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Anécdotas de Don Cacho

El 75

domingo 04 de abril de 2021 | 6:00hs.
El 75

No esperen que en este relato vuelen mariposas o el hermoso verde de la selva u hombres cuya vida merece ser contada. En la Argentina gris de los 70 volaban balas, de los hombres del poder pocos merecen ser recordados, las melodías eran bombas que mataban gente y la sangre brotaba cada día en cuotas ascendentes. La vida o la muerte se anotaban en un papel. La locura general se hizo normal y lo normal resultaba extraño…

En esa Argentina los misioneros fuimos a comicios en 1975.

Pero para entender el contexto, hay que dar marcha atrás y como en un documental apresurado a lo Carlitos Chaplin, repasar los acontecimientos. En el 72, el último golpe militar acosado por la economía, por el descontento y hastío general cambiaba de generales “presidentes” en la búsqueda de durar; el último, Lanusse, con el país en un tobogán, convoca a Perón (a que se haga cargo) con una frase que decía lo contrario de lo que realmente quería: “Perón no vuelve porque no le da el cuero”. Perón acepta el “desafío” y estampa una frase: “Vuelvo como un león herbívoro”… para buenos entendedores. Su regreso a finales del 72 acelera el tiempo de una frágil institucionalización. Comicios en el 73, “Cámpora al gobierno, Perón al poder”. Ganan Cámpora/Solano Lima y en Misiones Irrazábal/Ayrault. Perón desaloja a Cámpora caos de por medio y se vuelve a votar, ahora Perón/ Perón (Isabel), que ganan casi pisando el 50%. Anteriormente, Perón y Balbín habían sellado la grieta en un encuentro histórico. Muere Perón en el 74, Isabel como vice asume la presidencia y el país se retuerce en medio de la anarquía.

En Misiones la tragedia aporta dolor y fuerte sospecha de un megacrimen. El gobernador Irrazábal y el vice Ayrault, con sus respectivas señoras, más la hija de Irrazábal, en un vuelo a Iguazú, en el momento de aterrizar estalla en el aire y cae envuelto en llamas (me consta el relato de Pancho Queiroz, que vio explotar en el aire una bola de fuego en la hora y día del aterrizaje). Sobrevive la hija, que fallece un mes después, sin ser sometida a interrogatorio alguno.

La Constitución provincial indica que debe votarse nuevamente para autoridades de la provincia. Asume Ripoll, presidente de la Cámara de Diputados, siguiendo la línea de sucesión. Tenía que llamar a elecciones a los 60 días por mandato constitucional, pero le gustó el dulce de leche y pateó y pateó la pelota para adelante, tanto que desde Buenos Aires mandaron de Interventor a un tal Taparelli, que se ocupe de preparar el terreno para el triunfo justicialista. Hasta ahí los acontecimientos históricos. A los candidatos justicialistas los designan en Buenos Aires. Como debía ser la tradición radical, a los nuestros la rosca local o a internas.

Las elecciones
Y aquí comienza la historia. En el 73 habían sido candidatos Barrios Arrechea/Falsone, con buenos resultados, y para qué inventar otra si todavía estaba calentita la anterior. Me negué rotundamente sabiendo que iba al muere. Me decía un amigo médico: “Vas a terminar poroto: candidato al pedo”. Y más me dolía aceptar. Busqué una fórmula sustituta y no hubo quorum. Las presiones fueron creciendo, hasta que acepté sin convicción alguna. Misiones fue el laboratorio donde se votaba por primera vez muerto Perón sin proscripciones, con Montoneros (en la clandestinidad desde el 74) fabricando un brazo político, Descamisados, con un país incendiado y con tenues señales de un radicalismo que empezaba a dejar su papel de “reserva moral”… Así planteadas las elecciones, con el peronismo dividido, el gobierno nacional arranca proscribiendo a Descamisados con un argumento cualquiera. Pero con el argumento de que no hay democracia con proscripciones, nosotros los radicales del distrito Misiones le aplicamos su propia medicina: “Cómo era posible que el peronismo usase la proscripción como recurso político cuando la padeció por años ilegítimamente”. En estas condiciones, el radicalismo misionero, sin consultar al Comité Nacional, decreta la abstención por cuenta propia y a lo macho.

No pasaron dos días y se hizo presente en Posadas el doctor Contín, vicepresidente del Comité Nacional: “Ustedes están locos, pueden entorpecer la institucionalización, estamos haciendo un gran esfuerzo para sostener el gobierno” (de Isabel, que venía cayendo en picada). Pero los argumentos no cambiaron la decisión local: el partido se abstiene (y la tensión aumenta, en realidad si el radicalismo no participaba, las elecciones eran una farsa). Emplean dulce de leche: “Te vas a perder el salto nacional, todo el país va a estar pendiente de lo que pase en Misiones, vas a salir en todos los diarios, fotos en las revistas…”. Pero más democrático que nunca, “con proscripciones no participamos”. Me “invitan” cordialmente del Comité Nacional con Balbín en persona a revisar el tema. Voy con el mismo casette: “O levantan la proscripción o no levantamos la abstención”.

Balbín, con su histórico encuentro y su discurso en el funeral de Perón, “un viejo adversario viene a despedir a un amigo”. (Lo escuché nuevamente después de muchos años y me produjo igual emoción, pero mejor comprensión del mensaje que nos dejaron dos grandes argentinos. Los fabricantes de grieta debieran desayunarse escuchando a Balbín). Viendo la irreductible posición democrática/oportunista del radicalismo misionero, Balbín negocia con Isabel para superar la situación: al partido Descamisado (demasiado monto sin disimulo) sugieren cambiarlo por Partido Auténtico, existente en el orden nacional. Los descamisados aceptan, y luego se suma Tercera Posición, con la fórmula Puentes/Peczak, peronismo histórico y su nueva izquierda, que siguen dividiendo al peronismo oficial. Nosotros quedamos sin argumentos. La pelota queda en nuestra cancha.

Pocas veces en mi vida tuve tantas dudas, sentía el dolor de tan joven quedar un candidato viejo y perdedor, terminar casi al comenzar o cumplir con mi partido, con mis amigos y con lo que presuntivamente la gente esperaba que debía hacer. Pero con sabiduría ajena, Humberto Illia de por medio, quien vino a participar de la campaña, me dio el empujón final: “Mire joven, si usted sale a forzar una candidatura, se equivoca, pero si la candidatura lo busca a usted, no la deje pasar porque le va a ir bien” (bien era perder dignamente, o perder ganando como supe años después).

Y se largó la campaña, vinieron dirigentes nacionales, medios nacionales, repartos nacionales que fueron encorsetando a la fórmula Alterach/Arrechea (mi querido tío Ramón) en el desbarajuste nacional. Nosotros, con pico libre fuera del libreto radical histórico, hincábamos: “Les pedimos prestado el voto para estas elecciones a los compañeros peronistas…”. “A mí me tocó ser la oveja radical en una familia de peronistas…”. “Podemos gobernar para los misioneros porque no tenemos patrón en Buenos Airess…”. Con un discurso netamente local, guardamos la “libertad y la democracia” para mejor oportunidad. Nada de ocuparnos de Isabel, de López Rega o de Norma Kennedy, que vino a repartir heladeras. En Concepción de la Sierra, el compañero Vignoles agregó al reparto cocinas, “que voçé quer patricio, geladeira ou cozinha… cozinha, tá bom, com florcita o sem, com…, anota compai”, y el compañero ayudante anotaba: cocina con florcitas. Hay que recordar que las heladeras eran de telgopor y nadie ponía cara fea, agarrando nomás te digo…

También en las recorridas me encontré con algunos pacientes e hice consultorio ambulante… ” Así que te sigue el dolor de estómago, me sigue…, ahh y ahora que estás tomando… y por ahora estoy tomando Viejo Viñedo”. San Pedro.

Piray, tratando que me vote un peronista: “Y será que me vas a votar?; pero que no te voy a votá, si vo hablá y le penetrá todo a uno…”.

En plena campaña apareció subterráneamente un fenómeno que iba a reaparecer años después, en el 83. Jóvenes radicales de todo el país vinieron a Misiones y se repartieron durante dos semanas en casi todos los pueblos, se alojaron en casa de correligionarios, pisaron la tierra, aprendieron el sentir de las gentes, golpearon puertas, abrieron tranqueras, espantaron perros, pintaron murales, chuparon polvo y… soñaron que se puede. Con el tiempo fui conociendo a cada uno: yo estuve en San José, yo estuve en Dos de Mayo, yo en Eldorado… algunos hicieron historia. Salimos de ser la “reserva moral” guardados en los comités, a ocupar en multitud la calle. Un radicalismo vivo renacía del exilio. Bajó la bandera colorada y blanca de los cuadros de Alem para flamear sus colores en todo Misiones. Ya no importaba demasiado el resultado, un nuevo radicalismo hizo nido en la política Argentina.

Vinieron Balbín, Illia, Alfonsín y varios más que encabezaron actos multitudinarios. El cierre de campaña lo hicimos frente al local del Aguas Corrientes, de espaldas a la gran torre. Había una multitud distinta a la de siempre para escuchar discursos distintos a los de siempre. Había euforia (para mí, solamente alegría, al peronismo no se le gana si el peronismo no es el que pierde). Pero el enorme paso al futuro estaba dado; para que ustedes entiendan, Alfonsín no estuvo en la lista de oradores, nadie lo atajó, sólo que no era un dirigente de la primera línea. Faltaba tiempo…

El final
Se votó y estos fueron los resultados: peronismo oficial, 46,5 %; radicalismo 39%. La estupidez ideológica del “entrismo” (la izquierda que consideraba al peronismo un escalón al socialismo) pudo más que el sentido común. Durante la última semana encharcaron Posadas con consignas “revolucionarias” que asustaron a muchos peronistas y los eyectó a la fórmula oficialista.

A la hora de la tristeza, cuando terminó el conteo y llegó la derrota, le digo a Alfonsín, que fue el único de afuera que quedó hasta el final: “Y bueno, ya tengo el slogan para la próxima, ‘La tercera es la vencida’”. Y me contesta: “Cuidado, no te retruquen “no hay dos sin tres…”.

Al otro día, a saludar y felicitar a los ganadores, y volver al consultorio. Esta historia terminó el 24 de marzo de 1976…de la peor manera.

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