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Vivir a cuatro metros de altura

Casas en los árboles: otra apuesta a las obras sostenibles

Con las mismas comodidades que tiene una vivienda convencional, pero en un espacio más reducido, una familia de San Pedro logró construir un espacio habitable y seguro

lunes 26 de abril de 2021 | 0:00hs.
Casas en los árboles: otra apuesta a las obras sostenibles
Fotos: Carina Martínez
Fotos: Carina Martínez

Quién no ha soñado con tener una casa en el árbol durante su niñez... pues bien, esa imaginación se tornó realidad en la propiedad de una familia de San Pedro, que apostó a la construcción de encantadoras viviendas en el tronco de los árboles. Estas construcciones cuentan con las mismas características de una vivienda convencional solo que en tamaño reducido, siempre respetando el ecosistema y utilizando materiales reciclados, dándole una impronta propia, lo que resulta más que llamativo e interesante por parte de quienes visitan Selva Madre.

Selva Madre es el nombre de la chacra donde se encuentran este tipo de casas, se ubica a unos 3 mil metros de la zona urbana de San Pedro y torna el paisaje natural del lugar más encantador aún, convirtiéndose en la cabaña con mayor demanda para alquilar. Estas construcciones permiten vivir a unos cuatro metros de la superficie, donde la estructura de madera es sostenida por los troncos de los, en el caso de una de las casas, cuatro árboles, entre ellos dos pino ellioti, un lapacho  y una palta, los que aumentan la altura de sus troncos en tiempos diferentes, motivo por el cual el realizador diseñó un sistema que evita su deformación.

Como la finalidad de la chacra es trabajar con el turismo, la familia de Marcelo Gutiérrez y Rosana Maydana, buscan romper con lo tradicional y apuestan a tipos de construcciones sustentables e innovadoras, es así que la casa donde viven y el taller de la artista, están  construidos, en gran parte, con botellas en lugar de ladrillos, tornando el hogar acogedor y con un estilo  único. Fue siguiendo esa línea como surgió la idea de fabricar casas en los árboles, hasta el momento cuentan con dos cabañas de estas características.  “Un día mientras tomábamos mate con Rosana, nace la posibilidad, la analicé,  comencé a diseñar y  construir la primera cabaña porque queremos sentirnos con esa libertad de hacer e innovar con cosas distinta, no usar los materiales convencionales, usar lo que ofrece la chacra” indicó Marcelo Gutiérrez, propietario y constructor. 

La cabaña, fue construida con troncos encontrados en la parte de monte del lugar y, en la parte del baño, la pared está construida con botellas  que genera iluminación de colores  en el ambiente, que la torna maravillosa, sobre todo en horas de la tarde cuando los rayos del sol rebotan en la pared. En ese sector se encuentran dos de los cuatro árboles que lo sostienen, contando un espacio entre el árbol y la pared donde colocaron un material que actúa de amortiguador que la protege en caso de tormenta.

El hecho de estar a más de tres metros de altura genera un cambio en la percepción visual, y es lo que más llama la atención: ver las cosas desde arriba Pero para que esto funcione es necesario tener en cuenta una serie de detalles. “Elegir árboles con un porte capaz de soportar el peso, no lastimar el árbol, tiene un sistema de apoyo que me permite regular la inclinación porque estamos ante árboles que crecen en ritmos diferentes” explicó Marcelo, al tiempo que contó sobre los materiales utilizados:  “Hay algo que llama la atención, en este caso la bacha del sanitario y cocina, es una palangana de plástico metido en el hormigón,  quedó muy lindo y permite un ahorro considerable, y así todo lo que ves es material aprovechado, las chapas eran viejas las enderecé y parché, las tablas y tirantes, saco del monte cuando hacemos limpieza y raleo”.

Aunque estén a metros de altura, la cabaña es segura en cuanto a soportar su propio peso y el peso de quienes se encuentren en su interior, más el mobiliario, porque el monoambiente cuenta con cocina, dormitorio, sanitario y un balcón con las respectivas instalaciones de agua y energía eléctrica. El armado es similar a una caja rígida apoyada en cuatro patines de madera abulonada al árbol, y son los bulones que trabajan al corte los que le dan resistencia y el peso es menor. En algunos casos es necesario   sacarle copas al árbol para que la casa pueda acompañar los movimientos naturales del árbol, haciendo que la incidencia del viento sea menor. En este caso, como está rodeada por monte, no fue preciso podar el árbol.

El mantenimiento de los materiales utilizados, en especial la madera, también habla de abaratar costos y lejos está del barniz o impregnante que son ofrecidos para tal fin en las casas de materiales de pintura. “Yo utilizo una mezcla que resulta muy eficaz para proteger la madera, se trata de una mezcla de aceite negro con gasoil, así hice siempre cuando se trata de curar y mantener una madera que estará a la intemperie, todo lo otro es muy caro” detalló Gutiérrez.

En este caso el peso de las personas, que si bien es una cabaña chica, no resulta un dato menor, es sostenido por las secciones de tirantes, que en este caso las secciones de madera son grandes y están sobredimensionada siendo capaz de soportar el peso de muchas personas pero el espacio permite que estén cómodas hasta cuatro personas. 

Para más adelante la idea es construir una casa en el árbol con un diseño particular porque contará con un engaño visual que aparenta que la casa está hundida. Al ingenio del constructor se le suma el talento artístico de su esposa, la diseñadora Rosana, que aporta el toque decorativo a los ambientes. 

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