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Ganaderos estiman que habría demoras en preñado de hacienda

jueves 22 de octubre de 2020 | 3:14hs.
Ganaderos estiman que habría demoras en preñado de hacienda

Las escasas precipitaciones en lo que va del 2020, sumado a las heladas y descenso término en parte del invierno generaron un efecto adverso en los pastos de Misiones, que son un insumo necesario para la alimentación de la hacienda. En este sentido, productores del sector ganadero estiman serias complicaciones en la producción para el próximo año. Es que entre octubre y noviembre es temporada de servicio para la preñez de los animales, y por la ausencia de buenas pasturas, que requieren de abundantes precipitaciones, demorará el celo de las vacas y, con ella, el retraso de nacimiento de más hacienda.

“La situación que generó la sequía es complicada desde hace muchos meses por la ausencia de lluvia y los pronósticos no son alentadores”, coincidieron los productores consultados por El Territorio, quienes señalaron que los impactos son tanto inmediatos como en el mediano plazo. Es que el retraso en el celo podría demorar hasta seis meses y de hasta un año respecto al nacimiento de los terneros, si se cumplen los pronósticos que vaticinan la influencia de La Niña en la región por lo menos hasta abril de 2021.

Sobre este punto Gabriel Muzzachoidi, productor ganadero de la zona Sur, comentó que “el efecto inmediato de la sequía impacta en la producción de forraje y de pasto natural, además de afectar a la plantación de maíz, que son alimentos necesarios para la hacienda”. Señaló que la situación es igual de crítica en Misiones como en otros distritos productivos del país.

Advirtió que la problemática que suscitó la sequía se dio en temporada de servicio de los animales, es decir, de nacimiento de ternero y de celo de las vacas para luego quedar preñadas. “Los pronósticos a corto plazo no son alentadores y repercutirá en la preñez del próximo año. En vez de que un animal nazca en marzo, nacerá en septiembre”, explicó el productor.

Según contó, la falta de buenas pasturas y forrajes para las vacas no generará un correcto estado corporal de los animales durante la gestación, que provocará que el animal tenga menos peso y, también, que se retrase el período de celo. “Es difícil trabajar, porque muchas de las reservas de las pasturas son para el invierno, cuando hay mayor ausencia de lluvia. Esta situación de la sequía no la observó ni anticipó nadie, y el déficit hídrico es crítico, pero hay que saber racionalizar porque no sabemos hasta cuándo habrá una seria ausencia de lluvia”, sostuvo Muzzachiodi. Si bien hay otras opciones de alimentación, como el balanceado, el producto resulta inviable en materia económica, al plantear que el kilo cuesta 15 pesos y por día una vaca requiere de cuatro kilos.

El productor refirió que la situación es complicada en Misiones y en el resto del país que, por la ausencia de lluvias, no hubo un crecimiento eficiente del pasto. “El año que viene veremos cómo estará la situación, pero lo más seguro es que si la situación se acentúa, un animal se preñará en abril del año que viene y eso significa que se pierden seis meses de trabajo, y con eso, todo un año de trabajo”, dijo.

Cálculos exactos
Por su parte, Roberto Comparín, administrador de la Cabaña Doña Magna, aseveró que la falta de lluvias generó serias complicaciones en el sector ganadero de la provincia.

“Si un animal no tiene una buena sanidad y genética, se demorará la temporada de celo para volver a preñarse. Los resultados son visibles. Si un animal se preña, tiene que tener las condiciones corporales adecuadas como para llevar adelante la gestación y que el animal nazca correctamente”, manifestó.

“La sequía justo se da en un momento muy importante para el sector, que es la época de servicio. Por ello, hay que hacer los cálculos exactos de los pastos. Si bien lo que tiene que ver con el agua se soluciona con una perforación, el pasto sin lluvia no funciona. Y por eso es fundamental que en el verano se preserve los pastos para garantizar la alimentación de la hacienda”, mencionó el productor de la zona de Cerro Corá.

Seguidamente, comentó que tuvo una buena temporada de ventas, por lo que habrá menos hacienda por hectárea, y garantizará el alimento para los animales.

“En mi caso, antes teníamos ocho animales por hectárea. Se vendió mucha genética y me quedó un animal por hectárea, por lo que habrá raciones, pensando que habrá un crecimiento pobre de los pastos”, dijo.

Sin embargo, alertó sobre una baja en el consumo de carne, que se acentuó producto de la pandemia.

“Es un momento malo en general. El avance del virus no llegó a los campos ni afectó a la producción como sí lo hizo la sequía. Si bien se compra animales, el consumo cayó dada las restricciones que hay en algunas actividades”, agregó.

Por último, aclaró que “la demanda está siempre, pero si no hay un buen trabajo de genética y de servicios, los animales saldrán flacos y con escasas condiciones corporales”. 

 

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