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En conmemoración de la lucha por la reivindicación de derechos

Feminismo que construye

Perspectiva de género, reforma judicial feminista, empoderamiento y sororidad, los ejes para igualar oportunidades y disminuir la violencia contra las mujeres

lunes 08 de marzo de 2021 | 6:00hs.
Feminismo que construye
"Creo que es fundamental que podamos construir esa hermandad; la sororidad congénere es un gran y necesario desafío que debemos construir”. Ángela Ferreira. Trabajadora social
"Creo que es fundamental que podamos construir esa hermandad; la sororidad congénere es un gran y necesario desafío que debemos construir”. Ángela Ferreira. Trabajadora social

Las mujeres del mundo entero desean, merecen y sobre todo luchan día a día por un futuro igualitario sin estigmas, estereotipos ni violencia; un futuro que sea pacífico, sostenible, con igualdad de oportunidades para todas las personas.

Esa lucha que busca reivindicar derechos y equidad se conmemora cada año el 8 de marzo. No se trata de un feliz día ni de una jornada para celebrar. Sino más bien, de una fecha para reflexionar y poner en relieve las desigualdades que siguen latentes, a más de 100 años de lucha feminista en todo el mundo.

Pasaron ya varios años de aquel día en que un grupo de mujeres con cantos, lazos y pancartas moradas sorprendió a todo el país tomando las calles con proclamas feministas en una movilización sin precedentes. Desde aquel día, la imagen del Día de la Mujer dejó de ser un día rosa en el que se obsequian flores y chocolates y se convirtió en una fecha reflexiva que denuncia, cuestiona, problematiza e interpela con firmeza.

“Es un día de conmemoración y reflexión porque la verdad es que hoy por hoy las mujeres argentinas no tenemos nada que festejar. Los números han dejado en evidencia que el índice de femicidios sigue aumentando en este país. En lo que va del año hemos tenido 47 femicidios. Entonces, creo que necesitamos algo más transversal y duradero que un simple ramo de flores. Por ahí creo que muchas personas no han dimensionado la ardua lucha que venimos encabezando las mujeres a lo largo de la historia para que nuestros derechos fundamentales sean reconocidos. Eso es lo que conmemoramos este día”, explicó la abogada Florencia González a El Territorio.

“Es importante primero comprender la diferencia entre un festejo y una conmemoración. Porque respecto a este día, está muy instalado lo primero y en realidad lo que sentimos es que la conmemoración es por mujeres que murieron en una fábrica hace más de cien años y hoy, muchísimos años después, siguen muriendo al pedir por sus derechos, por pedir igualdad. Una siente que, después de tantos años, seguimos saliendo a la calle primero por vivir y para que nos dejen de matar y además porque, aunque ha pasado tanto tiempo, no hemos conseguido una equidad en cuanto a derechos y a acceso igualitario”, coincidió por su parte la psicóloga Natalia Roldán.

Y aunque este año la igualdad de condiciones, la ruptura del techo de cristal, el acceso y la participación en espacios de posición de poder y otras tantas cuestiones siguen en reclamo, el pedido es mucho más urgente e imperativo: ¡Basta de femicidios!

“Desde lo que sucedió con Micaela García a esta parte, lamentablemente seguimos viendo situaciones en las que se repite la historia, como ocurrió por ejemplo con la vida de Verónica, de Úrsula y de Guadalupe, hace pocas semanas. Es importante que el sistema judicial, la policía y demás instituciones a las que nosotras acudimos a pedir ayuda realmente nos escuchen y atiendan”, expresó Ángela Ferreira, trabajadora social.

Mientras, González también hizo referencia a la problemática haciendo especial hincapié en la necesidad de una reforma judicial feminista: “Los números y las tasas de violencia han dejado en evidencia que si bien ha habido políticas públicas para intentar de erradicar esa problemática, la realidad deja demostrado que no ha sido lo suficiente. La perspectiva de género tiene que ser un elemento elemental para poder juzgar, pero más allá de eso, es necesario una reforma judicial feminista”.

En esa línea, destacó que hay que cambiar la mirada y ponerla en el agresor y no en la víctima, por ejemplo, a través de la implementación de medidas como tobilleras electrónicas para el agresor y no medidas de protección –restricción, prohibición de acercamiento-. Por otro lado, es importante también modificar el sistema de denuncias. “Que sea más federal, que tengamos acceso a un sistema en el que podamos hacer un seguimiento en cada caso particular, que estén los antecedentes del agresor, los detalles de cómo fue evolucionando el caso y otras tantas cuestiones”, aseveró. “Argentina es uno de los países de vanguardia en las normativas que tienen que ver con las cuestiones de género. Tenemos las leyes con un contenido súper rico, pero no las aplicamos”, agregó.

Una conquista
Pese a la drástica realidad de los femicidios y al lamentable aumento de los casos de violencia de género, el feminismo ha logrado recientemente conquistar el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE).

El logro, sancionado como la ley 27.610 está en vigencia en la Argentina. Sin embargo, aún queda un largo camino de trabajo para que la normativa tenga “efectiva implementación en todas las provincias”.

Perspectiva de género
Todos nacemos y nos enculturalizamos a través de diferentes instituciones. La familia, la escuela y otros tantos círculos sociales nos va presentando una visión del mundo como si fuese natural, cuando en realidad se trata de algo construido.

De esta manera, así como el machismo y el patriarcado se construyen, también pueden deconstruirse: “Es clave en ese sentido la capacitación en Ley Micaela (27.499 del Programa Nacional Permanente de Capacitación Institucional en Género y Violencia Contra las Mujeres) y la instrumentación real y efectiva de la Ley de Educación Sexual Integral (ley 26.150 ESI). Porque estas dos son las que considero que van a dar una transformación social y cultural un poco más a largo plazo”, detalló Ferreira.

Y, aunque hoy es fundamental tener políticas que reguarden, contengan y reestructuren la violencia de género, “porque debemos entender que es una cultura aprendida que se puede desarmar, reaprender, para que ambas personas puedan construir vínculos más sanos”, la política pública de promoción y de prevención (leyes ESI y Micaela) son las que permitirán a futuro “interpretar las formas con las que vemos al mundo, para las generaciones venideras y es eso a lo que hay que apostar”, agregó la especialista.

González concordó: “Si nosotros logramos entender que las cuestiones de género que venimos reclamando hace años no tienen que ver con una cuestión de superioridad de las mujeres o de confrontación hacia el hombre, sino de lograr una sociedad igualitaria para todes, van a empezar a cambiar un montón de cuestiones”.

En ese sentido, la sensibilización y la educación juegan un rol fundamental en el proceso de deconstrucción.

“Nos llevó mucho tiempo pelear por lo básico. Sobrevivir nos lleva mucho tiempo todos los días. Entonces, no nos queda a veces aliento o tiempo para todo el trabajo que hay que hacer a veces. Pero creo que ahora que pasamos como a otro nivel y que se están escuchando nuestras voces, yo apuesto profundamente a una educación por la paz, a un trabajo también con los hombres”, reflexionó Roldan, por su parte.

Un camino por delante
Nuria Varela, experta en feminismo asegura que el machismo encontró la manera de evolucionar y ahora ejerce el poder en formas más sutiles, por ejemplo, los ideales impuestos de belleza; patrones imposibles de alcanzar que no sólo llevan a competir a las mujeres unas con otras, sino también afectan su autoestima.

“Hoy, la autoestima de las mujeres está muy dañada, producto de la violencia por un lado y por el otro porque están criando mujeres muy inseguras. Creo que esa es la raíz en la que hay que trabajar: Que cualquier mujer se sienta suficientemente completa y lo suficientemente necesaria para ella misma. Porque cuando se pueda ubicar en ese espacio, desde esa seguridad y confianza, no va a permitir y va a saber reconocer cuando alguien no la valora o cuando está en una situación de peligro”, explicó Roldán.

En consecuencia, el concepto de sororidad es una de las construcciones más hermosas y significativas que ha venido ampliado y acuñando el feminismo.

“Creo que es fundamental que podamos construir esa hermandad y visibilizarnos entre nosotras, más allá de nuestras diferencias. La sororidad congénere es un gran y necesario desafío que debemos construir”, recalcó Ferreira.

 

Algunos hitos de una lucha histórica

1857
‘Pan y rosas’
El 8 de marzo de 1857 se llevó a cabo una de las primeras manifestaciones públicas femeninas. Alrededor de 20 mil trabajadoras del rubro textil levantaron la voz en las calles de Nueva York exigiendo igualdad de derechos.

1908
51 años más tarde
Trabajadoras de Cotton Textil Factory reclamaron mejores condiciones laborales (en una huelga realizada en la fábrica). El dueño decidió cerrar las puertas para que abandonaran su lucha. En un incendio fortuito murieron 129 mujeres.

1910
Sufragio
En 1910, se realizó la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, con más de 100 mujeres de 17 países, en busca del sufragio universal, fue aquí que fijaron el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

1911
Marcha mundial
El marzo de 1911 hubo una marcha multitudinaria y simultánea en Alemania, Austria, Dinamarca, Suiza y otros países en la que más de un millón de mujeres exigían mejores salarios, condiciones de trabajo dignas, derecho al voto y otros derechos.

1977
Agenda pública
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció la fecha oficial del Día Internacional por los Derechos de la Mujer para todo el mundo: 8 de marzo. En 2011, la ONU creó el organismo ONU Mujeres.

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