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Pinceladas de historia

Juan de San Martín, el gran administrador yapeyuano

domingo 17 de enero de 2021 | 6:00hs.
Juan de San Martín, el gran  administrador yapeyuano

La gran labor administrativa del Capitán don Juan de San Martín en la Banda Oriental (hoy Uruguay) condujo al gobierno español del Río de la Plata a designarlo en diciembre de 1774 Teniente de Gobernador de Yapeyú para afianzar el comercio de las Misiones con Buenos Aires. Ello hizo posible que su hijo, el máximo Libertador de América, naciera en estas tierras misioneras en febrero de 1778.

Al momento de la expulsión de los jesuitas, en 1768, el territorio rioplatense estaba poblado por ciudades muy dispersas unas de otras. En el Litoral existían Montevideo, Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes y Asunción, pequeñas aldeas que no superaban cada una de ellas los 10.000 habitantes. Los 30 pueblos de las Misiones, en tanto, sumaban más de 100.000.

En 1776 con la creación del virreinato del Río de la Plata se legaliza la actividad comercial del puerto de Buenos Aires impulsada por la administración española para fortalecer el comercio ultramarino. En 1778 se pone en vigencia el libre comercio desde ese puerto y, a partir de allí, los campos existentes entre las poblaciones mencionadas comenzaron a ocuparse con estancias de ganado vacuno, principal producto de exportación.  El mercado misionero se constituía en una de las áreas más pingües en este comercio.

El gobierno de Buenos Aires, de quien pasó a depender la provincia de Misiones después de los Jesuitas, había abierto el comercio desde aquellos pueblos. Una administración central concentraba los productos que, por vía fluvial llegaban a Buenos Aires desde el puerto de Yapeyú. Allí se concentraban los excedentes de la producción misionera para ser monetizados en Buenos Aires y se los trasladaba en carretas hasta el puerto de Salto Chico (donde hoy es la ciudad de Concordia) para ser trasladados a Buenos Aires. Es decir que se traza un nuevo camino, el “camino al Salto”. Las naves a quilla reemplazaron a las antiguas balsas. Yapeyú llegó a poseer un bergantín, con 12 tripulantes, el “Santos Reyes” que realizaba incluso, periódicos viajes por mar hasta Río de Janeiro.

Esta nueva actividad comercial forzó a una ampliación de la frontera sur misionera que, desde siempre, había sido el río Miriñay. Al crearse el puerto de Salto Chico ese límite pasó a ser el arroyo Yeruá, pocos kms. al sur de la actual ciudad de Concordia. Es decir que la Provincia de Misiones se amplió inmediatamente a la expulsión de los Jesuitas, hasta el nordeste entrerriano que fue poblado por misioneros guaraníes.

Este enorme impulso comercial yapeyuano fue violentamente detenido por una gravísima epidemia de viruela, sucedida entre 1771 y 1772, que tuvo especial impacto en Yapeyú, donde su población quedó notoriamente reducida y desanimada.

En ese estado de cosas es nombrado como Teniente de Gobernador del departamento de Yapeyú don Juan de San Martín, hijo de labriegos castellanos quien ascendiera desde soldado hasta oficial subalterno en su patria. Sus actividades siempre fueron administrativas, nunca en los campos de batalla, como sus cuatro hijos varones, en especial el Libertador de América, José Francisco.

En 1766, a poco de llegado al Plata, se le encomendó a don Juan la administración de la gran estancia de Las Vacas, en donde existía una importante calera. El Informe oficial escrito con posterioridad al ejercicio de su mandato es elocuente respecto a su labor administrativa. Dice allí: “Perseveran los hornos de cal….mediante la especial económica aplicación de un don Juan de San Martín, campesino de cuatro suelas, de quien se dice haber excedido a los Padres Jesuitas en la economía….”. Estando en esas funciones, en sus periódicos viajes a Buenos Aires, conoció a una joven española, doña Gregoria Matorras, recién llegada al Río de la Plata con la comitiva del nuevo gobernador del Tucumán, su tío Jerónimo Luis de Matorras. Con ella se casan el 1 de octubre de 1770. En la estancia de Las Vacas tuvieron sus tres primeros hijos, María Elena (1771), Manuel Tadeo (1772) y Juan Fermín (1774). Justo Rufino (1776) y José Francisco (1778) nacieron en Yapeyú.

La primera labor de don Juan fue restituir la “ruta al Salto”, que se había abandonado durante los años de la peste de viruela. Su primera acción fue crear cuatro grandes estancias comunitarias, donde residían varias familias yapeyuanas y que se constituían como postas en esa ruta comercial: “La Merced” (actual ciudad de Monte Caseros), “San Gregorio” (donde hoy está emplazada la localidad de Mocoretá, “Mandisoví” (hoy Federación, en Entre Ríos) y “Jesús del Yeruá”, poco al sur de la ciudad de Concordia. También fundó a orillas del Uruguay, en la Banda Oriental la localidad de Paysandú. Es decir que el sudeste correntino, como el nordeste entrerriano, e incluso parte de la Banda Oriental fue ocupada efectivamente por pobladores guaraníes de las Misiones.

La estabilidad comercial motivó a muchos naturales industriosos a formar sus propios establecimientos alrededor de las grandes estancias comunitarias, lo que dio lugar a un incipiente proceso de urbanización de comunidades que hoy persisten con enorme fuerza y gravitación.

En enero de 1781, don Juan se retira de esas tierras a su España natal con toda su familia. El cabildo yapeyuano le extendió un certificado que indicaba: “No tenemos quejas de su conducta, sí solo que ha sido muy arreglada y ha mirado nuestros asuntos con amor y caridad… por lo que quedamos todos agradecidos a su eficacia y celo…”

A su regreso a España el Rey le otorga el grado de Capitán de Infantería en 1779, después de 20 años de prolija labor administrativa en territorio rioplatense.

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