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La fiscalía pidió duras penas para Ovando y los jóvenes imputados

jueves 22 de octubre de 2020 | 3:08hs.
La fiscalía pidió duras penas para Ovando y los jóvenes imputados

La ronda de alegatos en el marco del debate oral contra María Ovando (44) y dos jóvenes acusados de abusos sexuales perpetrados en perjuicio de una hija y una nieta de la mujer comenzó ayer a la mañana con un duro pedido de penas de prisión efectiva por parte de la fiscalía hacia los tres imputados.

La audiencia de la víspera, la quinta en lo que va del proceso, comenzó pocos minutos de las 9 y al igual que todas las anteriores se desarrolló a puertas cerradas debido a que los hechos ventilados en el debate son de índole sexual y tiene a dos niñas menores de edad como víctimas.

Bajo ese marco, en primera instancia se cerró la etapa de incorporación de pruebas y los miembros del Tribunal Penal Uno, presidido por la magistrada Lyda Gallardo, dieron paso a la ronda de alegatos y el primer turno le correspondió al fiscal Federico Rodríguez.

El fiscal desarrolló sus conclusiones durante un lapso que superó las tres horas y en donde mantuvo su hipótesis acusatoria para luego efectuar un duro pedido de penas de prisión efectiva para los tres imputados que tiene esta causa iniciada tras una denunciada radicada en 2015.

De acuerdo a lo que pudo averiguar El Territorio una vez finalizada la audiencia privada, el pedido del representante del Ministerio Público Fiscal consistió en 22 años de prisión y detención inmediata para María Ovando como cómplice primaria de abusos múltiples, dos casos gravemente ultrajante, y partícipe o facilitadora de corrupción de menores.

Para los jóvenes Marcos Iván Laurindo (23) y Lucas Sebastián Ferreira (23), en tanto, pidió penas de 18 y 15 años de prisión, respectivamente, al considerarlos coautores de los mismos delitos.

Las fuentes indicaron que en su alegato en fiscal se apoyó en las declaraciones vertidas en Cámara Gesell por las dos niñas víctimas, que al momento de los hechos tenían menos diez años y una de las cuales volvió a prestar su testimonio bajo el mismo dispositivo la semana pasada.

Para el fiscal, esas declaraciones fueron coincidentes y ambas niñas apuntaron tanto a la mujer como a los dos jóvenes imputados, en tanto que consideró que las pruebas del caso “son contundentes y categóricas”. Por último, sostuvo que los hechos ocurrieron entre agosto de 2013 y febrero de 2015.

Por último, varios puntos de su alegato el fiscal habría hecho mención al caso anterior en el que Ovando que llegó a juicio por la muerte de una hija de tres años en 2012, expediente por el cual  la mujer incluso fue absuelta pero que para el titular de la fiscalía de igual forma debería ser tenido en cuenta por el tribunal a la hora de tomar una decisión.

Sin embargo, a decir de las fuentes, en ningún momento de su alegato se habría referido a la sentencia condenatoria que se registra en el mismo tribunal en contra de un yerno de la denunciante y en perjuicio de las mismas víctimas.

Tras los alegatos, Rodríguez se retiró del recinto custodiado por efectivos policiales para evitar incidentes.

El tránsito sobre la calle del tribunal estuvo interrumpido durante toda la mañana por una vigilia realizada por militantes de organizaciones sociales y de derechos humanos que acompañan y reclaman la absolución de Ovando al considerar que la mujer está siendo sometida a una justicia patriarcal que la persigue por ser mujer y pobre.

El turno de las defensas

Culminada la audiencia, los letrados que encabezan la defensa de Ovando dialogaron con la prensa en la vereda del edificio judicial y en esa instancia José Luis Fuentes expresó que “esto no nos sorprendió. El fiscal sigue sosteniendo su imputación y realizando una valoración de las pruebas muy diferente a nosotros”.

Al tiempo que agregó que “hubo una omisión muy importante, que ocurrió antes pero que ahora cada vez queda más explícito y que es la desconexión que hubo entre las causas. Respecto a eso el fiscal no hizo ninguna mención”.

Por su parte, Roxana Rivas, indicó que “el fiscal pidió que a María se la detenga inmediatamente y que se la condene no sólo por este hecho sino por los antecedentes que ella tiene, que tiene que ver con el expediente en el que ella fue absuelta, que ya no le dejaron en su momento traerlo como prueba porque no es un antecedente. Pero, según él, sirve para perfilar que es una persona peligrosa”.

Rivas también señaló que “vimos una carga increíble sobre María, al punto de casi no hablar de los chicos. Toda la carga del alegato fue sobre María”.

Ahora, las defensas tendrán hoy la posibilidad de exponer sus conclusiones y argumentos para realizar sus respectivos pedidos. Ovando es representada por Fuentes, Rivas y Eduardo Paredes, mientras que los jóvenes cuentan con el patrocinio del defensor oficial Rodrigo Torres Muruat.

Desde un comienzo las defensas vienen insistiendo con pedidos de nulidad del proceso al considerar que en el requerimiento de elevación a juicio la fiscalía no determinó cuestiones elementales de cómo y cuándo ocurrieron los hechos. También apuntan que en ningún momento de la investigación se tuvieron en cuenta hipótesis alternativas, reclamo que se robusteció aún más en medio del presente juicio al conocerse la condena existente en contra de un yerno de la propia denunciante.

El inicio de la audiencia de hoy está fijado para las 9 y el dictado de la sentencia, al igual que ayer, dependerá de cómo se desarrolle la jornada.


La historia detrás de un acusado, de una madre y de un apellido
Por un rato, Isabel dejó el grupo que hacía vigilia sobre la calle San Juan y se acercó en soledad a los carteles que colgaban de una fina soga frente a la entrada del edificio del Tribunal Penal Uno de Eldorado. Allí había mensajes de apoyo para María Ovando, para Lucas Ferreira y para Marcos Laurindo, su hijo.

En esa instancia, la mujer dialogó con El Territorio y puso en valientes palabras el sinfín de sentimientos que hoy la atraviesan por completo a raíz de esta situación. Sus temores al comienzo, la confianza en su hijo, la mancha de su apellido, el regreso de sus peores recuerdos y, fundamentalmente, el pedido de justicia.

“El comienzo de todo esto fue como una pesadilla para mí. No sabía qué creer, ni qué pensar. A mí esto me confundió mucho, me hirió, pero yo sé cómo crié a mi hijo y creí en su palabra porque siempre me dijo ‘mamá, yo no hice nada’, mientras lloraba”, contó Isabel.

Y continuó: “Yo ahí le dije que entonces se tranquilice, que no se desanime y yo misma le dije que se venga al juzgado y se presente para ver qué estaba pasando. Él me volvió a decir que no era culpable y le dije: ‘Si no sos culpable, aguantá el juicio, aguantá ahí adentro hasta que todo se aclare’. Pero ¿qué será de su vida? Es un chico joven, va a necesitar trabajar, va a necesitar tener una vida. ¿Quién le devuelve eso?”.

La mujer se mostró dolida por los ataques que sufren en los comentarios por las redes sociales, pero aseguró que le duele mucho más el hecho de haber “manchado” un apellido que para ella significa mucho, casi como un milagro divino.

“Estos cinco años y medio fueron injustos y eso duele. Pero  también me duele porque esto marcó mi apellido, que no es mucho pero es mi apellido y quedó marcado ante la sociedad y mi corazón quedó herido”, señaló, al tiempo que agregó que “ese apellido lo amo porque yo no soy hija biológica del dueño de ese apellido. Para mí es un milagro, porque fui adoptada. Yo no tengo ni a mi mamá ni a mi papá biológico, yo no sé qué apellido tengo en mi origen. Laurindo es lo que Dios permitió que yo tuviera. Por eso duele, por el honor que le tengo a la familia que me adoptó y me crió y por lo marcado que ahora quedó”. 

La madre de uno de los jóvenes enjuiciados aseguró que hoy en día se encuentra un poco más esperanzada en recuperar a su hijo y recordó que “hasta llegué a soñar que mi hijo salía de ahí y alguien me decía ‘están libres’. Es mi sueño”.

Su felicidad -contó- es que durante todo este tiempo Marcos siguió estudiando como ella siempre le pidió: “Yo con 14-15 años era la esclava de mi casa, entonces me dije que no, que mi hijo estudie porque esa es la oportunidad de la vida. Que él lo siga haciendo me ayuda a mantenerme en pie”.

Sin embargo, también reconoció el drama de las niñas y entiende que hay un culpable que debe ser bien determinado. Y, en consecuencia, castigado.

“Por todo esto le dije a mi hijo que se banque todo hasta que se aclare. Creo que una madre siempre trata de ver el lado positivo de todo y eso fue lo que hice, algo tenía que salir de ahí. De que existe un abusador, existe. No se puede negar. Pero que sean Dios y los jueces, que para eso estudiaron y para que eso hubo investigación, quienes lo determinen. Hay un culpable realmente, yo como madre sé que hay una niña que fue tocada, pero que cumpla el que tiene que cumplir”, apuntó.

Como si fuera poco, la situación le trae a la mente sus peores recuerdos y tampoco es ajena a eso.

“Quiero que se haga justicia por las nenas también. Yo sufrí abusos sexuales de muy niñita, yo sé lo que es. Es una huella, una herida que ni diez psicólogos te sacan. Podés llorar o contar toda tu historia, pero adentro del corazón cada vez que hay un problema esa herida vuelve a sangrar. Es una cicatriz que te marca. Por eso digo que el que realmente sea culpable pague por esto”, agregó.

Isabel habla con valentía, con la misma valentía que afrontó cada adversidad que se le atravesó en la vida a lo largo de los años, aunque afirma que todo devino en un acelerado desmejoramiento de su salud y hasta fuertes preguntas existenciales: “Todo se me vino a pique en estos años. Se me complicó todo. Yo tengo pérdida de sensibilidad de piernas, nervios, falta de apetito, falta de sueño, angustias y todo esto a veces me impidió ver a mi hijo también. Yo sufrí un montón y todo esto es una cruz. A veces me peleo con Dios y le digo para qué me dio vida si me iba a dar una cruz de hierro tan grande para cargar”.

Por último, la mujer agradeció el apoyo de quienes la acompañan durante el juicio, pero también dejó un mensaje para la Justicia: “Esto me reconforta un poco en medio de todo lo malo, pero sé que como yo hay muchas mamás, hay muchas otras Isabel sufriendo, porque si en este caso no investigaron bien, en cuántos otros casos estarían haciendo lo mismo. Acá había un fiscal sabiendo todo -en relación a la condena por abuso a otra persona- y se quedó callado. Eso es mucho”.

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