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Minificciones

domingo 13 de diciembre de 2020 | 6:00hs.
Minificciones

La duda

Al abrir la puerta, no se sintió seguro de haber apagado el calefón y volvió.

Cuando cerró la puerta, tenía dudas de haber cortado la luz y volvió.

Mientras esperaba el ascensor, dudó de haberle dejado las indicaciones a la empleada y volvió.

Saliendo del edificio, no recordaba haberle dejado alimento a la gata y volvió.

Ya en la calle, no recordaba adonde tenía que ir. Le hubiera preguntado a su mujer, si estuviera viva, o a su hijo, pero vivía con su familia en Nueva York, o a su hija, pero vivía en París.

Decidido, se fue hasta la esquina para hablar con el dueño del quiosco de diarios (no recordaba su nombre en ese momento), como lo hacía todas las mañanas; pero no encontró ningún quiosco.

Quedó en medio de una multitud nerviosa que esperaba para cruzar la calle.

Se encendió la luz verde y todos avanzaron (a paso ligero y firme), menos él.

Y así es como, de pronto un día, en alguna esquina desconocida, en medio de una multitud indiferente; con los cordones desatados; dudamos de quienes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.



Qué hacer para ser leído

Un libro, que estaba en el rincón más lejano en la pequeña biblioteca de un pueblo rural, nunca fue leído.

Sus cuentos, desesperanzados, deciden escaparse.

Intentan refugiarse en la casa del escritor que les había dado vida, pero no fueron bienvenidos y después de una fuerte reprimenda tuvieron que irse.

A los pocos días fueron encontrados y llevados a juicio.

Los condenaron a quedarse sin autor (que era famoso), a no ser publicados nunca más, y a exponerse en la plaza del pueblo, como escarnio.

Recibieron la sentencia con alborozo.

Fueron los cuentos más leídos del país.



Todo fenómeno

Quiero decir, lo que para mí consistía la felicidad: gozar de buena salud, dormir sin miedo y despertar sin angustia.

Hasta que una mañana. Vi sangre en el inodoro.

Fui internado y sangré durante toda la noche.

Me llevaron temprano al quirófano.

Con la anestesia entré en un sueño profundo.

Lo que, verdaderamente, me conmovió de ese percance fue la soledad del cortejo. La única persona que parecía acompañarme se desvío antes del cementerio.

Cuando me bajaban en la fosa tuve una perturbadora sensación de vacío. Y sentí mucho frío.


Dalmaroni nació en Apóstoles. Publicó microficciones y poemas breves en el libro Final Abierto (2014)

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