza el proceso de macerado y mediante la utilización de microorganismos del monte, cosechados y reproducidos en el lugar, aceleran la fermentación en comparación a un compost normal. Diariamente deben voltear el montículo a fin de lograr que se seque y finalice el proceso.

“Los fertilizantes usamos agua, azúcar que en realidad acá nosotros trapichamos la caña y usamos la guarapa. Después le agregamos el macerado de algunas plantas, como la ortiga, y le agregamos los minerales que necesitamos de acuerdo a la deficiencia del suelo. Eso se mezcla todo en tambor, cuando comienza a fermentar se tapa y se los deja por dos meses y está listo para colocar a la planta. Y el caldo más común que hacemos es la ceniza, donde se hierve ceniza con jabón y agua, se hierve por 30 minutos obteniendo un caldo que sirve para controlar varias plagas”, explicó Fernando sobre el procedimiento para la elaboración del producto.

En cuanto al rinde en la elaboración de los preparados llegan a fabricar 1.500 kilos de abono y 200 litros de abono foliar en un mes.

La mayor demanda por parte de los colonos, como efecto de los buenos resultados de algunas implementaciones tanto en cultivo de tabaco, árboles frutales, hortalizas y yerba mate, son los fertilizantes foliares.

Lo llamativo, en este tiempo donde la economía cobra preponderancia al momento de que el productor invierta en este tipo de implementaciones, son los costos con los que comercializan los preparados.

En una de las comparaciones un fertilizante que en una agropecuaria cuesta 1.200 pesos, en la biofábrica lo comercializan a 300 pesos.

“Uno de los factores que torna la alternativa viable, más allá de la principal, que es la diferencia notoria entre un cultivo al que se le implementó estos biopreparados, es que al fabricarlos en la chacra abaratamos los costos, el productor se entusiasma. El éxito de nuestra fábrica se está dando mediante la aplicación que realizan los productores, con un avance en los yerbales, logrando curar las plantas del rulo, disminuir y frenar la caída de la hoja. Esas experiencias hacen que hoy venga gente de otras colonias”.

“Para mí, que siempre trabajé con la producción orgánica, esto es una herramienta y el sueño es ver a la comunidad libre de venenos”, reconoció el colono Da Silva Barboza.

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