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Sentencia en el Tribunal Penal Dos de Posadas: perpetua para ‘Gaby’ Leal

sábado 17 de octubre de 2020 | 17:33hs.
Policiales

La causa por el crimen de Pablo Fraire (28) finalmente encontró su final ayer, tras casi 18 años de espera y después de diez audiencias de un debate oral en el cual el último acusado del hecho en llegar a juicio, Gabriel Cristóbal “Gaby” Leal (43), terminó siendo condenado a la pena de prisión perpetua.

La dura sentencia dictada por el Tribunal Penal Dos de Posadas fue leída ayer a las 17.25 y fue el corolario de una extensa jornada que había comenzado minutos después de las 9 con el alegato de las partes.

En consonancia con lo solicitado horas antes por la fiscalía, los magistrados del tribunal decidieron condenar a Leal a la pena de prisión perpetua al declararlo penalmente responsable como coautor del delito de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, alevosía y criminis causa.

Además, Leal también fue condenado a responder a las demandas de acción civil iniciadas por la familia de la víctima por daño moral, daño material y pérdida de chance.

Por último, se estableció el 2 de noviembre como fecha para la lectura de los fundamentos del fallo emitido por el tribunal que estuvo presidido por el magistrado Gregorio Busse e integrado por Juan Manuel Monte (del Juzgado de Instrucción Dos de Posadas) y Miguel Ángel Faría (del Juzgado de Instrucción Cuatro de Apóstoles), los dos últimos por subrogancia legal.

De esta forma, Leal terminó recibiendo la misma pena que el Tribunal Penal Uno le había impuesto a sus consortes de causa Oscar “Poli” Castel y Gustavo “Axel” o “El Porteño” Aranda Alvarenga en el 2009 en el marco del primer juicio desarrollado por el mismo hecho.

La sentencia de la víspera fue leída por secretaría, mientras en el recinto de debates las cámaras se turnaban en apuntar tanto a Leal como a Florencia Fraire, que junto a su abogado Martín Ayala fue parte de todo el proceso encabezando la acción civil y ayer no pudo contener las lágrimas.

Escasos segundo después, la muchacha se fundió en un largo abrazo con su hermano Rafael, mientras en la otra punta del recinto ya se oía el cierre de las esposas y Leal procedía a ser retirado del lugar con el doble de la custodia habitual para evitar incidentes.

Lágrimas, gritos y sensaciones de todo tipo fueron parte del ambiente que predominó en la vereda del tribunal ubicado sobre la calle San Martín del microcentro posadeño luego del fallo.

De un lado, reclamos al grito de “van a tener que disculparse” hacia la Justicia de parte de la familia del acusado y del otro, abrazos, más abrazos y más abrazos entre los casi 30 familiares y amigos de la víctima que se acercaron para acompañar a los hermanos Fraire.

Alegatos de la acción civil

El fallo fue dictado a las 17.25, después de más de seis horas de audiencia entre alegatos, réplicas y dúplicas, y otras tres horas de cuarto intermedio en el cual el tribunal pasó a deliberar.

El primero en alegar fue el letrado Martín Ayala, quien se apoyó en una presentación digital proyectada ante toda la sala en la que expuso las cuatro premisas del caso. Para Ayala, la primera premisa es que al momento del hecho (noviembre de 2002) Leal se dedicaba a robar y comercializar objetos robados junto a los otros dos condenados.

El segundo punto fue la confirmación de un contacto telefónico entre Leal y Fraire días antes del crimen, la cual a su entender quedó probado a partir de una entrecruzamiento telefónico realizado entre las líneas de un locutorio del microcentro posadeño y el de la casa de la madre del acusado.

En esta instancia, valorizó además la declaración de un empleado de ese telecentro, que en el debate recordó haber visto a Fraire haciendo un llamado en su lugar de trabajo. “Un testigo fortalece este vínculo. Es el del empleado del telecentro, que recordó que ese sábado 23 de noviembre Fraire estuvo ahí y en el horario de ese turno se emitió un llamado desde ahí a la casa de la madre de Leal”, expresó Ayala.

El penúltimo ítem sobre el cual se explayó el letrado fue para afirmar que Fraire fue atacado por varias personas y no por una sola, hipótesis planteada por la defensa de Leal a lo largo del debate.

Aquí Ayala tuvo en cuenta los exámenes médicos que dieron cuenta de la “cantidad y la diversidad” de heridas que sufrió Fraire.

“Una prueba que consolida que fueron tres o más personas es la pericia en el lugar. Pablo estaba con los zunchos en el cuello, los bolsillos para afuera y la camioneta tenía sangre en el interior y el exterior. El ataque comenzó adentro de la camioneta y luego se traslada afuera. Los vecinos recordaron los gritos de auxilio, pero Pablo no pudo huir. No pudo huir porque eran tres o más personas que lo atacaban. Él no tenía heridas en sus piernas, podía haber corrido. Pero no pudo”, argumentó.

El cuarto punto probado para Ayala en la investigación fue que “entre las personas que atacaron a Fraire estaba Leal” y en este punto mencionó los exámenes científicos que certificaron compatibilidad de 99,9% entre una muestra capilar hallada en una remera de la víctima y el patrón genético del acusado.

A la hora de argumentar sus pedidos de resarcimiento, Ayala pidió que se tenga en cuenta “el dolor, la angustia y la afección psicológica” que el hecho provocó en sus familiares, al tiempo que pidió recordar “la tenaz lucha de Teresita Boldú (madre de Fraire) y la solidaridad luego con otras familias de víctimas que luego crearon Asociación Madres e Hijos del Amor”.

La acusación

El segundo turno para el alegato le correspondió, en tanto, al fiscal Martín Rau, quien en primera instancia consideró acreditado que el hecho se registró el 25 de noviembre de 2002, entre las 20 y las 20.30, sobre la calle Francia, casi Tomás Guido de Posadas.

También sostuvo la hipótesis de que Fraire fue asesinado de varias puñaladas al encontrarse con un grupo de personas que le habían ofrecido artículos a la venta.

Luego, articuló su exposición en base a las declaraciones efectuadas por Leal a lo largo del debate y, punto por punto, en el lapso de aproximadamente una hora, se encargó de rebatirlas.

“Voy a utilizar un hilo conductor de la declaración de Leal para demostrar cómo todo cae por su propio peso”, anticipó. El primer punto estuvo referido a la ubicación de Leal al momento del hecho y allí puso en evidencia que cuando el imputado declaró dijo haber estado junto al abogado Tomás Andino sobre la calle Honduras, pero cuando ese letrado prestó su testimonio como testigo en el debate dijo que se encontró con el ahora condenado en inmediaciones a la continuidad de Tomás Guido y la avenida Quaranta.

Pero Rau profundizó aún más y también recordó que durante la instrucción de la causa el padre de Leal había dicho que su hijo se encontraba en Buenos Aires el momento del hecho. Es decir, tres versiones distintas.

Incluso, luego pidió que se extraigan las copias de la declaración de Andino para que sea investigado por el delito de falso testimonio, solicitud por la cual el tribunal no se expidió en su fallo.

El fiscal también respondió al planteo hecho por Leal respecto de que tengan en cuenta a los testigos presenciales que aseguraron haber visto una sola persona durante el ataque y sobre eso indicó que “los tres testimonios sirven para determinar el tiempo y lugar del hecho, no la cantidad de personas”, puesto que a su entender las condiciones de la escena imposibilitaban tener un buen panorama del hecho.

Luego, el fiscal exhibió una serie de imágenes para mostrar las heridas que presentaba la víctima y consideró que las conclusiones forenses alcanzaban para certificar que Fraire había sido atacado por varias personas.

Un aspecto que ocupó gran parte de su alegato estuvo referido a las pruebas de ADN que obran en el expediente y que fueron puestas en dudas por Leal. Primero Rau explicó el paso a paso de todas las pericias realizadas desde el inicio de la investigación hasta 2015, cuando finalmente se hallaron las muestras capilares que pudieron ser cotejadas con un hisopado bucal practicado al acusado luego de haber sido extraditado desde España.

Respecto de esa pericia puntual, el fiscal recordó que las muestras fueron halladas frente a la propia mirada del genetista Roger D’errico, contratado como perito de parte en aquella instancia, y ante de las intenciones de dar como “plantada” esas pruebas recordó que en ese mismo procedimiento se encontraron otros dos cabellos que se correspondían a Fraire.

“Pensar que ese pelo pudo haber sido plantado significaría también haber desenterrado el cadáver de Pablo, sepultado desde 2002”, respondió Rau al momento de las réplicas y dúplicas.

A partir de todo esto, Rau solicitó la pena de prisión perpetua al dar por acreditado que “Leal, junto a Castel y Aranda Alvarenga, abordaron y ultimaron de 37 puñaladas y ahorcaron a la víctima”. La defensa En último turno y en defensa del imputado, expusieron los abogados Eduardo Paredes y José Luis Rey.

En su extensa presentación, los letrados sostuvieron la inocencia de Leal e indicaron que la única hipótesis razonable en este caso es que la víctima fue asesinada por una sola persona.

“Esto es un laberinto creado por Guarda (Diego, policía que participó de la investigación), que se caracterizó por suministrar información falsa”, apuntó al principio Rey, que al comienzo explicó cómo fueron sus intervenciones en el caso dado que al momento del hecho era juez de turno en Posadas pero poco después fue apartado de la causa.

Luego, respondió a las estimaciones de los médicos forenses respecto a la probable cantidad de atacantes y sostuvo que “una cosa es un contienda a cielo abierto y otra muy diferente en un espacio muy reducido como es el interior de una camioneta”.

Por su parte, Paredes primero realizó un análisis de la primera sentencia contra de Castel y Aranda, apuntando fallas y cuestionando la decisión arribada en su momento. “En ese fallo vimos errores tremendos y esa sentencia entrampa ahora a este tribunal porque fijó el hecho como en aquel caso”, sostuvo mientras exhibía filminas mediante un proyector.

También señaló que “nunca pudo haber habido tres personas” intervinientes en el caso y apuntó que la “hipótesis acusatoria es sostenida con papel maché”.

En otro punto, cuestionó la credibilidad del testigo Guarda y respecto a las pruebas de ADN criticó que el tribunal no haya permitido la escucha de una tercera opinión para poder discernir entre los aportes del perito de parte Roger D’errico y el bioquímico Gustavo Penacino, en cuyo laboratorio porteño se realizaron casi todas las pericias científicas.

En esa instancia, manifestó que con Penacino se cayó en una “falacia de autoridad” y a la hora de pedir la absolución de su defendido, su conclusión fue: “Hubo un solo autor, la prueba que lo vincula no debió ser admitida y debió haber una tercera opinión”.

 
“Estamos conformes”

 
A la salida del tribunal y mientras recibía el apoyo sus allegados, los hermanos Florencia y Rafael Fraire dialogaron con los matutinos posadeños.

“Fue una sensación ambigua. No se puede decir que nos sentimos felices, pero sí sentimos satisfacción, que se hizo Justicia. Estamos conformes. Ahora esperemos poder dormir bien después de 18 años. A mí la plata no me importa, la guita no la quiero. Lo que quiero es que él pague”, expresó.

 
Mientras que en esa línea, Rafael agregó que “no estoy festejando que una persona pierda su libertad, para nada, ya lo dije, no me causa satisfacción, pero cada acción tiene consecuencias y si la ley lo dice, tiene que pagar. Esto no es para festejar, pero estamos con una sensación de paz por lo menos”.

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