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Elevaron a juicio la causa por el femicidio de Fiorella en San Vicente

martes 27 de octubre de 2020 | 3:22hs.
Elevaron a juicio la causa por el femicidio de Fiorella en San Vicente

El hallazgo de Fiorella Itatí Aghem (20) el 4 de marzo del 2019 fue el triste corolario de una búsqueda marcada por la angustia de los antecedentes. Uno que nadie quería expresar, pero que muchos lo veían cada vez más claro conforme pasaban los días que estuvo desaparecida en la localidad de San Vicente, de donde era oriunda. 

La joven había hecho varias denuncias contra su ex pareja, Leopoldo Borovski (22), en las que anticipó su final. “Hace cuatro meses terminamos la relación en razón de que Leopoldo es muy celoso y se vuelve agresivo conmigo, en una oportunidad me dijo que me merecía una paliza y que me dejaría tirada en el medio en el monte”, expresó ante la Policía en enero de ese año.

Justamente Fiorella fue encontrada asesinada en medio de un yerbal al lado de los terrenos de la familia de Borovski, algo que también presagiaban las presentaciones. Ese verano también relató que su ex pareja la llevó hasta esa zona y empezó a recriminarle una salida con amigos. La joven escapó del lugar y pidió ayuda en un puesto fijo de la Policía sobre la ruta nacional 14.

El mismo día que se descubrió el crimen, Borovski fue detenido cuando ingresaba al país desde Brasil por la localidad de El Soberbio. Es que también el mismo día que se realizó la denuncia por la desaparición de la joven - el viernes 1 de marzo - se fue a participar de un encuentro de Jeeps al extranjero.

En ese entonces las pruebas en su contra eran los antecedentes, pero a medida que avanzó la investigación el expediente se fue cerrando sobre su persona. A tal punto que aún hoy está detenido en una cárcel del Servicio Penitenciario Provincial (SPP), tras varios recursos que la Cámara de Apelaciones de la Provincia terminó rechazando.

A juicio

De todas formas, la novedad más importante ocurrió en los últimos días. El juez Gerardo Casco, titular del Juzgado de Instrucción decidió elevar la causa a juicio por el femicidio. Lo hizo luego de correr vista al fiscal interviniente, Rodolfo Cáceres, quien coincidió que la investigación estaba agotada y formuló el pedido de que el acusado vaya a debate.

A su turno la defensa no apeló, por lo que la determinación quedó firme y se abrió el camino para que el expediente sea remitido al Tribunal Penal de Oberá, que será el encargado de juzgarlo.

Ayer, en diálogo con El Territorio, el abogado José Aranda expresó que hará un pedido ante el Tribunal para que se fije fecha de juicio lo antes posible -si se puede en este año-, considerando que en esa instancia podrán comprobar la inocencia del acusado. “Yo sostengo que no hay elementos de prueba contra Borovski y no se agotó ninguna otra hipótesis”.

Según consta en el expediente, la autopsia determinó que la estudiante universitaria falleció debido a una asfixia por ahorcamiento provocado con un cable. Las pruebas dan cuenta que el femicidio ocurrió fuera del vehículo con el que se cree el femicida la llevó hasta La Ripiera, predio al cual se accede por un camino terrado y dista a unos 4.000 metros aproximadamente de la ruta nacional 14, a la altura del kilómetro 969.

La madre de la víctima había denunciado su desaparición diciendo que la noche anterior -29 de febrero del 2019 - Fiorella salió de su hogar para ir a la casa de una compañera de estudios, pero no había vuelto. Ya en ese momento desarrolló sus sospechas contra Borovski, recordando los antecedentes de violencia que había sufrido y denunciado su hija.

Según lo recolectado por los investigadores judiciales y policiales, cerca de las 21 la víctima caminó unas cuatro cuadras desde su morada hasta cerca de la ruta nacional 14, donde lo esperaba el imputado en una Ford Ranger de su familia.

Ese recorrido se pudo establecer mediante canes entrenados de la Policía, los cuales marcaron el punto exacto donde presuntamente la joven se subió al coche, como así también otros lugares donde se cree que podría haber estado en otras ocasiones, siempre para encontrarse con su ex pareja. La cámara de un comercio también registró la camioneta.

Los profesionales de la Secretaría de Apoyo para las Investigaciones Complejas del Poder Judicial (Saic), mediante un arduo trabajo, pudieron reconstruir luego los chats entre víctima y presunto victimario, donde se estableció que habían pactado el encuentro. El teléfono de Fiorella había sido encontrado entre sus prendas íntimas y estaba muy deteriorado debido al tiempo que estuvo el cuerpo a la intemperie.

Las denuncias previas también dan cuenta que el acusado le sacó su teléfono celular en uno de los episodios de violencia de género.

Sobre los movimientos posteriores a ese encuentro, el relevamiento de las cámaras de seguridad permitió reconstruirlos. Un registro en la Terminal de Ómnibus local ubicó Fiorella junto a la camioneta del acusado cerca de la 1.40 de la madrugada del 1 de marzo. También se incorporaron varias testimoniales, que dieron cuenta que Fiorella y Borovski estuvieron juntos en dos puntos de la ciudad entre las 22 y las 3 aproximadamente: una pizzería y la propia terminal.

También se observa a la camioneta en dirección a la zona rural donde la hallaron, cerca de las 4 de la madrugada. En momentos posteriores habría ocurrido el crimen.

El joven estuvo tres meses alojado en la Comisaría Segunda de San Vicente, hasta que se le dictó la prisión preventiva y lo trasladaron a la cárcel del Servicio Penitenciario Provincial (SPP) en Puerto Rico. Nunca habló ante la Justicia, aunque sí presentó un escrito en donde confirmó que estuvo la noche del crimen con la víctima, pero que la dejó en su casa y se fue a dormir.

Lo hizo casi en paralelo de que se conocieran los resultados del ADN extraído debajo de las uñas de la víctima. “Se obtuvo un haplotipo parcial del cromosoma Y, donde 18 marcadores de los 23 estudiados coinciden con el perfil del haplotipo de cromosoma Y de la muestra indubitada del imputado”, se señala en los resultados a los que tuvo acceso este medio.

De todas formas, también se indica que “no se lo puede excluir como contribuyente a la muestra ni tampoco podemos excluir a todos sus parientes masculinos de línea paterna. Ni tampoco a un número desconocido de números masculinos no emparentados”. La defensa considera que el estudio no acredita la autoría del crimen del detenido debido a que el perfil obtenido, según el documento, posee una frecuencia de 1 en 17.008 según la base de datos mundial.

Ahora tendrá otra oportunidad de decir su verdad, si es que no se acoge a un juicio abreviado: en el banquillo de los acusados de una sala de debates. 

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