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Análisis realizado desde Faima

Industrias, supeditadas a la evolución del dólar e inflación

Desde la Cámara hay un optimismo moderado tras el boom de la exportación del año pasado. Las fortalezas y debilidades

viernes 05 de marzo de 2021 | 6:04hs.
Industrias, supeditadas a la evolución del dólar e inflación
Rondinone, antes de brindar la charla, recorrió con otras autoridades de Faima algunas industrias de Misiones.
Rondinone, antes de brindar la charla, recorrió con otras autoridades de Faima algunas industrias de Misiones.

“En el gobierno lo primero que preguntan en las reuniones es cuánto se va a exportar”, dijo ayer el doctor Gonzalo Rondinone, director ejecutivo de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (Faima).

Sostuvo que, por ello, la Argentina ahora tiene una oportunidad de mejorar la situación económica del país a partir del buen precio que está teniendo la soja. “Exportamos o nos endeudamos para conseguir dólares”, afirmó durante la charla brindada por videoconferencia a los asociados de la entidad. Está claro -como recordó el economista- que en plena negociación con el Fondo Monetario Internacional está desechada la posibilidad de un nuevo endeudamiento, por lo tanto, la salida para conseguir dólares es la exportación.

 A su vez, al plantear un escenario optimista para este año, indicó  que ello dependerá de que se cristalicen y se cumplan algunas previsiones oficiales, aunque claramente está supeditada y presionada a la evolución de la inflación que registró en los dos últimos meses un alza del 4 por ciento y la de este mes estaría promediando el 3,5 por ciento. Añadió que se deben tener en cuenta algunas subas ya decididas, como la de los precios de la medicina prepaga o el aumento de las cuotas de los colegios -que en el 2020 por la pandemia no registró actividad y por lo tanto, no tuvo gran incidencia.

Entiende que la inflación anual de este 2021 podría ubicarse en torno al 40 o 45 por ciento. Como factores que ayudarían a mantener esa expectativa, consideró que debería existir un ancla cambiaria.

La citada charla sobre perspectiva económica la brindó tras la presentación realizada por el presidente de Apicofom, Guillermo Fachinello, quien señaló que “tenemos una reunión con el Ministerio de Producción la semana que viene”, e indicó que se abordarán las temáticas analizadas con los asociados. Durante la videoconferencia se recordó que Faima tiene 28 cámaras madereras con alcance nacional. “Tiene toda la cadena de valor, hasta los muebles de madera” y la entidad es “un gran eje rector”.

Precios mayoristas y minoritas

Rondinone recordó lo complejo que es la economía, “por lo que pensar en un número absoluto puede ser un problema”. Por eso señaló que “lo más racional es pensar en escenarios”. A partir de allí comenzó a desplegar su presentación, refiriéndose al comportamiento de los precios e inflación que para febrero se estima en el orden del 3,3 al 3,5 por ciento. “Estos dos primeros meses nos van a dar el piso de cómo arrancamos para ver si es compatible con la meta inflacionaria. El mes de marzo tiene desafíos ante las subas acordadas”, recordó.

Pero arrojó un dato. “El tipo de cambio previo a las elecciones no se mueve, por lo cual es bastante factible la estimación oficial”. En esa línea, afirmó que se aguarda que el tipo de cambio comience a desacelerar, para cumplir el otro objetivo de terminar el año en 102 pesos el dólar o 105 pesos.

La exportación en el sector

Otro de los aspectos resaltados por el titular de la dirección Ejecutiva de Faima es el desafío de seguir exportado tras el boom de envíos de maderas aserradas al exterior. “La exportación nos permite jugar en primera”. Pero más adelante observaría cómo fue el compartimiento del sector en la última década.

Recordó que en 10 años, la industria maderera “ha perdido casi 7.000 puestos de trabajo registrado y esto impacta en las economías regionales”.

Además de la paralización histórica en plena pandemia, se refirió al uso de capacidad instalada en la Argentina, al plantear que existe una tendencia declinante. “Desde mediados de 2010 donde hace pico en abril de ese año, se produjo una tendencia declinante de usar cada vez menos la capacidad instalada. Esto significa que hay mucho por hacer. Para revertir se necesitan mayores créditos a tasas bajas, subsidios, que debe resolver el gobierno”.

Al ser consultado al respecto por El Territorio, sostuvo que se requieren de créditos blandos “para la modernización en  tecnología; es lo que nos debemos en el país y en el sector en particular”. Entiende que la modernización es uno de los desafíos importantes.

 Además observó que esos recursos también pueden ser utilizados para mejorar los procesos de producción o para consultorías externas. 

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