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Bellezas argentinas

Purmamarca multicolor

De paisajes, monumentos históricos y culturas milenarias, Jujuy no deja de sorprender a cada paso. Todo su esplendor hay que disfrutarlo en carne propia

domingo 11 de abril de 2021 | 6:00hs.
Purmamarca multicolor

Convertido en una de las paradas imprescindibles cuando se visita el Noroeste argentino, Purmamarca aguarda a sus visitantes con vistas imponentes y una gastronomía adaptada a los paladares mas exquisitos.

Se trata de un pueblo muy pequeño y acogedor que en el último censo realizado arrojó poco más de dos mil habitantes. De veredas muy angostas, calles terradas y casitas de adobe, que conforman la pequeña villa que tiene como centro principal la plaza 9 de Julio, lugar donde se encuentra el mercado de artesanías o feria artesanal, que en su mayoría son vendedores ambulantes, habitantes autóctonos del poblado purmamarqueño.

Allí se encuentra el cabildo histórico mas pequeño de la Argentina, ícono arquitectónico social y cultural del lugar, considerado como uno de los pocos cabildos tradicionales que aún siguen en pie desde la época de la revolución. Es fácil de ubicar debido a su fachada blanca y una galería con seis arcos. En su interior se puede observar la típica construcción de adobe con un cielorraso pintoresco hecho con tablas de madera de cardón y por fuera una mezcla de barro, llamada torta, que cubre el techo.

Al fondo de la plaza se encuentra la iglesia Santa Rosa de Lima, famosa por su antigüedad; su origen data del siglo XVII. Es uno de los edificios mas importantes del lugar, al frente tiene un jardín y en su lateral izquierdo se encuentra el algarrobo antiguo: un árbol que data de unos 600 años de vida, el cual fue protagonista de varios acontecimientos históricos, entre ellos el paso del general Manuel Belgrano a cargo del ejército del norte. La pequeña iglesia fue declarada monumento histórico en 1940.

El poblado se sitúa enmarcado por sus atracciones principales, formaciones montañosas que conforman el mayor destaque del destino. Como por ejemplo el Cerro de los Siete Colores y el Paseo de los Colorados. El primero es la atracción principal de Purmamarca, una de las postales mas reconocidas del Noroeste argentino. Se estima su origen alrededor de 75 millones de años y los colores que lo conforman son sedimentos fluviales, lacustres y marinos que fueron depositándose durante siglos y luego por los movimientos tectónicos adquirieron esa forma montañosa.

Catalogado desde el 2003 como patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco debido a su enorme valor cultural, siete colores, un espectáculo natural como pocos en el mundo.

El Paseo de los Colorados, como su nombre lo indica, es un camino de aproximadamente tres kilómetros que va por detrás del Cerro de los Siete Colores, ofreciendo una vista increíble de las diferentes tonalidades en su alrededor . La picada zigzagueante deja otras postales únicas a través de la observación de las formaciones rocosas y los matices tonales de cada una de sus capas.

Por último y no menos importante, otro gran atractivo que se puede disfrutar en Purmamarca es su gente, afable y solidaria. No resta más que acudir a cualquier lugareño en caso de ayuda o en búsqueda de alguna recomendación. Así es como se llega a Marta Valdiviezo, la dueña de una hostería del poblado. Al visitar su emprendimiento se puede realizar la observación de lo que ella con orgullo denomina legado ancestral. La hilandería artesanal hace las veces de herencia y ella narra los quehaceres del hilado, tejido y bordado a la vez que muestra con mucha pasión como fueron y son los procesos para confeccionar el hilo hecho de vellón de llama o vicuña utilizando la “pushka”, una herramienta hecha de madera que tiene un aspecto cilíndrico con apariencia similar a la de un trompo muy fino y agujado. También muestra la vestimenta que producían sus antepasados y que en la actualidad ella elabora por encargo abrigos, morrales, mantas y un sinfín de confecciones textiles.

“Hacemos un gran esfuerzo por inculcar a nuestras descendencias los saberes ancestrales. Yo observé a mi bisabuela ya muy viejita hilar para contribuir con la economía de la casa sobreponiéndose a los achaques de la edad y el tiempo. Y eso se debe ir transmitiendo por generaciones”, expresó la artesana.

“El respeto por la madre tierra y los dones que ella nos brinda son un legado invaluable para nosotros”, continuó.

Marta relató que el turismo es el ingreso fundamental para los lugareños y contó lo mucho que afectó la pandemia a su pueblo.

“Antes de la pandemia nos visitaba gente de todo el mundo, luego tuvimos que cerrar todos nuestros emprendimientos”, dijo la mujer.

En enero del 2021 recién pudieron volver a las actividades turísticas con mucho protocolos y cuidados ante el coronavirus.

Utilizando los saberes ancestrales, muchos norteños durante los meses que duró la cuarentena volvieron a vivir de la tierra y sus cultivos, o como en el caso de Marta y algunos lugareños, que decidieron agruparse para vender artesanías por internet logrando de este modo exportar su cultura a nivel internacional.

Más allá de la virtualidad que tantas veces ayuda a conectarse y sobreponerse ante los avatares impensados, Purmamarca es un lugar para vivenciar en cuerpo y alma.

Por Federico Gross. [email protected]

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