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La Copa América, el gran objetivo para el año que viene

A la habitual incertidumbre se sumó la pandemia

El fútbol argentino siempre está inmerso en dudas, en cambios de formatos y encima deberá pensar en reorganizar el calendario 2021, que estará muy cargado

domingo 15 de noviembre de 2020 | 5:00hs.
A la habitual incertidumbre se sumó la pandemia

El fútbol argentino no se caracteriza, justamente, por ser el más y mejor organizado del mundo. Desde la Primera División, con sus diferentes nombres y formatos, al torneo Regional, siempre hay un cambio de último momento, ese es casi un sello de nuestro fútbol.

Pero a esa habitual desorganización este año se sumó la pandemia de coronavirus, que puso aún más en evidencia a la incapacidad de muchos dirigentes de poder generar soluciones en lugar de problemas, con las nuevas condiciones que impuso el Covid-19.

Argentina iba a ser, junto a Colombia, sede de la Copa América, que se pasó para 2021. El torneo más importante del continente a nivel selecciones se sigue planeando y ya tiene nueva fecha: del 11 de junio al 10 de julio del año que viene.

También se postergó la Eurocopa y las Eliminatorias comenzaron en octubre, en lugar de marzo como estaba previsto. Está claro que la pandemia afectó a todos los países, pero las soluciones fueron diferentes. El fútbol necesitará mucho del ingenio de los dirigentes y mucha predisposición de parte de clubes y selecciones para rearmar, lo más rápido posible, el calendario 2021, que se verá tocado por todo lo que pasó este año.

De la ayuda a la obligación

Cuando en marzo la pandemia empezó a hacer estragos en Sudamérica, los países decidieron, con más o menos rigurosidad, cerrar fronteras, suspender eventos, priorizaron la salud y encontraron en la cuarentena (con sus muchas variantes) una solución para ganar tiempo.

Con todas esas restricciones fue imposible seguir jugando la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, los torneos más importantes a nivel clubes en esta parte del mundo, y la Conmebol tomó la decisión de ayudar a los equipos con el adelanto de pagos de televisación.

En un momento de máxima incertidumbre, el ente que regula el deporte en Sudamérica trató de llevar un poco de paz a los clubes, aunque claro que no era gratis. Eran adelantos y, apenas pudo, la Conmebol volvió a la carga. Presionó y puso fechas para la vuelta de sus torneos, sin saber siquiera si los gobiernos de cada país iban a aceptar sus condiciones.

Poco le interesó a la Conmebol la situación sanitaria de Brasil, por ejemplo, aunque ni a Jair Bolsonaro pareció importarle la salud de los brasileños. El martes 15 de septiembre regresó la Libertadores y dos días más tarde los equipos argentinos reaparecieron en la competencia.

Como en Argentina el torneo se había suspendido, la excusa para los clubes fue la de que no tenían competencia, pero quedó de mostrado que eso influyó poco. De los seis equipos en fase de grupos, cuatro avanzaron a octavos de final. Defensa y Justicia peleó hasta la última fecha y ahora está en la Sudamericana, mientras que solamente Tigre fue eliminado.

La Libertadores terminará el 30 de enero en el Maracaná de Río de Janeiro y ahí tendrá que aparecer la mano de los dirigentes para que la siguiente edición comience rápidamente y así no tener inconvenientes con el parate que se hará por la Copa América y los Juegos Olímpicos de Tokio.

Enésima reestructuración

El fútbol argentino, en medio de la pandemia, parece haber regresado a viejos hábitos. Viejos malos hábitos, en realidad.

Al momento de suspender la Copa de la Superliga, de la que apenas se jugó una fecha, la decisión pareció apresurada, pero el tiempo le dio la razón a los dirigentes. En un país que aumentaba sus casos día a día, no era lo mejor volver a la actividad.

Pero en medio de un convulsionado 2020, los dirigentes decidieron pegar un volantazo. Uno más en la larga historia de reestructuraciones del fútbol argentino.

La Liga Profesional ya estaba dando vueltas, pero se conformó. Fin de la Superliga macrista, inicio de la Liga Profesional de Tinelli, más afín al gobierno de Alberto Fernández. Sin descensos (gran controversia en todas las categorías), con un nuevo formato por el acotado calendario (grupos en vez de jugar ruedas de todos contra todos) y con una pelea por la televisación, que tendrá varios capítulos hasta su definición, que obviamente repercutirá en la economía de los clubes.

En fin, en el peor momento por las condiciones extrafutbolísticas, quienes manejan los destinos del fútbol argentino demostraron que el sentido común no es su fuerte. No primó la paciencia, ganaron los negociados y la redonda volvió, pero como siempre con un manto de desconfianza de propios y ajenos.

Por primera vez en mucho tiempo, el fútbol argentino no parará durante diciembre, porque hay que recuperar tiempo. De hecho, durante este fin de semana se siguió jugando la Liga Profesional mientras la selección argentina disputa una doble fecha de Eliminatorias rumbo a Qatar 2022. Una muestra de lo que produce la reorganización de las temporadas.

El 2021 será un año de adaptación. La vida que conocíamos no volverá a ser tal y eso se refleja en el deporte. El fútbol, como varias disciplinas, sufrirá un reordenamiento. Poco a poco, con suerte, volverá el público y el clima que se vivía en las canchas regresará.

Todo dependerá de que se den buenos pasos. Certeros. Que los dirigentes marquen un camino claro y que prime, como nunca antes, la base de que primero está la salud y luego el negocio.


El interior siempre corre desde atrás
Sin el dinero de las categorías superiores, con la necesidad de recorrer muchos kilómetros y con la imposibilidad de tener público en los estadios, el fútbol del interior fue, sin dudas, el más afectado por la pandemia de coronavirus.

El Consejo Federal dio, y lo sigue haciendo, tantas vueltas que muchos clubes decidieron bajarse de sus respectivos torneos, ya que el horizonte no es claro.

A fin de mes debían volver el torneo Federal A y el Regional, pero durante la semana se supo que no será así. Que la tercera categoría lo hará en diciembre y que la última recién se reiniciará en enero. Mientras tanto los clubes, sumergidos en la incertidumbre de siempre, perdieron dinero, hicieron gastos innecesarios y siguen sumando deudas a sus ya complicadas economías.

Crucero dio un paso al costado. Se bajó del Federal A y esperará hasta el año que viene para volver a jugar.

Diferente es la historia de Guaraní y Atlético Posadas, que confirmaron su presencia en el Regional, que iba a comenzar en un par de semanas, pero que ahora hacen cuentas y tendrán que ajustar el dinero disponible para mantener a sus planteles entrenando, por lo menos, hasta enero.

Siempre el fútbol del interior corre con desventajas frente a las categorías superiores y, sobre todo, frente a los clubes de las mismas categorías, pero de la zona de la ciudad y de la provincia de Buenos Aires, que reciben dinero por la televisación de los partidos y que, por una cuestión de geografía, tienen menos gastos. Otro de ejemplo de lo poco federal que es el país.

 

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