jueves 22 de octubre de 2020
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Cartas misioneras Carta IV

domingo 11 de octubre de 2020 | 2:30hs.
Cartas misioneras Carta IV

Rafael Hernández

Nuestra llegada á Posadas ha sido un acontecimiento.Posadas ó Itapúa que significa punta de piedra; porque púa en guaraní es punta, ó púa en castellano; fue una posesión paraguaya, con lo que está dicho que fué militar, en que el soberano de aquel país levantó una fuerte trinchera, permaneciendo bajo su dominio hasta 1865. Después la ocuparon fuerzas brasileras y fue conocida por la trinchera de San José. Este campamento es hoy un pueblo, cabeza de partido, con numerosas casas de comercio, algunas de las que ostentan un capital y surtido considerables. Hay casas que tienen 1000 (mil) onzas de oro de capital, y aun más. Hay un piano y algunas máquinas de coser –son datos para juzgar. La provincia de Corrientes, movida por un sentimiento de nacionalidad, ha cedido a la Nación este Departamento, limítrofe á Misiones y el Gobierno Argentino ha elevado al Congreso un mensaje para aceptar esta donación, destinado el pueblo para Capital del nuevo estado Misionero. Tales sucesos han producido un verdadero entusiasmo en el comercio y vecindario de Posadas. La idea de la capitalización viene colmada de halagüeñas esperanzas para el porvenir. El comercio se anima, se construyen nuevos edificios, la tierra se valoriza, y los industriales ensanchan su fé y sus negocios. Es el asiento actual de las autoridades, porque es el único posible –Más adelante no existe centro de población importante. Los antiguos pueblos de Candelaria, Santa Ana, Loreto, San Ignacio, Corpus, Mártires, Apóstoles, no son hoy sino ruinas, montones de piedras, la mayor parte superpuestas, sin mezcla de argamasa, á cuyos alrededores se agrupan treinta o cuarenta chozas humildes, con habitantes desnudos, hambrientos y semi-salvajes, que se mantienen, ellos y sus perros, con maíz y naranjas silvestres. La mayor población está en los montes, invisible é inaccesible, diseminada en las costas de los arroyos, ó trabajando en los yerbales. Su idioma es una mezcla de guaraní, paraguayo, correntino y brasilero, siendo lo menos utilizado el castellano. (…) En frente, al Norte, y río de por medio, que en esta parte lo hemos calculado en 2135 metros, está asentada la villa encarnación, perteneciente al Paraguay. La hemos visitado. Hay algunas casas de comercio importantes, y el Sr. D. Miguel Vieyra, capitán del Puerto, nos proporcionó, los elementos de nuestra excursión. La población principal está en la calle del Puerto. El viejo edificio llamado “El Colegio”, construcción de los Jesuitas, es una enorme ruina que no cede en tristeza á las cuatro que hemos visitado en varios puntos. Espero conocerlas todas para hablar con propiedad, pues su exámen detenido me ha sugerido reflexiones contrarias á las ideas dominantes en pró de la dominación Jesuítica. He venido con el ánimo prevenido de un profundo respeto, cual si fuera á visitar los restos arqueológicos de una civilización gigante, y me encuentro con los vestigios de una teocracia raquítica. Pero no tengo el tiempo, ni es la oportunidad de extenderme en semejantes reflexiones. Admirónos mucho el ver en una casa donde se celebraba una novena, que rezaban las letanías en correcto castellano, descollando en la dicción el difícil sonido de la LL. Sin embargo, todos los concurrentes solo hablan y entienden guaraní. Por lo visto el castellano es la lengua muerta que se emplea para los oficios místicos, como el latín entre los pueblos castellanos. Villa Encarnación está situada en bajo, es mucho menos pueblo que Posadas: triste y lúgubre, hay pocas casas de material, y estas sin blanqueo, porque aquí no se conoce mas cal que la escasísima que traen del Paraná para algunas construcciones importantes. (…). De Villa Encarnación pasan diariamente á este lado mas de cuarenta mujeres, con cargueros de mandioca, naranjas, miel, batatas y raspadura (masacote de azúcar y fariña); con esto abastecen á esta población, pues los naturales son tan holgazanes que no trabajan ni cultivan la fecunda tierra en que viven, rodeados de innumerables elementos de progreso, pero sin voluntad de mejorar su condición vejetativa. Las legumbres son un lujo; por escepción se consigue un cebollino: zapallos no hemos podido encontrar y los tomates y agíes son desconocidos. A cien varas del Paraná, y en la parte mas rica de peces, abundante en zurubies, sábalos, dorados, pacúes y curbinas, para alimentar cien fábricas de aceite, no se encuentra en el mercado ni un pejerrey, y se expende por libra y caro, en los almacenes, el bacalao de Terranova. Un viejo septuagenario tiende sus espineles –pero generalmente nada logra, porque en la noche, algunos mocetones van en canoa, ó á nado, cuatro ó cinco cuadras y le roban su pesca. Estos detalles dan idea de la necesidad de activar la población misionera con elementos estraños. La tierra produce de una manera asombrosa, y en algunas partes del interior donde hay un rudimental cultivo, hemos encontrado zapallos enormes, tomates sabrosísimos, agíes silvestres, batatas de seis libras, maiz de grano grande y lleno de mazorcas de 650 granos, mandioca abundantísima, arroz escelente y caña dulce de cinco á seis varas de altura y trece á catorce centímetros de circunferencia, en otros tantos macollos en cada mata. Por la tarde regresan las paraguayas con el producto de su comercio, al mismo tiempo que vienen otras con su invariable porte de vivandera, el lío en la cabeza, pié descalzo, pollera corta y un blanco manto que las cubre. Examinándolas una a una, en varios días, mi ayudante Monsieur Itier, quien se dice entendido en el ramo, ha declarado que aquí las mujeres desde su albor son todas viejas y féas. Lo que dá mas animación á este pueblo, es la presencia del batallón 3º de línea, que bajo las órdenes del Teniente Coronel Espina, es modelo de órden y de disciplina. Dedicado á su instruccion, trabaja diariamente en ejercicios doctrinales, hay academia para oficiales, que en su mayor parte son del Colegio de Palermo, se comportan como caballeros, dignos de mantener armas argentinas. En la escuela de tiro este batallon realiza verdaderos progresos. Aun no ha llegado aquí el anunciado telégrafo que á nuestra salida de Buenos Aires nos aseguró el Inspector General que estaba establecido. Así lo creía también el Presidente de la República, y parece que ha sido un engaño de los contratistas. Termino, llamando nuevamente la atención sobre la urgencia de facilitar la navegación desde Corrientes á Santa Ana, con barcos construidos á propósito, y sobre la necesidad de dotar á las autoridades ribereñas de lanchas á vapor para evitar los fuertes contrabandos de yerba del Paraguay, pagados con haciendas robadas á los ganaderos argentinos. Cuanto mas de cerca veo esto mas me admira el abandono administrativo en que están estas riquezas. En otra vez seré mas esplícito.

*Se ha respetado la grafía original

Estas cartas fueron publicadas en “La Tribuna Popular” en 1883. Rafael Hernández –hermano del autor del Martín Fierro- era agrimensor, político, docente. (Texto tomado de La Mirada de los Viajeros, compilación de Capaccio y Escalada Salvo)
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