martes 24 de noviembre de 2020
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Entrevista al artista visual Fado

“El arte escapa a las leyes de la naturaleza”

Conocido por sus murales, en cuarentena pinta más en bastidor, cuenta; sobre sus seres en las paredes, detalla que son “un diálogo entre lo real y la imaginación”

viernes 30 de octubre de 2020 | 21:36hs.
“El arte escapa a las leyes de  la naturaleza”

Genetista y artista visual, Facundo Tejeda Cajas o Fado (41) oscila entre las certezas de la ciencia y la infinita posibilidad de sentido de la imagen. De estos dos lenguajes o planos -señala- se nutre su obra. Un horizonte de seres fantásticos que juegan a ser reales, y, en esa realidad desafían las leyes de lo establecido.

El diálogo que propone es casi siempre dual, exuberante en mensaje de resistencia al coloniaje cultural y social y, una síntesis entre contradicciones y encuentros, rupturas y continuidades.

Sus murales representan figuras de la cosmovisión popular puestos en tensión o armonía con el entorno. Las intervenciones urbanas de Fado son una holladura de reflexión sobre identidad, que en esta porción de suelo se alimenta de saberes ancestrales, naturaleza, conquista, pervivencia, diversidad.

“Mis dibujos tienen que ver con una síntesis de lo que investigo y lo que me permite mi imaginación y van por la representación icónica de figuras, por procesos de similitud, mimetismo, por ciclos de la naturaleza, por los paisajes”, describe acerca de la sustancia de sus personajes con rasgos desmesurados y ojos como ventanas que miran al espectador.

Fado charló con El Territorio frente al mural ubicado en avenida Mitre y calle Rivadavia que pintó hace tres años inspirado en el cuento La miel silvestre de Horacio Quiroga y que forma parte de un circuito de arte urbano titulado Murales de amor, locura y muerte.

La pared sobre tono colorado se inunda de la corrección, ese río irrefrenable de hormigas devoradoras que supone a su paso “el exterminio de todo ser viviente”.

Allí, frente a la casa ubicada en una esquina y que es a la vez el soporte de su narrativa, Fado cuenta que en el transcurso de la cuarentena se abocó más a la pintura sobre bastidor y no realizó intervenciones públicas.

“En estos meses estoy produciendo en mi casa, hago pinturas que me encargan, también hago servicio de ilustración para distintas cosas como la ilustración de un libro o una marca, también estoy en la coordinación de proyectos y estoy en la dirección de UGD Radio, esperemos que pronto pase todo esto de la pandemia y podamos realizar algo en la calle al aire libre”, dice.

Desde Ecuador
Fado es ecuatoriano y llegó a Misiones en 1998 para estudiar genética en la universidad pública; egresó como licenciado en 2007 y trabajó como técnico por diez años en el Ministerio de Ecología. Se especializó en biodiversidad y conservación. Si bien desde niño dibujó y pintó, recién se sintió artista cuando comenzó a compartir su trabajo. De esta manera relata ese proceso. “Yo trabajaba como investigador y al mismo tiempo dibujaba pero era sólo para mí, guardaba todo en cajas, en cajones”.

Y añade, “me asumí como artista visual cuando mostré mis dibujos, cuando se pudo dar ese diálogo entre la obra y el espectador. Desde siempre me interesó la cuestión de lo popular”.

Rememora el periplo recorrido tinta en mano, que incluye una censura de su pintura realizada en la Facultad de Arte de Oberá en 2011, que fue vandalizada aparentemente por un grupo que se autodenominó por esos tiempos como ‘Jóvenes Cristianos’. Y que más tarde repuso.

Este hecho repudiable fue la respuesta más extrema a su propuesta artística regada de curupíes, plantas carnosas, mujeres de largas cabelleras, selva, agua...

“Mi aproximación a la obra parte siempre de una investigación previa. Tengo esta línea que va por la biodiversidad, por ejemplo me pongo a ver las plantas, su proceso, su ciclo, y en base a eso voy jugando con esos elementos, pero me gusta encontrarle a las plantas un color diferente, que no sean verdes. Digamos que tomo eso del conocimiento, algo de la realidad y a la vez, el arte escapa a las leyes naturales”, explica.

Sostiene que su indagación por múltiples soportes le permite experimentar con materiales distintos, “en el lienzo pinto con látex igual que las paredes, también trabajo mucho con marcadores de pintura que son muy versátiles y le meto algo de aerosol a la tela. Probar materiales diferentes es parte del juego de crear, me gusta pensar el arte como un juego, juego de elementos, juego de formas”.

Mitos y miradas
El curupí, ese duende de la mitología guaraní que deja al descubierto su sexualidad, es uno de los personajes más presentes en las creaciones de Fado. Otro trazo peculiar son los ojos saltones. Al uso de estas señas distintivas las dispone, “cuando es necesario para la obra y me permiten abordar una amplia diversidad de temáticas”.

Su interés en la figura del curupí es -precisa- “porque cuando vine a Misiones lo conocí y en Ecuador hay un ser de leyenda que se le parece mucho. Investigando vi que hay muchos mitos que se repiten de manera similar en distintos países o regiones. Para mí el foco no está en lo genital. El foco está en la relación de poder de dos culturas: la originaria y la que se impone con la llegada de los españoles. Antes de los españoles, los guaraníes pensaban que había muchos curupíes no uno sólo, y que vivían en cuevas, salían en primavera y su pene gigante tenía que ver con la fecundidad. Cuando llegan los españoles, se convierte en un ser malvado. Me llama la atención esa relación de poder y dominación entre culturas”.

Entiende que el alboroto que se generó con estos primeros dibujos que evocan a la divinidad Príapo “podría ser porque en ese momento no había una circulación de la imagen del curupí tan explícita. Yo no tengo ningún problema con que se me reconozca por pintar estos seres con genitales expuestos, pero sí hago más que eso”.

Refiere que las miradas gigantes “son una búsqueda de síntesis de información, pretendo establecer un diálogo amigable con el que mira. Los ojos no son agresivos, son una ventana para ingresar a la obra”.

La ciudad y sus muros

Fado compuso varios murales en la ciudad de Posadas y en otros puntos de la provincia.

Sus creaciones llevan el sello distintivo de los ojos gigantes y los colores marcados.

En 2017 realizó junto a Burbuja Abián, Elian Guerín, Rodrigo Benítez y Yaz Zampaca el proyecto ‘Murales de amor, locura y muerte’, que ganó el premio ‘Plataforma Futuro’.

Consiste en tres murales de su autoría en Posadas y uno en San Ignacio (de otro artista), basados en el cuento de Quiroga, La miel silvestre. El primero está en Buenos Aires y La Rioja, el segundo en Mitre y Rivadavia y el tercero, en la esquina de Colón y Tucumán.

Para conocer más, en el Instagram de Fado, @fumandoangeles, se pueden ver imágenes y contenidos de animación y audiovisual.

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