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“Entró por la casa del fondo con un cuchillo y vino a matarla y a matarse él”

lunes 12 de octubre de 2020 | 6:00hs.
“Entró por la casa del fondo con un cuchillo y vino a matarla  y a matarse él”
Agustín Mazo

Por Agustín Mazo [email protected]

Una mujer de 29 años permanecía anoche internada en delicado estado de salud en el Hospital Ramón Madariaga de la capital provincial como consecuencia de una grave puñalada que recibió en el pecho por parte de su ex pareja, un sexagenario que desde hacía varias semanas tenía en su contra una medida cautelar por reiteradas amenazas y que ayer a la siesta irrumpió en la vivienda que posee la víctima sobre la calle Las Bromelias, del barrio Itaembé Guazú.

El repentino ataque se produjo cerca de las 14 en el momento en que Carolina (29) hacía la sobremesa en el living en su morada, junto a sus dos hijos pequeños, su mamá, un amigo de la familia y su actual pareja.

Fue justamente este último quien logró desarmar a Jorge Carlos L. (60), quien a pesar de escapar del lugar fue reducido por vecinos de la zona que acudieron en auxilio de la familia atacada.

Según el último parte médico brindado ayer a la familia de la mujer, Carolina tuvo que ser intervenida quirúrgicamente de urgencia a causa de una herida de dos centímetros que sufrió en el lado derecho del pecho. Y además se le practicó un drenaje para evitar que la sangre ingrese a uno de sus pulmones.

No obstante, los galenos añadieron que serán claves las próximas horas para evaluar su cuadro debido a cualquier tipo de complicación que pueda surgir debido a la gravedad de la lesión.

Una de las personas que presenció el intento de femicidio fue Amelia Balmaceda (57), madre de Carolina, quien ayer por la mañana llegó hasta la casa de su hija para compartir el almuerzo.

Sobre las circunstancias en las cuales se desarrollaron los hechos, comentó que su ex yerno “entró por la casa del fondo, más allá de que tenía restricción de acercamiento. Entró con un cuchillo y vino a matarla y a matarse él. Nosotros recién habíamos terminado de comer, yo justo antes me había ido a la pieza y quedó mi hija, un muchacho amigo y la pareja de mi hija. Justo en ese momento ella estaba sacándose selfies en el sillón cuando él entró”.

Acto seguido agregó que el sexagenario “quería atacar a los dos, pero él (en relación al novio de Carolina) no resultó lesionado porque agarró y le apretujó al tipo, sino él iba a seguir hincando al que venia. No hicieron otra cosa más que pegarle y pegarle porque no quería soltar el cuchillo”.

También señaló que a causa de ello el atacante perdió dos dientes en medio de la pelea que mantuvo con la actual pareja de su hija.

A su vez, remarcó que Jorge Carlos “se quería hincar a toda costa. Nosotros le sacamos el cuchillo y lo arrastramos hasta afuera”.

La testigo comentó también que un vecino que vive pegado a la casa de Carolina escuchó los gritos y el ladrido de los perros y rápidamente se ofreció a trasladar a la víctima en su auto particular hasta un centro asistencial de Itaembé Guazú. “Gracias a Dios le pudieron llevar los vecinos porque si teníamos que esperar la ambulancia no sé qué hubiera pasado, capaz mi hija se moría acá mismo”, dijo Amelia.

Constantes amenazas
Al ser consultada por los antecedentes de amenazas y constantes hostigamientos hacia su familia, Amelia recordó que “siempre discutían, siempre peleaban. Pero ella terminó con él y tuvo otra pareja. Y se ve que eso fue todo el enojo de él. Le amenazaba día y noche, le llamaba por teléfono, de todas las formas la amenazaba. Mi hija ya había hecho la restricción de acercamiento, pero él igual nomás llegó”.

También agregó que Carolina debió cambiar de número debido a las amenazas y que hasta una de sus hermanas recibía mensajes intimidatorios desde números desconocidos, pero que claramente venían de parte de Jorge Carlos.

“Él ya vino una vez, pero ella logró mantenerlo afuera y sacarlo sin que pasara nada. Ahora, la segunda, vez vino a matar como declaró y a matarse él. La puerta estaba abierta y cuando se dieron cuenta ya estaba dentro”, añadió la entrevistada, quien por problemas de hipertensión no acompañó a su hija al hospital.

Sin embargo, sí comentó que sus otros hijos y el padre de Carolina siguen minuto a minuto su evolución en el mencionado nosocomio.

Siempre desde el relato de Amelia, una vez desarmado y malherido, el agresor corrió varios metros, hasta una de las esquinas de la cuadra. Acto seguido se escondió en una casa de la zona, de donde en cuestión de segundos fue expulsado y rápidamente reducido en la vereda.

Mientras se aguardaba el arribo de los móviles de la Comisaría Decimonovena, el sexagenario permaneció reducido en el suelo.

En tanto, ya en la dependencia policial, el hombre tuvo que ser asistido debido a la gran cantidad de lesiones que presentaba en distintas partes del cuerpo a causa de la tunda de golpes de puño y patadas que recibió de parte de los vecinos. 

Por otro lado, los investigadores secuestraron el arma blanca utilizada durante el ataque, la cual quedó a disposición del Juzgado de Instrucción Uno, a cargo del magistrado Marcelo Cardozo.

Según reconstruyó este medio en base a fuentes ligadas a la pesquisa, la mujer y el agresor se separaron hace unos tres meses, luego de compartir más de tres años y medio de convivencia en la misma casa donde ocurrió el hecho.

En dicho inmueble, Carolina vivía junto a sus dos hijos, un varón de 7 años y una nena de 5, y su actual pareja. Incluso, la pequeña presenció parte de la violenta secuencia. 
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