jueves 13 de mayo de 2021
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Es albañil y en su tiempo libre, artesano

Monchito fabrica portones y cestos con bicicletas viejas

Además de su trabajo formal, encontró la manera de reutilizar estos elementos metálicos y convertirlos en un objeto bello y útil

domingo 28 de marzo de 2021 | 6:05hs.
Monchito fabrica portones y cestos con bicicletas viejas
Desde hace cinco años produce a pedido rejas, portones y más. Foto: Esteban González
Desde hace cinco años produce a pedido rejas, portones y más. Foto: Esteban González

En Capioví vive Ramón ‘Monchito’ Velázquez (65), albañil y músico que en sus tiempos libres tiene como hobbie un rubro que empezó hace cinco años, pero con el paso del tiempo fue perfeccionando y creciendo en pedidos. El hombre desarma bicicletas viejas y con cada parte fabrica portones, cestos de basura y rejas.

“En realidad soy albañil, no me considero un artesano, siempre viví en las construcciones y así me gano el pan de cada día. Mis trabajos en casa con las bicicletas los hago los sábados y domingos o bien a la tardecita los días entre semana”, contó el hombre. A su vez especificó que nadie casi lo conoce por su nombre de pila sino por su apodo.

Monchito está casado con Julia Elisa Rojas, tienen nueve hijos y 31 nietos. Mencionó que a pesar de haber tenido momentos difíciles en los que carecía  de trabajo en la albañilería, él siempre se aferró a la familia y son ellos el motivo por el cual se levanta temprano para ganar el pan cotidiano.

“A mí me gusta trabajar, es lo que siempre hice, arranqué con el tema de las bicicletas porque quise hacer algo distinto y emprendí este camino”, señaló.

“Hay muchas cosas para hacer y con elementos que se pueden reciclar o reutilizar, siempre hay que buscar una alternativa para distraerse, porque se puede hacer arte con cosas sencillas que uno ni se imaginaba antes poder utilizarlas”, describió el hombre.

Además de dedicarse a la construcción y ahora al arte con las bicicletas, Monchito es músico. “Tengo mi acordeón y siempre me gustó el chamamé, soy un chamamesero ité, como se dice”.

Previo a la pandemia, entre sus actividades se encontraba también la musical, actuaba en algunos bailes populares de la zona, pero hoy, con una realidad distinta, en especial para los eventos, extraña poder deleitar al público con su instrumento musical.

En cuanto a la vuelta práctica y artística que encontró con las bicicletas, definió que trabaja a pedido. “Tengo poco tiempo porque al ser albañil, no utilizo el 100% del día con esto, pero lo que me solicitan, realizo y entrego en 15 días o un mes como mucho. Hay veces que me traen el material y dialogo con el cliente para tener detalles de lo que desea”, explicó.

En este sentido, además de la dedicación, la durabilidad del producto hace que sea más requerido . “Ya vendí acá en Capioví y también llevé trabajos a Puerto Rico y Jardín América”, contó.  Señaló que nunca tuvo inconvenientes a la hora de la entrega ni con los pagos en lo que va de estos cinco años a los que se dedica al rubro.

Para cerrar, relató que de a poco se va haciendo de más herramientas para el proceso de elaboración.

“Me falta conseguir amoladora, perforadora, los pedidos crecen y tengo que cumplir con los clientes, por eso de a poco sumo elementos a la mesa de trabajo. La materia prima se consigue, pero muchas veces se carece de herramientas para darle sentido a la fabricación que se está haciendo”, puntualizó. 

 

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