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Apuntan a que la conciencia ambiental esté más presente

Las fuerte apuesta de las mujeres en las chacras

Se juntaron tanto para valorizar su región como para buscar fuentes alternativas de recursos. Promueven actividades para conservar el monte nativo y la fauna local

viernes 30 de abril de 2021 | 6:08hs.
Las fuerte apuesta de las mujeres en las chacras
Un grupo de mujeres trabaja en Cerro Corá y Santa Ana para revalorizar su región y tener fuentes alternativas de recursos; apuestan por el turismo rural y ecológico y la conservación del monte y la fauna.
Un grupo de mujeres trabaja en Cerro Corá y Santa Ana para revalorizar su región y tener fuentes alternativas de recursos; apuestan por el turismo rural y ecológico y la conservación del monte y la fauna.

Las ganas de hacer algo diferente y de revalorizar las tierras del Sur de Misiones destacan a un grupo de mujeres en la zona de Cerro Corá y Santa Ana. Si bien aclaran que en el grupo también hay hombres y no se limita por sexos, remarcan que la facilidad de asociarse y saber pedir ayuda es lo que más las unió. En tal sentido Stella Maris Romano (67), una de las referentes, resaltó que los une la posibilidad de buscar alternativas para poder mantener la belleza natural del lugar donde eligieron vivir.

“Somos un grupo de profesionales muy diversos, genetistas, licenciadas en turismo, biólogos, avistadores de aves, entre otros y nos unió que en general tenemos las mismas inquietudes para resguardar el medio ambiente. En el grupo destacamos las mujeres tal vez porque tenemos facilidad para tratar de trabajar en grupo, de ir sumando. El hombre a lo mejor trata de intentar solo y hacer su camino, las mujeres buscamos más hacer en conjunto”, relató a El Territorio.

Stella Maris es ingeniera forestal, propietaria del Complejo Don Rodolfo en Cerro Corá y de la agencia de turismo Verdagua en Posadas. Recordó que empezó su proyecto hace 26 años con la finalidad de enseñar a valorar la vegetación que crece en Misiones.

“Empecé con el turismo educativo en una reserva de 25 hectáreas, donde sólo se desmontó un lugar para hacer las construcciones, se hicieron juntas para ocupar el menor espacio posible. Allí (en la granja) tengo todas especies nativas: peteribí, guatambú, urundaí, lapacho, entre otros. Con el tiempo siempre pensé en armar un programa de conservación y que todas las áreas lindantes se sumaran”, acotó. Añadió que hoy observa que fue creciendo el interés de las personas en valorizar los espacios naturales. “Por ahí por desconocimiento la gente no sabía que hay programas nacionales que pueden ayudar a conservar. Y así fue surgiendo la idea de juntarnos con los vecinos para difundir lo que existe, la oferta que hay de ayudas y combatir un poco el desconocimiento”.

Como uno de los objetivos a compartir con sus vecinos, Stella Maris señala que “el desarrollo local es importante, queremos incentivar al pequeño productor que tiene su chacra de 25 hectáreas en esa zona y hace carbón, a apuntar a tener otras alternativas cuidando el medio ambiente. Es importante reconvertir y darle una salida a su actividad. Ahí me parece que estaría muy bien que a través de subsidios se les ayude a empezar un trabajo que colabore a cuidar el monte nativo. Acercarles producciones que sean amigables con el medio ambiente pero que a su vez los ayuden a mantenerse económicamente, eso es todo un proceso de cambio”

Aclaró que “la apicultura o cualquier actividad de rápido rendimiento ayudan. En un año las abejas trabajan y ya se tiene algún recurso, lo mismo con la cría de gallinas ponedoras. Pero hay que tratar de buscar alternativas con la gente, no imponer, averiguar qué le puede gustar a la persona. En esa conversión es en lo que estamos trabajando las mujeres del grupo”.

Romano recordó que en la zona de Cerro Corá, se hicieron estudios sobre la potencialidad de actividades económicas a explotar. Y en esos análisis se destacó el rol del turismo.

“Todos los que estudiaron la zona llegaron a la conclusión que había potencial en turismo y la zona Sur de Misiones es en sí la menos conocida de la provincia. Todos hablan de la zona Norte, de Iguazú, de El Soberbio, pero no hay atractivos para salir a recorrer el Sur. El gran desafío es despertar que el turista entre por la zona Sur y que vaya para otros atractivos grandes. Entonces es como una entrada de visitantes que van despacio adentrándose en la selva misionera, para descubrir los Saltos del Moconá o después las Cataratas que están muy promocionados”.

Remarcó que en su visión “el mayor desafío del Ministerio de Turismo tiene que ser eso, que toda la provincia sea turística”.

Sobre su caso particular, en su granja recordó que hizo “un plan de conservación, quinquenal y he recibido dos veces el subsidio (nacional). Y a mí me ayudó un montón y lo pude invertir. Por eso creo que si a cada colono le facilitamos ese dinero para conservar el monte, es una gran ayuda. Pero lo que falta es planificación”.

También dijo que urge concientizar a los pequeños productores y a los vecinos en general sobre el gran valor de conservar las especies nativas, porque hacen a la valoración en general de la región y provincia. “Se hacen desastres con las especies nativas, la gente ve que pasan camiones pero no asocian que el daño también es para ellos. Hay un valor enorme que se está perdiendo”, alertó y finalmente recomendó plantar más especies nativas.

Producir cuidando el entorno

Otra de las mujeres que está al frente de su emprendimiento es Nilda García (59), que tiene una chacra de 37 hectáreas llamada La Josefina. Nilda es profesora de gastronomía, particularmente de pastelería, en un instituto terciario en Posadas. Y para cumplir con su trabajo debe salir dos veces por semana desde su granja.

“Hace cuatro años que vivo acá sola. La propiedad la habíamos comprado hace 25 años con mi familia. Y antes teníamos el lugar como una casa de fin de semana. Después, ya hace catorce años quedé viuda, mis hijos crecieron y como siempre me gustó el campo decidí venirme a hacer algo acá”, contó Nilda.

“Fue una decisión difícil, mis hijos no estaban muy de acuerdo, pero estoy muy conforme acá. Me vine por la tranquilidad. Me gustó el cambio que hice. Por ahí a veces protesto un poco. Una vez estuve una semana sin luz, porque se cortó el cable de electricidad por medio del monte, pero fue esa vez nomás”, recuerda como uno de los momentos más difíciles que vivió.

Recordó que en su granja la primera actividad que desarrolló fue la cría de gallinas ponedoras. Y mostró que hoy tiene una gran variedad de razas, algunas las reconoce como más para “decoración” del campo.

“Empecé con las ponedoras, tenía un gran número unas 200 gallinas y me apuraba la venta de los huevos. Ahora empecé con las gallinas de varias razas, tengo subdividido el gallinero”, explicó y luego mostró que además de las gallinas también tiene codornices.

Por el campo caminan libres varios gansos, que además tienen una laguna propia. Los animales son vigilados por un perro y una perra muy dóciles que secundan a Nilda en sus traslados por la chacra para dar de comer a los animales. Además de gallinas en el lugar también hay varias vacas,  cerdos y algunos chivos en un corral (una de las últimas adquisiciones para la cría).

“Yo voy probando a ver cómo se adaptan y si puedo atenderlos, le tenía algo de miedo a los chivos porque se que comen muchas plantas. También pasa algo similar con las vacas, pero acá también tengo partes cerradas con alambrados donde vamos a plantar árboles”, agregó.

Sobre el grupo que fueron formando entre quienes viven en Cerro Corá y Santa Ana, destacó: “Somos unas quince personas más o menos, la mayoría somos mujeres. Nos fuimos conociendo y viendo que teníamos muchas cosas en común. Ahora que estamos en época de plantación de árboles creo que nos juntaremos más. Queremos sumar a otra gente, ver si es posible que ya desde la escuela se pueda dar charlas a los chicos para cuidar el monte y la fauna nativa que tenemos”. 

De las actividades que proponen a sus vecinos para cuidar la flora y fauna, Nilda destaca la apicultura.

“Es una actividad que se puede hacer entre varios y es lindo porque se comparten experiencias.

Y después lo que promovemos es que se planten especies nativas, este domingo nos vamos a juntar y vamos plantar algunas. Tenemos un biólogo que nos sugiere qué plantar según nuestra zona. A mí, por ejemplo, me recomendó plantar más Inga que es una nativa con fruta que le sirve de alimento para las vacas”.

Proyectó por otra parte que de su granja espera poder en algún momento recibir grupos de adolescentes o chicos que quieran aprender sobre lo que se puede hacer en Misiones.

“Lo que hoy me limita para recibir gente es que necesito una perforación para el agua potable. Es algo cara pero en cuanto pueda juntar algo de dinero seguramente lo destinaré a eso. Se que hay algunos planes nacionales que facilitan el acceso al agua, ya teniendo eso se me facilitarían muchas cosas”, comentó.

Desde el grupo de mujeres se  ofreció a que quienes quieren averiguar sobre actividades como caminatas u otras alternativas para recorrer la zona a contactarse a los teléfonos 376-4647495 ó 350727, también al facebook del Complejo Don Rodolfo.


Mudarse y cuidar la naturaleza

Atraídas por la belleza y la tranquilidad, fueron varias las personas que en los últimos años llegaron para vivir en lugares con mucho espacio verde en Misiones. Una de ellas es Ada Maluf, quien ahora vive en Buenos Aires, pero en los próximos meses espera poder trasladarse a su chacra de Cerro Corá. En diálogo con El Territorio contó que conoció tiempo atrás al grupo de mujeres que tienen propiedades en la localidad y quedó maravillada tanto del lugar como del trabajo comunitario que realizan. Y además del cambio de domicilio también planea desarrollar actividades productivas que sean amigables con el medio ambiente, junto a sus vecinas.

“Compré un campo de 20 hectáreas ahí en Cerro Corá. Me decidió que conocí a este grupo de mujeres y me pareció fantástico lo que hacen, así resolví salir de Buenos Aires que está con muchos problemas. Yo ya estoy jubilada, por eso me animé a mudarme, porque no quiero aguantar más los problemas de la ciudad”, explicó.

Apuntó que por otro lado piensa desarrollar algunas producciones que puedan realizarse casi sin modificar la belleza del lugar natural donde eligió vivir. “Tengo pensado plantar stevia (una planta endulzante natural)y después comenzar con algo de apicultura con mi vecina (Nilda García) que ella ya sabe y juntas podemos hacer más”, explicó.

Maluf tiene una maestría en gestión ambiental y se mostró muy preocupada por cuidar los espacios naturales, recordando que transitamos una emergencia del ecosistema global. “Es muy valorable lo que hacen este grupo de mujeres para ayudar en la emergencia ambiental, les está costando mucho porque lo hacen a pulmón. Hay mucha gente que todavía tumba árboles nativos para usarlos como leña o carbón, eso se tiene que terminar, el camino es la educación y proponer otra actividad productiva”, remarcó.

 

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