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Camellias y La Ruta del Té , en la zona Centro de Misiones

Los campos de brotes verdes son protagonistas del turismo rural

Cientos de turistas llegan para conocer los secretos de la Tierra Colorada, degustar sus sabores y aprender a elaborar productos regionales con sus propias manos

sábado 24 de abril de 2021 | 6:04hs.
Los campos de brotes verdes son protagonistas del turismo rural
En La Ruta del Té se aprende a cosechar de forma manual, como lo hacían los primeros colonos de la provincia. Foto: Natalia Guerrero
En La Ruta del Té se aprende a cosechar de forma manual, como lo hacían los primeros colonos de la provincia. Foto: Natalia Guerrero

El turismo rural y productivo se abre como uno de los atractivos más buscados en la provincia de Misiones. Turistas de distintas partes de Argentina (y previo a la pandemia, del mundo) llegan hasta la Tierra Colorada con el fin de desentrañar sus secretos, la pureza de sus paisajes verdes, conocer la forma en la que se elaboran los productos y –por qué no – intentar elaborarlos ellos mismos.

En este marco, el complejo Camellias y La Ruta del Té se posiciona como un espacio que ha sabido sacar provecho de lo natural, no solo con un escenario excepcional sino también con un abanico de opciones y actividades para realizar.

Las extensas hectáreas de campos de té le brindan un marco único a este lugar -propiedad de la familia Okulovich -que se encuentra dentro de Oberá y que además cuenta con una historia de inmigrantes laboriosos que lograron levantar la casa en la que hoy se recibe a los turistas y representa uno de los atractivos turísticos reconocidos en la zona.

La encargada del lugar, Silvana Vera, mostró a El Territorio los rincones de este espacio en una recorrida similar a la que llevan adelante los visitantes de La Ruta del Té. En su relato, contó que la casa fue construida entre 1890 y 1910 por una familia de ingleses de apellido Campi de Lewis. Allí vivieron tres generaciones hasta que en el año 2007 fueron compradas las 35 hectáreas. Uno de los detalles que muestra la historia que tiene la casa son los altos árboles de té sin cosechar que se encuentran en la parte posterior, que poseen flores, algo muy extraño de ver en ese tipo de plantaciones más modernas.

Asimismo, los turistas que lleguen a Camellias tienen la opción de elaborar su propio té. Para ello, -con sombreros y delantales de por medio - las guías los llevan hasta las hectáreas de plantaciones y les enseñan la manera de cosechar de forma manual, sacando el brote con las tres primeras hojas.

Luego de esta labor y una charla educativa sobre la producción misionera, se dirigen a la fábrica, donde proceden al marchitado, enrulado y secado. De acuerdo a la variedad que se realice (té verde, negro, etcétera) variará la metodología empleada.

Así también se pone énfasis en la degustación, por lo que los turistas pueden disfrutar de una mesa con distintos tipos de té para catar. Allí se disponen teteras, diferentes blends, y se enseña a cada uno el arte de conocer a fondo el té.

“Trabajamos con grupos reducidos, incluso ya lo hacíamos antes de la pandemia, por eso se puede entablar una charla en la que se enseñan todos estos pasos y es un momento muy ameno, tanto para nosotros como para los turistas”, destacó Silvana.

Al tiempo que relató que –previo a la pandemia – llegaban turistas de distintas partes del mundo, incluso muchos de ellos sommeliers que visitaban el lugar para conocer más a fondo la producción local, aprender a cosechar y probar los sabores misioneros.

“Es un lugar estupendo, a la gente le encanta y vienen personas de todas las edades, desde familias con niños hasta adultos mayores, algunos se quedan varios días y otros vienen a pasar la jornada, realizar actividades o bien a merendar, son distintas opciones que se ofrece para el gusto de cada persona”, detalló.

La historia del té
Hay varias leyendas y mitos sobre el origen del té. Silvana contó que una de esas leyendas habla sobre el descubrimiento por parte del emperador Chino Shen-Nung. “Se dice que se encontraba hirviendo agua debajo de un árbol, de cuyas ramas cayeron varias hojas. Las dejó hervir durante unos minutos y obtuvo una deliciosa infusión”, indicó.

No obstante, en cuanto a lo que refiere a la historia propiamente dicha de la producción en Argentina, explicó que por el año 1923 arribó a Colonia Tres Capones el Sacerdote Tijón Hnatiuk, procedente de Ucrania, quien trajo como presente para su familia un paquete de semillas de té. Se dice que Vladimiro, el hermano del sacerdote, plantó las semillas y las multiplicó para sembrar las primeras 4 o 5 hectáreas de té.

“En las siguientes décadas, el cultivo de la planta del té se extendió por toda la provincia de Misiones, que hoy es la principal productora del país, con el 95% del total, y norte de Corrientes. A mediados de 1960 se desarrolló maquinaria para la cosecha y así se logró abaratar el costo de producción que, hasta el momento, era manual. A partir de entonces el volumen de té exportado cobró importancia internacional”, determinó.

Hoy la Argentina es el noveno país productor en cuanto a volumen de té producido (por encima de Japón). Más allá de que por una necesidad de mercado la mayor parte de la producción está destinada a saquitos y té helado, los productores argentinos están cada vez más interesados en agregar valor a su producción.

 

Detalles y consejos para la infusión

El té es la infusión de la Camellia sinensis. Se trata de una planta perenne que puede llegar a convertirse en árbol, vive cientos de años, tiene flores blancas y genera semillas que suelen germinar muy fácilmente. La temporada de cosecha de té va desde diciembre hasta marzo.

Hay dos métodos de recolección de hojas: a mano y con máquinas. Cuando se cosecha té a mano, se recogen sólo las tres primeras hojas (el brote más dos o tres hojas). Puede realizarse la cosecha entre 7 a 10 días, si la temperatura es superior a los 23- 25 C°.

El té debe mantenerse en un lugar fresco, seco y oscuro, a ser posible, en un envase que lo mantenga alejado del exterior y de fuentes de calor, sin humedades ni olores que puedan contaminar el aroma original del té.

 

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