domingo 11 de abril de 2021
Cielo claro 25ºc | Posadas

Bares, hoteles y vidrieras llevan su firma

Letras ilustradas como salvavidas

Cecilia emprendió con el lettering en Posadas y además de convertirse en su sustento, le abrió un mundo de contactos, crecimiento y maduración personal que hoy celebra activamente

sábado 27 de febrero de 2021 | 3:30hs.
Letras ilustradas como salvavidas
Respiro Diseño fue el espacio que primero la acogió en Posadas. Fotos: Natalia Guerrero
Respiro Diseño fue el espacio que primero la acogió en Posadas. Fotos: Natalia Guerrero

El arte vibra en todas partes, con diferentes formas, colores, sonidos y se puede describir con todas las letras. Está ahí, más que nunca para salvarnos, acompañarnos e impulsarnos, y en el caso de Cecilia Almeida (44), apareció como un sostén comercial inesperado que dio un vuelco a su vida y la elevó.

Teniendo habilidad con la pintura, siempre la relegó como un hobby o un pasatiempo casero, sin embargo, cuando decidió hacer las valijas, dejar su vida ‘cómoda económicamente’ y lanzarse al mundo, la idea de emprender en el arte comenzó a resonar con fuerza.

“Toda la vida pinté pero nunca gané un mango con eso. Hace tres años me separé y volví a Posadas con una mano adelante y otra atrás y mi hijo más chico que hoy tiene 6”, arrancó contando Ceci, sobre la valentía de abandonar su vida de pareja en Buenos Aires y volver a su Misiones natal.   

La búsqueda inicial fue un trabajo formal, pero todo coronó en su talento natural con la pintura.

“Trabajé como vendedora y fui ama de casa. Tengo tres hijos: María del Mar de 26 -que me hizo abuela de Benja (2), Constanza de 24 y Tomás de 6. Mi emprendimiento surgió por él, porque a mis hijas las crié trabajando y estudiando y con este dije: ‘no’. Me largué, fui a hacer los cursos de lettering y arranqué”, explicó quien vio el potencial de esta técnica, aún un tanto desconocida en la región.

Hoy bares, hoteles, vidrieras, algún que otro quincho privado y más espacios tienen un revival único gracias a Ceci, y aunque alguna amiga le aconseja que ‘se la crea más’, ella no se considera una artista, sino simplemente una letrista.

La rueda comenzó a girar en Tierra Colorada y en un par de años le permitió ‘bancarse’ sola. Con sus hijas independizadas en Buenos Aires, el más pequeño la acompaña a todas partes. Así, abrazando una dinámica de trabajo libre, que organiza meticulosamente, define: “El lugar para bocetar es la plaza. Me encanta estar en el parque, al aire libre, si estoy en la costa y puedo trabajar mientras mi hijo disfrutar los juegos, es lo más”, afirmó.

Sus reglas con clientes también son claras, Cecilia es directa. Pintar es su trabajo, cobra por metro cuadrado y a todos por igual, sin distinción entre comercios grandes y chicos o cualquier otra discriminación que pueda surgir. Su medio de publicidad, además de las paredes concluidas, es el boca en boca y por supuesto, Instagram donde está como @Cecitodocon.letras.

Tal como a muchos artistas, los mensajes que llegan son cientos y no todos se monetizan. “Tuve que hacer un filtro para que se note que es un trabajo. Que se note que vivo de esto, que me compré un auto con esto, que mantengo a mi hijo con esto. Todo pintando ”, graficó.

A pesar de que no se considera referente, es una de las pocas personas que se dedican al lettering en la provincia, ese arte de dibujar la letra a mano alzada. Sus diseños tienen una larga vida útil, como los murales ilustrados que en el mundo han desplazado en muchas ocasiones a los vinilos,  los banners, la fotografía en publicidad y carteles.

A Cecilia se le enciende la mirada al hablar de su obra, aunque con sus palabras intente desligarse del pedestal de creadora. La adrenalina la impulsó y catapultó en Posadas. La primera pared donde apoyó pincel fue la del espacio Respiro Diseño, que le abrió las puertas a un mundo de emprendedores locales, colegas y amigos. El entorno fue clave para que pudiera crecer, destaca ella y recuerda la confianza de esos primeros clientes, como Diego González de Flynn que le dio libertad y empuje con la realización de un gran monje en una de las paredes externas del bar.

Cada trabajo concretado, cada sueldo ganado, fueron hazañas que conquistó y que más allá de engrandecer su vida profesional y desarrollarse como emprendedora, maduraron su carácter, su actitud, su modo de ver y disfrutar la vida.

“Voy con mi hijo a todos lados. Poder trabajar con él es todo. Soy totalmente independiente en tiempos y ni hablar económicamente” aseguró quien se considera una ‘economizadora de recursos’, tanto en el hogar como el trabajo.

“Me siento en un proceso de maduración y de confianza que nunca me pasó, que alguien pague por algo que estoy haciendo yo, es como no caigo todavía”, agregó.

Si bien no todos sus encargos llevan la firma de su marca ‘Ceci todo con letras’, hay una búsqueda de que el público reconozca la identidad única de su obra.

Habiéndose convertido en un ejemplo de fortaleza y coraje para sus hijas, entre sus objetivos cercanos, más allá de seguir impulsando la ilustración y el lettering en todos los ámbitos, está el poder desmitificar que la cartelería es una tarea masculina. Sumergirse en el mundo de los locales tradicionales y modernizar su visión.

“Me ha pasado que por ser mujer no me han llamado para trabajos en altura, por ejemplo. La mentalidad machista no confía y quiero romper ese estereotipo”, adujo.

Restaurar el escudo de la provincia que se exhibe en la renovada entrada al Concejo Deliberante posadeño o que la convoquen de la asociación porteña Pinta Argentina para un mural colectivo, son orgullos que atesora, pero que hace unos años eran impensados.

“No estaba en mis planes, solamente en mis sueños. Tuve un sueño, lo proyecté y me rodeé de gente que fue fundamental para llegar adónde estoy”, cerró con lápiz de tiza, metro, nivel, rotulador y sobre todo las riendas de su vida, en mano.

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