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Artista y docente de Jardín América

Tiempo de arte y aprendizajes

Analía Hettinger es maestra, y en la cuarentena retomó el pasatiempo de la pintura, que la ayudó en momentos difíciles, tomó cursos online para perfeccionar su técnica; y hoy sus cuadros son cada día más requeridos

martes 20 de abril de 2021 | 6:20hs.
Arte y docencia
Analía Hettinger es docente de nivel inicial y pintora./Fotos: Esteban González
Analía Hettinger es docente de nivel inicial y pintora./Fotos: Esteban González

En Jardín América, la maestra Analía Hettinger (36) cultiva dos pasiones, el amor por la educación a los más pequeños y la pintura. Así, demuestra su vocación en la enseñanza a los niños con cariño y dedicación y también, la destreza y creatividad en cada trazo sobre la tela.
Recibida de maestra de nivel inicial en 2006, Analía contó a El Territorio, que cuando iba a la secundaria pintaba en las clases de artística pero no se perfilaba aún en ese rubro sino que se imaginaba un futuro en la docencia.
“En la salita de 5 años le dije a mi maestra jardinera que de grande quería ser como ella. Así fue, siempre tuve ese deseo latente y me recibí”, contó.
Y sobre su carrera precisó que le encantan los niños, aunquee describió que para enseñar se requiere formación, paciencia, constancia, entusiasmo y dedicación.
“En todo momento hay que brindar amor, motivar e inspirar a los niños. Saber escuchar y observar es muy importante”, detalló sobre el ejercicio de la docencia.
En 2014, ella y su esposo perdieron un embarazo, y fue a partir de un consejo profesional que retomó el pasatiempo de pintar. Sin embargo, recién el año pasado -en medio de la pandemia y a partir de la declaración de la cuarentena obligatoria- pudo dedicar más tiempo a desarrollar su arte. Así, estudió y prácticó la técnica, tomó cursos virtuales, y además claro, de sostener las clases de manera virtual con los niños.
Desde entonces ha pintado una serie de cuadros, en general, inspirados en la naturaleza autóctona y le llegaron numerosos pedidos que la entusiasmaron mucho y la alientan a seguir por el camino de las artes plásticas.
Por otra parte, Analía tiene el sueño de ser madre: “Con mi esposo queremos ser padres desde que nos casamos. En 2014 perdimos un embarazo, luego me detectaron hipotiroidismo y esto dificulta lograr el embarazo de manera más rápida”, detalló.
Recordó que en aquella oportunidad, el médico le recomendó encontrar una actividad que le mantenga la mente ocupada. “Allí retomé la pintura y no me arrepiento, porque el arte cura, calma y acompaña”, detalló.
De a poco fue equipándose para la tarea de pintar en los tiempos libres. “No es que pintaba muy a menudo, porque requiere dedicación. Pintar lleva su tiempo y yo pintaba cuando tenía algún pedido”, contó.
La escuela y el taller en casa
Desde el año pasado con la virtualidad en la educación, a la par hizo cursos online para perfeccionar su técnica de pintura. “Hice tres cursos de acuarela botánica, dos de rostro al óleo y otro de rostros de animales. La pandemia me trajo una oportunidad imperdible y usé el tiempo libre para pintar y aprender más”, describió.
Si bien tenía a la pintura como un pasatiempo, durante los meses de cuarentena, su casa se convirtió en un aula para las clases virtuales mientras que el garaje pasó a ser un taller de arte.
Ese espacio se llenó con bastidores, telas, marcos, pinceles y colores.
“No imaginé utilizar mi propia casa como lugar de trabajo, pero todo se dio inesperadamente”, expresó.
La mujer trabaja en acrílico, acuarela y desde el año pasado incorporó la técnica al óleo.
“Para mí, todo es un desafío, los retratos humanos, por ejemplo, los empecé el año pasado. Me encanta tener estos nuevos objetivos. La práctica hace que cada vez salga mejor, soy muy detallista, y me cuesta el arte abstracto, me gusta más el arte figurativo”, reflejó.
Un lugar más bello
La pandemia por el coronavirus instaló como nueva normalidad el trabajo desde las casas y una mayor permanencia en los hogares. Esa nueva rutina hizo que muchas personas quisieran mejorar y embellecer sus ambientes.
En ese marco, Analía comentó: “Empecé a tener pedidos porque la gente no podía salir, se empezó a mirar más detenidamente las casas, cada rincón y se daban cuenta que había que cubrir espacios vacíos, entonces me empezaron a pedir cuadros más personalizados para el ambiente que deseaban decorar”.
“Lo que más satisfacción me da es ver al cliente contento con mi trabajo, me da mucha alegría recibir esa respuesta positiva de las personas, estoy muy agradecida con eso”, confió,
Con su amabilidad, con su labor de enseñar, con su producción artística, demuestra que los valores de la dedicación y el compromiso con que se encara cada proyecto están más que vigentes y son de gran inspiración.z

Corresponsalía Jardín América

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