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La huella de Bustillo

viernes 12 de marzo de 2021 | 6:00hs.
La huella de Bustillo

El 20 de febrero de 1932 asumió la presidencia de la república Agustín Pedro Justo y la vicepresidencia Julio Argentino Roca (h); fueron tiempos marcados por la Gran Depresión de 1929, la del Black Friday.

Los historiadores coinciden, en general, que durante este período se modernizó el país con la concreción de un sinnúmero de obras públicas -desde puentes hasta facultades, pasando por el Obelisco porteño-; una característica a destacar es la continuidad de este proyecto político en el siguiente gobierno de Ortíz.

En este marco, el 9 de octubre de 1934 se promulgó la ley que creó la Dirección de Parques Nacionales y el Parque Nacional Iguazú -en el Territorio Nacional de Misiones- y se cambió la denominación al Parque Nacional del Sur -creado el 8 de abril de 1922-  por Nahuel Huapi, en áreas de los entonces Territorios Nacionales de Neuquén y Río Negro. Pero no sería la única coincidencia, estas regiones habían sido parte de la “experiencia jesuítica”.

El primer director designado para el nuevo sector administrativo nacional fue Exequiel Bustillo. Durante una década ocupó el cargo; por entonces su hermano mayor, Alejandro, era el arquitecto mimado de la elite porteña, con más de veinte años de experiencia y una sólida formación. Además de artista plástico premiado, a su largo currículum de construcciones sumaba la cucarda de haber transformado el viejo edificio de la Casa de Bombas de la Recoleta de Obras Sanitarias de la Nación en el Museo Nacional de Bellas Artes -inaugurado en mayo de 1933-.

La cercanía “familiar” con el poder de turno favoreció el trabajo que Alejandro Bustillo realizó -en lo que nos concierne- en Misiones, para entonces un territorio bajo mandato nacional en absolutamente todos sus aspectos. En el lapso comprendido entre los años 1934 y 1936, se dedicó al proyecto para Residencia del Gobernador, remodelación de las plazas 9 de Julio y San Martín de Posadas, la modernización de la Catedral capitalina, el denominado Parque Municipal o Parque Paraguayo, edificios de comisarías y resguardos aduaneros -replicados en varias ciudades del interior misionero-, el vallado de las Ruinas Jesuíticas de San Ignacio, el edificio de la Intendencia del Parque Nacional Iguazú, la reforma y ampliación del hotel Cataratas en Puerto Iguazú, entre otros emprendimientos.

Continuó su trabajo en otros territorios nacionales del sur del país y Mar del Plata, con la colaboración de otro hermano, José María. Falleció el 3 de noviembre de 1982; tenía 93 años y tiempo antes había entregado todo su archivo a la arquitecta Marta Levisman, quien a su vez ofició de curadora y oportunamente lo protegió en la universidad Di Tella.

Cuenta la historia oral local que, durante el mandato del gobernador Carlos Acuña, se materializó la costumbre de realizar exposiciones de artistas plásticos consagrados a nivel nacional y regional; en una oportunidad se llevó adelante un concurso de maquetas para la base del monumento al general San Martín, a emplazarse en la plaza homónima; uno de los participantes fue Alejandro Bustillo, resultó el ganador de la contienda y la escultura erigida se encuentra hasta la fecha. Así conoció Misiones el arquitecto y parece ser que vislumbró posibilidades viables para su creatividad.

El aporte de Bustillo en bocetos y planos para edificios misioneros fue ad honorem, era un convencido del ejercicio libre de la profesión, la “noble arquitectura” como la denominaba.

Se considera que el primer trabajo suyo fue una reforma a la Iglesia Catedral de Posadas y el edificio para la Vicaría Foránea, en el año 1935; incluyó la modificación de la fachada, las dos torres -con una historia particular en este punt -; los trabajos finalizaron dos años más tarde, el constructor fue Emilio Fogeler y el jefe de obras, el arquitecto Antonio von Webe.

En la plaza 9 de Julio de la ciudad capital, Bustillo propuso la remodelación que le dio el aspecto que conocemos; lo más destacado fue la elevación del pedestal de la estatua a la libertad, reubicó la escultura orientada hacia la Casa de Gobierno -inicialmente apuntaba a la Catedral- y eliminó las rejas de hierro forjado que la protegieron durante años.

En el Parque Paraguayo se ocupó de la delineación definitiva, sugirió la construcción de la avenida Costanera Norte, con un concepto peatonal, barandas que se conservan hasta la actualidad y escalinatas, de las que sobrevive únicamente la que oficia de ingreso al Anfiteatro Manuel Antonio Ramírez, construido a posteriori en el sitio.

Otro legado de Bustillo es el edificio de acceso del cementerio La Piedad de Posadas

En Puerto Iguazú también desplegó su capacidad el arquitecto: el edificio de la Comisaría Primera de entonces -calle Victoria Aguirre y avenida San Martín-; la intendencia del Parque Nacional Iguazú en el año 1936, la modernización y ampliación del hotel Cataratas en la década de 1940, la torre mirador del citado parque -también ofició de depósito de agua de las instalaciones-, el edificio de la Aduana de Puerto Aguirre, y la Escuela de Frontera N° 615 Mariano Moreno, todos de la misma época.

Un modelo suyo para comisarías fue replicado en varias ciudades misioneras; los edificios que sobrevivieron al avance del “progreso” han sido declarados Patrimonio Histórico, después de arduas diligencias de quienes conocen el valor intrínseco del trabajo de Bustillo, sin dudas un referente para los posteriores períodos arquitectónicos de nuestra provincia.

Desde hace unos años el interés bustilliano resurgió, especialmente en la prédica de profesionales del medio, empeñados en dar a conocer a quienes dejaron huellas inevitables en esta Misiones y por el compromiso de la arquitecta Levisman, que difunde, promociona y facilita el acceso al archivo de Bustillo.

¡Hasta el próximo viernes!

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