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Piazzolla y la vigencia de su revolución musical

viernes 12 de marzo de 2021 | 1:32hs.
Piazzolla y la vigencia de su revolución musical

Hay varias versiones de por qué Aníbal Troilo, que fue casi su padre musical, llamaba ‘Gato’ a Astor Piazzolla, de cuyo nacimiento se cumplió ayer un siglo, pero lo cierto es que ese músico único, revolucionario y genial tuvo varias vidas.

Se estableció en Nueva York con sus padres cuando era niño, tuvo su primer bandoneón a los nueve años, conoció a Carlos Gardel -con quien apareció en una escena de ‘El día que me quieras’-  y se salvó de morir en Medellín el 24 de junio de 1935 porque su padre no le permitió viajar en aquella gira aciaga.

También existió un Piazzolla que estudió con Alberto Ginastera y en París con la exquisita Nadia Boulanger, que incorporó los mecanismos de la música clásica, la libertad del jazz y en especial de George Gershwin a sus composiciones, que era afecto a las bromas pesadas y que transformó el tango en lo que se empezó a llamar “música contemporánea de Buenos Aires”.

Además de eximio bandoneonista y arreglador -en esa categoría se inició con Troilo con tan solo 19 años-, Piazzolla fue un personaje polémico que pese a haber sufrido de poliomielitis en su niñez tocaba el bandoneón de pie y sobre una sola pierna, que no temía enfrentarse en infinitas discusiones técnicas con tangueros tradicionales como Héctor Varela, y logró lo que nadie: ser insuperable.

Cualquiera que escuche sus grabaciones, desde su Octeto Buenos Aires (1955) a sus desprejuiciados conjuntos posteriores y en las que fue solista, descubrirá que nadie como él describió la esencia urbana, la melancolía del ser porteño, la universalidad de sus recursos estéticos y su desprendimiento de los ítems del tango tradicional.

Ya en 1954, harto de los ataques, señaló: “Sí, soy enemigo del tango; pero del tango como ellos lo entienden. Ellos siguen creyendo en el compadrito, yo no. Creen en el farolito, yo no. Si todo ha cambiado, también debe cambiar la música de Buenos Aires”.

Dijo que ‘La cumparsita’ era “el peor tango jamás compuesto” a pesar de su icónica fama, aunque finalmente lo grabó en varias oportunidades entre 1945 y 1967, lo que subraya que el prejuicio no formaba parte de su persona.

Astor nació en Mar del Plata en 1921, nieto de inmigrantes italianos, y su nombre se debe al homenaje que su padre le hizo a un amigo llamado Astore Bolognini, según las crónicas motociclista profesional y violonchelista en la Orquesta Sinfónica de Chicago.

El hombre habría sido el promotor del viaje de la familia Piazzolla a Nueva York cuando el futuro músico tenía cuatro años: al castellano y al italiano familiar, Astor añadió el inglés como idioma cotidiano, y años después comparó su vida de entonces con las marginalidades que se observan en películas de Brian de Palma y Martin Scorsese.

Su padre, Vicente, inmortalizado como ‘Nonino’, era aficionado al acordeón y le regaló a su hijo un bandoneón usado que Astor utilizó como podía hasta sacarle algún sonido coherente, porque no era un instrumento corriente en la zona y profesores no había.

“De algún modo, lo que soy se lo debo a esos años en New York: la pobreza, la solidaridad entre paisanos, la ley seca, Eliot Ness, la mafia... –dijo en alguna entrevista-. En fin, yo era muy atorrante, no me gustaba mucho la escuela y andaba mucho por la calle. Ese ambiente me hizo muy agresivo, me dio la dureza y la resistencia necesarias para enfrentarme al mundo y, sobre todo, a las bataholas que 25 años después iba a levantar mi música.”

Además de sus 84 discos publicados en la Argentina y en otros países - ‘Piazzolla interpreta a Piazzolla”, los dos volúmenes de “La historia del tango”, “Pulsación” y “Libertango” entre ellos-, la inmensa creatividad de Piazzolla lo hizo incursionar en bandas sonoras para el cine argentino e internacional.  En el teatro también hizo varias apuestas como la operita ‘María de Buenos Aires’, de 1968, con Ferrer.

Astor Pantaleón Piazzolla nació el 11 de marzo de 1921, sufrió una trombosis cerebral el 5 de agosto de 1990, con lesiones cerebrales irreversibles, en un hotel de París, ciudad en la que residía, y falleció luego de una larga agonía en una clínica porteña, el 4 de julio de 1992.

 Dejó un legado genial, revisitado una y otra vez por artistas de todos los géneros y generaciones. En su homenaje hay varias actividades durante todo el mes.

Asimismo, más del 40% de los jóvenes de hasta 34 años escuchan la música de Astor Piazzolla en Spotify y sus composiciones instrumentales tienen 490 mil oyentes mensuales, informó la plataforma a cien años del nacimiento del bandoneonista. Las composiciones más escuchadas son ‘Oblivion’, ‘Balada para un Loco’, ‘Libertango’, ‘Milonga Del Ángel’, ‘Años De Soledad’, ‘Adiós Nonino’, ‘Tango Apasionado’ y ‘Zita. 

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