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Misionero del Año 2020: “Tenemos que entender que esto lo resolvemos entre todos”

miércoles 09 de diciembre de 2020 | 1:32hs.
Misionero del Año 2020: “Tenemos que entender que esto lo resolvemos entre todos”

El 2020 será un año recordado por el resto de los tiempos y seguramente se leerá en los sitios web -por qué no en las enciclopedias- sobre la enfermedad que obligó a todo el mundo a recluirse en sus casas y a adoptar medidas de higiene para evitar el contagio del virus que se llevó millones de vidas.

En ese año atípico y lleno de incertidumbre, los médicos estuvieron desde el principio en la primera línea del combate haciéndole frente a una patología desconocida. Uno de esos tantos profesionales de la salud es el pediatra e infectólogo Oscar López (62) que pese a estar dentro del grupo considerado de riesgo continuó trabajando en el Hospital de Pediatría Fernando Barreyro de Posadas. Es por ello que es uno de los diez candidatos al premio Misionero del Año en su edición 2020.

López nació en un pequeño poblado de Córdoba llamado Villa San Isidro pero vive en Posadas hace casi 40 años. Hizo sus estudios primarios en el colegio Mariano Moreno, el secundario en el Colegio Nacional de Alta Gracia y cursó la carrera de Medicina en la Universidad Nacional de Córdoba.

“Fui practicante del Hospital de Pediatría de Córdoba y en ese momento conocimos a un médico que había ido de Misiones a rotar a ese hospital. Todo el mundo hablaba de lo formado y capacitado que estaba ese médico”, relató López. Y agregó: “Así que con unos amigos que queríamos hacer la especialidad de pediatría y teníamos el ideal de hacerlo en un lugar distinto, a pesar de que teníamos la oportunidad de quedarnos en ese hospital, nos vinimos”.

Llegó a Misiones en 1983 para hacer su residencia y desde allí forjó una carrera respetable en la tierra colorada. Fue jefe de residentes de pediatría por dos años consecutivos, y ya como médico de planta trabajó en el servicio de terapia intensiva, fue jefe de terapia intermedia y llegó a ser director del hospital. Además fue el impulsor, junto a la doctora Liliana Arce, del Servicio de Infectología del Pediátrico.

Es también docente de la carrera de Bioquímica de la Facultad de Ciencias Exactas de la Unam y de la Universidad Nacional de Misiones y de la Ucami. Tuvo un breve paso por la política cuando fue concejal y hasta llegó a ser intendente por un breve período. Pero su vocación pudo más.

“Cuando vine a Posadas llegué a lo que era el pabellón de Pediatría que me enseñó a amar profundamente lo que había iniciado que era la pediatría y a ponerle mucha pasión, esfuerzo y dedicación. A tal punto que cuando se inauguró el Hospital de Pediatría, anterior a este nuevo, recuerdo que era jefe de residentes y nosotros mudábamos a mano todo lo que era el mobiliario, hacíamos el traslado de las camas, nuestros escritorios por las rampas”, compartió sobre aquel tiempo y agregó: “Todo eso hace que tenga un arraigo terrible con el hospital que me genera conflicto porque muchas veces estoy más tiempo ahí que en otra actividad”.

Fue esta vocación la que lo llevó a él y a Arce a tomar la decisión de seguir trabajando desde el hospital en plena pandemia aunque ambos sean personal de riesgo.

Agradecido y orgulloso por la nominación al premio, reflexionó sobre este tiempo que estamos atravesando: “Otra enseñanza es que podamos aprender de actitudes solidarias, entender que esto lo resolvemos entre todos y no peleando el uno con el otro. Eso de que yo lo hubiera hecho mejor, que vos lo hiciste mal, que la vacuna que voy a traer es más buena que la otra, son las cosas que a nosotros, que estamos en la trinchera, nos afecta muchísimo y lo que uno espera es que se unan porque hay gente que está sufriendo y se está muriendo”.

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