viernes 30 de octubre de 2020
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La cultura y la historia cobran vida en Monteros, un bello pueblo tucumano

domingo 11 de octubre de 2020 | 10:00hs.
Nino Cepeda junto a su familia en la Gruta de la Virgen de las Flores (Tafí del Valle).
Sonia Benitez

Por Sonia Benitez [email protected]

Nino dice que Monteros es el lugar más lindo de Argentina. Describe su ciudad con cariño y dice que es muy probable que en una charla o en un texto no se pueda contar todas las bellezas que lo rodean. Monteros es un departamento de Tucumán, que limita al norte con Tafí del Valle y Famaillá, al este con Leales y Simoca, al sur con Chicligasta y al oeste con Catamarca. Parte de la zona más montañosa de este departamento es un sector del Parque Nacional Aconquija.

“Quedaron muchas cosas en el tintero”, dice Nino Cepeda, vecino del lugar, luego de la comunicación con El Territorio, explicando que hay mucho para contar, “pero es importante para nosotros la Virgen del Rosario, el festival folclórico, y la actividad deportiva y cultural”.

Monteros fue nombrada como Capital Nacional de la Poesía y conocida como La Fortaleza del Folclore. Anualmente, en el mes de octubre, miles de personas se dan cita en cuatro jornadas para disfrutar del festival folclórico Monteros de la Patria Fortaleza del Folclore.

“Es uno de los festivales más antiguos y tradicionales de la provincia y el país. Está cargado de historia y presume de ser el primer festival folclórico organizado institucionalmente por un municipio. Su inicio se remonta a 1965, este año por razones de la pandemia no se realizará su 55ª edición. Estos hechos, entre otros, son carta de presentación de una ciudad que se caracterizó por ser cuna de poetas, cantores, artistas y personalidades de la cultura en los más diversos ámbitos, y que entre tantas expresiones nunca perdió ese aire de pueblo, al contrario, lo afirma más en su magia”.

“Dicen que en el alma de Monteros vibran cantos y fluyen poemas, como un manantial de noches de encuentros. Monteros, como la definió el recordado poeta monterizo Manuel Aldonate es ‘ciudad de cuatro siglos que tienes, junto a Grecia, la virtud de la estrella que te signa la frente de Acrópolis del verbo y te alzas en el tiempo –ciudad de los poetas- solemne como un pájaro cantando allá en la copa celeste de los vientos’”.

Cuando llegue el momento de viajar, se puede acceder a la ciudad de Monteros desde San Miguel de Tucumán, tomando la ruta provincial 301 hasta la localidad de Famaillá y empalmar luego con ruta nacional 38 o bien desde la capital provincial ir directamente por esta última. La ciudad tiene distintos tipos de alojamientos, que estarán disponibles para recibir a turistas cuando las condiciones sanitarias lo permitan.

Dentro de los atractivos recomendables de Monteros se destaca la plaza principal Bernabé Aráoz, la iglesia Nuestra Señora del Rosario, la biblioteca Bartolomé Mitre y la feria de productos regionales y artesanías del norte que se lleva a cabo en julio. También es posible visitar las reservas naturales como La Florida, Los Sosa y Quebrada del Portugués además de las Ruinas de Ibatín, lugar de la primera fundación de la ciudad de San Miguel de Tucumán.

Nino describe el paisaje de su ciudad como un lugar con muchos árboles “con perfumes de azahares de naranjos en las veredas y de mañanas con una espectacular vista hacia el oeste del cerro Ñuñorco, a veces teñido de blanco”.

El hombre comentó además que la industria azucarera constituye el pilar fundamental de la economía local. El ingenio Ñuñorco (fundado en 1926) es el establecimiento industrial más importante de la ciudad y la zona rural circundante es excelente para el cultivo de caña de azúcar, limón, arándano y frutilla.

Cultura en cada rincón
La artesanía también tiene su lugar en Monteros, allí hay una delicada artesanía de hilos entretejidos en un bastidor que fue introducida en la época colonial, al cual le dicen encaje de agua (randa). Es por eso que la ciudad fue nombrada Capital Nacional de la Randa, tejido único en el mundo, realizado con hilos trabajados con ramas y agujas. “Su nombre viene del alemán rand (tramado) y es que, si bien está afianzado en la tradición tucumana, tiene sus lazos con la conquista. Al principio, sólo hacían tapetes, pero hoy se lo usa en joyería e indumentaria. Hoy por hoy son parte del patrimonio cultural de la ciudad. Con espinas de quimil, pajas de escoba, bastidores y mucha paciencia, una paciencia ancestral, este tejido que tiene ciertas similitudes con el macramé. La comunidad de randeras más antigua está en El Cercado, entre Ibatín y Monteros. Lleva meses de trabajo y es una artesanía de alto valor cultural. Los productos se ven en ferias y mercados locales y todos los años se hace el Festival de la Randa. Cuando entras a la localidad, un cartel ya te anuncia que es ahí la cuna de la randa”.

La devoción se nota en mayo, cuando una gran cantidad de personas se acercan a la ciudad a rendir sus homenajes a la Virgen del Rosario, “precisamente en mayo de 2019 se celebraron los 300 años del Milagro de la Virgen. La imagen de la milagrosa Virgen del Rosario llegó aproximadamente a estas tierras en 1543, con el conquistador español Diego de Rojas, traída por Juan de Espinosa (presidente de la Cofradía)”.

Además de visitar la Feria de Artesanías (julio), Procesión Virgen del Rosario (octubre) y el Festival de Folklore (noviembre), una de las actividades que no hay que perderse son el “traslado en vehículo al cerro Ñuñorco. Allí, cuando está nevando, en quince minutos nos encontramos con un magnífico manto blanco y avanzando 30 minutos más con Tafí del Valle, lugar por excelencia de turismo todo el año”.

El tucumano también hace un parate para hablar de deporte, cuenta que hay exponentes deportivos a nivel nacional. “El Club Social Monteros fue campeón nacional de la Liga Argentina de Clubes de Vóley y Monteros Vóley Club es un asiduo participante de la Liga Argentina A1. En el ámbito futbolístico se destaca el Club Atlético Ñuñorco, que lleva ese nombre en honor al cerro. Así también, a fines del año pasado cuatro jóvenes pusieron en alto al deporte monterizo a nivel nacional: Federico “Chicho” Árquez, Sofía Dip Morán , Lucia Cabrera Pipke y Luisina Contreras.

Nino dice que hay más para contar, pero siempre es mejor vivir y sentir cada rincón de la ciudad.


Monteros y el por qué de su nombre

La ciudad nació el 28 de agosto de 1754 cuando el gobernador de las Armas, Felipe Antonio de Alurralde, tomó posesión de los terrenos donde se asienta actualmente. Mucho antes de dicha fecha, Monteros ya existía como caserío o pequeño pueblo.

El origen de su nombre posee varias versiones. Una versión sugiere que algunos pobladores del antiguo San Miguel, ubicado en el paraje conocido como Ibatín en la actualidad, se negaron a trasladarse a la nueva ubicación y se declararon en rebeldía refugiándose en los montes cercanos. De ahí habría derivado el apelativo de Monteros, es decir, aquel que vive o se cría en el monte.

Otra versión señala que los habitantes del primitivo San Miguel de Tucumán fundaron Monteros, el 4 de octubre de 1865 con la denominación de ciudad del Santísimo Rosario de los Monteros. Hubo tres intentos de cambiar el nombre de la ciudad. En 1828 y 1832 se trató de cambiar su denominación por la de Villa Belgrano. Monteros finalmente adquirió el rango de municipalidad el 12 de diciembre de 1867 y su primer intendente fue Domingo Segundo Aráoz.

Desde siempre ha sido una de las localidades más destacadas y prósperas del sur tucumano por su vida cultural, educativa y comercial.
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