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Schwartzman cayó ante Djokovic en la final del Masters 1000 de Roma

lunes 21 de septiembre de 2020 | 14:18hs.
Schwartzman cayó ante Djokovic en la final del Masters 1000 de Roma
El argentino Diego Schwartzman perdió hoy con el número uno del mundo, el serbio Novak Djokovic, por 7-5 y 6-3 en la final del Masters 1000 de Roma, jugada sobre polvo de ladrillo en el court central del Foro Itálico.

Difícilmente Diego Schwartzman olvidará esta semana en Roma. A los 28 años, el tenista argentino llegó a su primera final de categoría Masters 1000, con el plus de haberlo alcanzado en uno de los certámenes más tradicionales del circuito.

Sin embargo, el Peque cayó en el último desafío en el Foro Itálico al perder, en la definición, con el número 1 del mundo, Novak Djokovic, por 7-5 y 6-3, en 1h53m. El porteño, que hubiera llegado al Top 10 en caso de haber triunfado ante el serbio, ascenderá del puesto 15 al 13 (su mejor posición histórica fue 11°, en 2018) y, tras bajarse del ATP 500 de Hamburgo (comenzó hoy), su próximo torneo será Roland Garros, que se iniciará el domingo.

Con 1,70 metro, Schwartzman se convirtió en el finalista de Masters 1000 de menor estatura de la historia (superó la marca del sueco Mikael Pernfors, de 1,73m, que ganó el título en el Masters 1000 de Canadá en 1993). El Peque, octavo finalista argentino de Masters 1000, no pudo unirse a los campeones Guillermo Coria (2 títulos), David Nalbandian (2), Guillermo Cañas (1) y Juan Martín del Potro (1), pero su ganancia en Roma fue muy valiosa, sobre todo teniendo en cuenta que en los cuartos de final logró un privilegio para pocos: derrotar a Rafael Nadal, el mayor dominador del polvo de ladrillo.

Si hay una manera ideal de comenzar una final de tenis es rompiéndole el servicio al rival y así lo hizo Schwartzman, después de varios puntos luchados y jugados a máxima velocidad (1-0). En apenas 12 minutos de partido, con el Peque sacando 1-0 y ventaja, empezó a lloviznar, en una jornada de 25 grados y 64% de humedad. Las condiciones se volvieron más pesadas, pero aceptables para seguir jugando (el sueco Mohamed Lahyani, umpire del match, revisó los flejes y autorizó la continuidad). El balcánico siguió fallando (varios drop shot imprecisos) y el argentino, sólido, volvió a quebrarle el saque a Nole (3-0).

Pero una leyenda como Djokovic, poco a poco, fue poniendo más presión sobre el porteño, buscando alternativas para incomodarlo, martillando con el revés (probablemente el mejor del circuito) y, en el cuarto game, le quebró el saque (1-3), tras una doble falta del Peque. Schwartzman empezó a retroceder en la cancha y Djokovic incrementó su ilusión. Y lo que se había iniciado con un color albiceleste, fue mutando. En el sexto game, el argentino volvió a no ser confiable con el servicio y Djokovic lo quebró, igualando el score (3-3).

En el noveno game, con Djokovic sacando 4-4, el jugador entrenado por Juan Ignacio Chela tuvo una nueva chance de quiebre, pero fue bien defendida por Nole que, constantemente, utilizó el drop shot como recurso. El campeón de 17 trofeos de Grand Slam aceleró y sostuvo su servicio (5-4). En el décimo game, Novak gozó del primer set point, pero el argentino, en un momento de suma tensión, pudo calibrar el servicio y defenderse (5-5). De inmediato, Djokovic ganó su servicio y le trasladó la responsabilidad al Peque que, rápidamente, quedó 0-40. En el tercer set point de ese game, finalmente Djokovic logró quedarse con el parcial por 7-5, en una hora y 11 minutos.

Lejos de desmoralizarse, Schwartzman comenzó el segundo set enfocado y con los dientes apretados. Djokovic, pese al impulso anímico de haberse quedado con el primer parcial, sirvió y, al igual que en el primer set, cedió su servicio (1-0 para el argentino). Claro que si hay una virtud que ostenta Nole es la de mantenerse cerca del score y atento. Presionó al Peque en el segundo game, éste no sacó con precisión y el balcánico rápidamente recobró el quiebre (1-1).

Djokovic se soltó a partir de allí y empezó a impactar más adelante. Así y todo, en el quinto game el serbio sirvió 15-40 y 2-2, pero mantuvo su saque e hizo añicos las ilusiones del Peque (3-2). En el octavo game, Djokovic, siempre peligroso, volvió a quebrar (5-3) y, finalmente con su servicio, terminó imponiéndose 6-3, para conquistar su título de Masters 1000 número 36, con el que desempató en la cima con Rafa Nadal y quedó como líder en el rubro.
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