viernes 14 de mayo de 2021
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Tercera jornada del juicio por el doble homicidio de Puerto Rosario

Hermanastra del ex policía desactivó teoría para inculpar a las víctimas

La mujer se abstuvo de declarar, lo que fue en contra del intento de Dlugokinski por menoscabar la memoria de los fallecidos. Detalles de las últimas horas de la pareja

jueves 29 de abril de 2021 | 0:05hs.
Complicado
Duglokinski, cada vez más complicado a medida que avanza el debate oral. / FOTO: El Territorio
Duglokinski, cada vez más complicado a medida que avanza el debate oral. / FOTO: El Territorio

Desde un primer momento, el doble homicidio de Olivia Márquez (46) y de su concubino Sandro Leiva (40) estuvo impregnado por sospechas en torno al deceso de Ildo Victorino Dlugokinski (58), quien falleció apenas tres días antes que la pareja.

Si bien judicialmente la muerte del último se consideró accidental, puesto que su cuerpo quedó reducido a cenizas por acción de las llamas que quemaron su casa, para los investigadores del asesinato de Márquez y Leiva ambos hechos guardarían estrecha relación.

En ese contexto, en la tercera audiencia del debate oral por el doble homicidio, que se realizó ayer en el Tribunal Penal Uno de Oberá, se desactivó la teoría que el ex cabo de la Policía de Misiones Víctor Javier Dlugokinski (35) trató de imponer para menoscabar la memoria de las víctimas.

Por el mismo hecho también está siendo juzgado su cuñado Leandro Bublitz (38). El tercer imputado es Pablo Dlugokinski (38), hermano del policía, quien por el momento no fue sometido a juicio por hallarse preso en Brasil.
Con relación a Bublitz, ya en la instrucción declaró que los hermanos Dlugokinski habrían matado a la pareja en venganza porque sospechaban que mataron a su padre.

Bublitz, el otro imputado en este juicio. FOTO: El Territorio.

Por ello, más allá de que en el presente debate no se juzga las circunstancias del deceso del padre del policía, ambos casos podrían estar conectados.

Incluso, por testimonios recabados en el expediente, horas antes del deceso de su progenitor, Víctor Dlugokisnki tuvo una pelea con él, de lo que Márquez y Leiva fueron testigos.

Luego, tal vez para cubrir su propia responsabilidad, el ex policía acusó a la pareja con su hermano y desató el baño de sangre, según especularon los pesquisas.

“Ni en contra ni a favor”
El miércoles pasado, en la primera audiencia del juicio, Dlugokisnski se defendió de las acusaciones y dijo que nunca tuvo problemas con las víctimas.

Pero más tarde se dirigió a Daiana Mouls, hija de Márquez y querellante, sobre quien manifestó: “Estoy casi seguro de que ella sabe que su mamá fue la autora del delito contra mi papá, por eso me quiere atribuir a mí lo que pasó después”.

A su turno, la fiscal Estela Salguero le hizo notar que si bien dijo desconocer quiénes cometieron el doble homicidio, a la vez culpó a Márquez y Leiva por el asesinato de su papá, lo que atizaría la hipótesis de la venganza.

En ese marco, el ex policía se refirió a la figura de su hermanastra Silvia Márquez de Bastos (42).
“Cuando ocurrió lo de mi papá, mi hermanastra fue a casa y me dijo que ese día vio que la pareja iba para el lado de la casa de mi papá con un bidón, y que por el horario pensaba que cometieron el incendio. Ahí yo le dije que no le cuente a mi hermano”, declaró.

Vale mencionar que durante la instrucción Márquez de Bastos no declaró en sede judicial, sólo lo hizo en la comisaría de Puerto Rosario, donde lo único que mencionó fue que el 28 de marzo del 2017 (día en que desaparecieron las víctimas), alrededor de las 9 la señora Márquez le invitó para tomar mate a la tarde, lo que no concretaron porque esa misma mañana la pareja fue asesinada a tiros.

Márquez de Bastos se presentó ayer ante el Tribunal y le informaron que nadie está obligado a declarar contra sus propios familiares, por lo cual optó por abstenerse.

“No voy a declarar nada, señor juez. No tengo nada para declarar en contra ni a favor”, se excusó y se retiró de la sala de debates.

En definitiva, su actitud desactivó la versión del ex policía sobre la supuesta responsabilidad de la pareja en el hecho que le costó la vida a su padre.

La última compra
A su turno, el testigo Antonio Fischer (41) confirmó que en la mañana del 28 de marzo de 2017 Márquez realizó una compra en su negocio, en Puerto Rosario. Esa misma mañana fue asesinada junto a su concubino.

Ante el Tribunal, el comerciante mencionó que el día de la desaparición “la señora Márquez llegó a mi negocio y compró un pollo y un kilo de arroz. Llegó temprano, entre las 9 y las 10, con el concubino en moto. Compró y se fueron”.
Luego agregó que “a los dos días andaban preguntando por ellos porque no aparecían”.

Consultado por la fiscal Estela Salguero sobre el carácter de las víctimas, Fischer fue escueto pero contundente: “Para mí no eran problemáticos ni tampoco me enteré de que tuvieron problemas con otros vecinos”.

Reconoció que con los acusados también mantenía una buena relación y afirmó no tener idea sobre las circunstancias de la muerte del padre del ex policía.

Fischer declaró como testigo y recordó cuál fue la última compra de las víctimas. FOTO: El Territorio.

El testimonio de Fischer no hizo más que ratificar la hipótesis que manejan desde la querella: el 28 de marzo, antes del mediodía, el ex policía -acompañado por su hermano que días antes llegó desde Brasil para la inhumación de su padre y tal vez su cuñado- citó a la pareja a su casa con la promesa de abonarle una deuda por trabajos realizados, ocasión en la que los asesinaron.  

Incluso, el comerciante contó que ese día la señora Márquez le compró un pollo, lo que coincide con el relato de la hija de la víctima, quien dos días después (30 de marzo) viajó a Puerto Rosario y en la casa de su mamá encontró ciertos indicios que la preocuparon, como los cascos, siendo que nunca salían sin ellos; mandioca hervida y pollo sobre la mesa.

“Como que salieron apurados y con la intención de volver enseguida”, declaró.

Sangre en la casa del ex policía
Tal como consta en el expediente, Olivia Márquez y Sandro Leiva fueron ultimados con la pistola reglamentaria del ex policía y con una escopeta de su propiedad, la que luego fue hallada enterrada en su chacra. También los cadáveres fueron sepultados en una fosa en la misma propiedad.

Según se determinó, la pareja fue ejecutada en el patio de la casa del ex policía, en Puerto Rosario. Una prueba clave fue el hallazgo de manchas de sangre que fueron tapadas con chapas. Dichas pruebas fueron analizadas y resultaron compatibles con las víctimas.

Luego los asesinos trasladaron los cadáveres en un carro de bueyes.

Se supone que los autores del hecho cubrieron el piso del carro con hojas y marlos de choclo, sobre lo cual colocaron los cadáveres. Después desecharon las hojas y los marlos en la misma fosa. En su chacra el ex policía plantaba choclo.
Por otra parte, a cuatro años del doble homicidioen el expediente aún no se incorporó el informe de las pericias telefónicas.

El debate continuará hoy, desde las 8.30, en sede del Tribunal presidido por Francisco Aguirre, quien es secundado por José Pablo Rivero y Miguel Orlando Moreira.

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