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Sucedió en Santa Ana…

domingo 20 de septiembre de 2020 | 0:30hs.
Sucedió en Santa Ana…

Ramón Madariaga

Así como a estas masas inmigratorias se las ilustra por medio de planos, cartillas, etcétera, y se las hace ver las condiciones y feracidad de sus tierras, las riquezas de sus frutos, medios de subsistencia, vías de comunicación, etc. etc., se hace también indispensable instruirles en todo lo que se refiere a su climatología médica, enfermedades más comunes en ellas, su profilaxis y medio de evitarlas y referente a este punto, quizá al Territorio de Misiones le corresponda un primer lugar, por padecerse en él afecciones propias de los países cálidos y que son exóticas y desconocidas en otros climas.

En este Territorio debe tenerse sumo cuidado en no permitirse a los inmigrantes ocupar ciertos lugares, hasta que estén algo aclimatados, siguiendo este consejo se evitará el fracaso de algunas colonizaciones y se ahorrarán las vidas de muchos trabajadores.

Sucedió en 1903, que se estableció una colonia en el departamento de Santa Ana, eligiendo las márgenes del caudaloso Paraná, constituidas por terrenos de aluvión o de acarreo, ricos en humus vegetal y mantillo, trabajando como podían trabajar los cíclopes, hicieron extensos desmontes, talaron árboles seculares, dedicando el suelo a la agricultura; la tierra respondió a esos trabajos, dióle fruto con ubérrima prodigalidad, pero estos infelices, nuevos tántalos, vieron sus grandes cosechas, pero eran ya incapaces de recolectarlas por estar contaminados de enfermedades y de la anemia palúdica, pues ignoraban que cada golpe de azadón que daban en aquellos parajes, abría un surco en su sepultura.

A otra corriente inmigratoria y procedente del norte de Europa, se la ha visto durante los días tórridos de verano con la misma indumentaria que podía llevarse en las estepas siberianas; así que, efecto de las grandes transpiraciones y el olvido de la higiene, en lo que se refiere a las abluciones o babos, sus pieles se cubrieron de grandes afecciones dermatósicas y de diversas clases como rupías zonas urticarias, herpes tropicales, úlceras en los países cálidos y sobre todo, la afección sarcóptica que aún hoy se extiende y subsiste haciéndose rebelde y comportándose con la misma tenacidad y sevicia que suele acostumbrar en los países cálidos.

(…) En este hermoso Territorio de Misiones, en que casi es desconocido el invierno, teniendo en cambio tres primaveras, con una fauna y una flora peculiares, se tiene también un sinnúmero de circunstancias y causas de enfermedades que le son propias como país sub-tropical.

La más común en él y casi de forma endémica es el paludismo, reinando todo el año esta infección Laveraniana. Comunmente se presenta bajo la forma o tipo intermitente, cuotidiana o terciana, con acceso matutino si es cuotidiana (sic) y vespertino si es terciana, siempre dócil al tratamiento químico; guardando su malignidad para los meses de diciembre, enero y febrero, que suele tomar en ocasiones el carácter de fiebre continua y de perniciosa.

(…)  He tenido ocasión de visitar, en compañía de mi querido y distinguido amigo el doctor Lema Maciel, algunos casos típicos de esta enfermedad en que se presentaban grandes y fetidísimos melenas que hacían sucumbir al enfermo (sic) a los dos o tres días ya por un síncope lipotínico o en medio de un sopor tífico, siendo infructuosa toda medicación cardiomotora, dando algunas veces resultado el cloruro de cal en porción o bajo la forma de enemas; esta es la forma más temible.

(…) El lugar donde más estragos produce (el paludismo) en este Territorio es en las riberas del caudaloso Paraná, terreno como ya lo he dicho de aluvión, tierras feraces negras, exentas de hormigas, que tanto abundan en el Territorio y terrenos elegidos por todos los que ignoran lo malsano de estos lugares. Hace tres o cuatro años que no quedó casa, rancho o albergue próximo a esta Capital y a orillas del Paraná que alguno de sus moradores no pagara tributo a esta enfermedad, yendo a aumentar la estadística obituaria.

Como afección a la piel son muy frecuentes los líquenes tropicales, urticarias, zonas, etcétera, pero la más temible de todas ellas es la lepra, que siempre existen algunos casos de ella.

En ocasiones se ha exagerado la presencia de esta afección en este Territorio, pues el vitiligo y la morphea que son frecuentes aquí han sido tomados por manchas leprógenas ocasionadas por el bacilo de Hansen, saliendo del error con el tiempo por su curación completa y por otras circunstancias.

Hace unos días fallecieron en esta capital dos atacados de esta enfermedad, uno, forma mutilante, y el otro con las manchas hipercrónicas, leprógenas,

(…) La enfermedad de la piel hoy más extendida es la sarna, que va difundiéndose y tomando carácter de pertinaz maligna y forma ulcerosa que suele tomar en los países cálidos. A mi modo de ver, las encargadas de su propagación, son las lavanderas y algunos colonos polacos.

(…) De parásitos intestinales es enorme la cantidad de atacados de la tenia solium en este Territorio y tengo sospechas de que muchos casos que pasan por anemia de los países cálidos, anemia palúdica, etc., no son sino síntomas de anquilostomiasis.

(…) Lo que jamás he observado y a pesar de parecerse esta ciudad a la de Constantinopla por el sinnúmero de perros que se pasean por las calles, han sido los quistes hidatídicos.

De parásitos exteriores he tenido que asistir frecuentemente a enfermos atacados de infección incásica, infección que es debida al deshove de las moscas sobre el cuerpo humano, siendo la más general -la Lucilla hominívora- que suele depositar sus huevos en las fosas nasales, conductos auditivo externo o en alguna solución de continuidad descuidada. En estos sitios se ven moverse las larvas arrojando un líquido sarnioso y fétido que provoca al paciente una excitación nerviosa y comezón dolorosa. He visto algunos individuos que por desidia o por no saber curarse, estas larvas en su trabajo de destrucción han perforado el tabique nasal, la bóveda palatina, la lámina crivosa del etmoides y penetrando en el cráneo han producido la muerte de los individuos por encefalitis violente.

A veces se ven a los individuos atacados por el estre cuterebe (gusano macaco, ura, etc.) que suele formar un forúnculo con pequeño orificio en su cúspide del que por presión suele salir una larva en forma de oruga como de dos centímetros y medio de largo.

Este forúnculo a veces produce fiebre y una comezón intensísima.

Abunda mucho el chic (pique, pulga, tenebrante, nigua, etc.) que por regla general elige los dedos de los pies para introducirse en su piel y poner los huevos, habiendo visto sobrevenir accidentes tan graves como la muerte por tétano, lo que indica que al Territorio de Misiones no le es extraño el bacilo de Nicolauer.

(…) Como digo, después del paludismo viene la gran tríada extendida por todo el mundo, el alcoholismo, la sífilis, la tuberculosis, el bocio congénito y endémico.

El uso y abuso del alcohol está extendido en este Territorio que se comprende y explica fácilmente: país semitropical, grandes transpiraciones, múltiples ocasiones y pocas dificultades para obtenerlo, así para mitigar los efectos del calor y la sed ardorosa, hacen frecuentes libaciones cuyos resultados no tardan en trocarse como se ven en los frecuentes trastornos psíquicos, vesanias, crímenes sangrientos, etc., etc.

Viene luego la sífilis. Con la falta de ilustración y poca noción de moral, con una vida casi nómada, niñas que se emancipan de sus familias en llegando a la pubertad o al estado núbil, unas veces por miseria, las más por vagabundez, se entregan hoy a un hombre y mañana a otro, rodando por fin en el abismo para engrosar esa falange de espacias clandestinas y burdas que tanto abundan en el Territorio.

Con ascendientes como el paludismo, abuso de alcohol y la sífilis nada extraño es que la tuberculosis que hace doce o catorce años era desconocida en el Territorio sea hoy la enfermedad que más vida arrebata. Se han dado las medidas de profilaxia, pero si difíciles son muchas veces llevarlas la práctica en los grandes centros de la civilización, se comprenderá cuantos obstáculos tendrá que vencer la ciencia en donde la civilización es incipiente o embrionaria.

Otra de las enfermedades que suele de vez en cuando hacer su aparición, es la fiebre tifoidea. (…) Estas apariciones de la tifoidea son debidas a las malas condiciones de las aguas de las que se hace uso en las afueras de la ciudad.

El agua de que se sirve la población, como que carece de aguas corrientes, a pesar de tener arroyos tan inmediatos proviene de pozos, cisternas, aljibes y del Río Paraná.

Las aguas de los pozos y cisternas son muy sospechosas, pues a pesar del gran filtrador de estas tierras que hace que sean cristalinas y transparentes, provienen de la primera napa que corre sobre un lecho impermeable de tosca y piedra, pero estando el terreno cruzado por una red de vías fabricadas por las hormigas sus aguas se contaminan con suma facilidad con todo lo infeccioso. Para obviar este inconveniente sería preciso despreciar el agua de esta primera napa, perforar la tosca y llegar al talay, donde encontraríamos aguas puras, que haciendo una obra de albañilería desde este punto hasta el brocal haría que sus aguas fuesen de difícil contaminación.

Otra de las medidas profilácticas y de urgente necesidad, por ser afección que aumenta día a día de manera asombrosa es el de la tuberculosis. Mil veces he repetido en hoteles y casinos lo que la ciencia recomienda hoy día a estos centros, pero es predicar en el -Laveraniana.

*En 1906 el doctor Ramón Madariaga, célebre médico español que desempeñara su labor profesional en Posadas entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, eleva al por entonces gobernador del Territorio, Manuel A. Bermúdez, el presente informe Sanitario.

Texto de “Misiones Mágica y Trágica” Compilación de Capaccio y Escalada Salvo
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