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Reinventarse para seguir compartiendo historia

lunes 07 de septiembre de 2020 | 6:00hs.
El código QR brinda información detallada sobre el traje expuesto.
“Fuimos adaptándonos a la nueva realidad”, supieron resumir los representantes de la colectividad polaca respecto a las actividades y servicios que ofrecieron durante el fin de semana en Oberá Inmigrante, viví el parque.

Es que, en medio de la pandemia por coronavirus, la comunidad debió acomodarse a los tiempos que corren para poder seguir compartiendo la cultura de sus raíces y sortear las dificultades que impuso el contexto actual.

“Cuando nos enteramos que se volvía a abrir el parque con este gran desafío, experimentamos una mezcla de sensaciones. Por un lado estábamos muy emocionados, pero por otro, un poco preocupados. Comenzamos a preguntarnos qué podíamos hacer, cómo íbamos a trabajar, qué podíamos ofrecerle al público para que sea algo novedoso e interesante y que a la vez cumpla con las expectativas y las normas de bioseguridad establecidas. Y así comenzamos a trabajar arduamente para llevar adelante distintas opciones”, detalló Florencia Hausheer, en diálogo con El Territorio.

Barbijos con bordados típicos, trajes con un toque de tecnología, muestras culturales y venta de postres caseros fueron algunas de las ideas que implementaron.

“Se nos ocurrió que este contexto se presentó como una gran oportunidad para exponer gran parte de los trajes típicos con los que cuenta nuestra colectividad, Así, exhibimos 18 prendas distintas”, explicó Hausheer. Lo novedoso de la presentación es que cada vestimenta expuesta cuenta con un código QR que, al escanearse, brinda una breve información sobre el traje: su historia, la región a la que representa, el bordado con el que cuenta y otros detalles descriptivos.

“Los trajes son réplicas fieles y exactas de los originales. Hasta el año pasado, tuvimos una modista, descendiente de polacos, que confeccionaba nuestra indumentaria y lo hacía tal cual al traje original”, expresó Gabriel Enríquez, miembro de la colectividad y el ballet polaco.

“El año pasado nuestra costurera nos dejó. Y ahora sentimos que esta exposición es, en parte, un homenaje a ella, al legado que nos dejó y a todo lo que hizo por nuestra colectividad. Por eso también es muy importante la muestra”, agregó con emoción.

A la propuesta tecnológica de la exhibición se suman los barbijos Polska, un accesorio que en los últimos meses se volvió fundamental y obligatorio al atuendo de todos los días. “Hoy el barbijo pasó a ser parte de la vestimenta típica y cotidiana, por una cuestión de seguridad y salud. Así que decidimos también confeccionar algunos tapabocas que compartan bordado y diseño con los trajes, los colores y todas esas marcas que caracterizan a nuestra colectividad”, señaló, por su parte, Micaela Bunko, reina actual de la colectividad.

Se trata de piezas, que están a la venta, y fueron intervenidas con el arte popular polaco.

Kiosco y delicias
En esta oportunidad, la casa de Polonia no pudo abrir su restaurante.

El motivo se debe a que la colectividad tiene como sede la casa Domu Polski, una réplica de las ubicadas en la zona de Zakopane, que en 2009 fue declarada patrimonio histórico de Polonia. Tiene capacidad para hasta 200 personas. Sin embargo, con la implementación de los protocolos, solamente puede alojar a 56 visitantes. A eso se suma que la mayoría de los cocineros de la comunidad son mayores de 60 años, por lo que se los considera dentro del grupo de riesgo.

Ello llevó a los polacos a no presentar servicio de restaurante. Sin embargo, decidieron apostar a la venta de postres típicos como propuesta gastronómica. De esa manera, cada cocinero preparó los postres en su hogar y los miembros de la colectividad retiraban los productos para vender en el kiosco. Kremowka o tarta papal, szarlotka o tarta de manzana polaca, truskawkowa o tarta de frutillas y kruschikis eran algunas de las opciones para degustar al paso.

Así, los polacos se reingeniaron con ayuda de la tecnología y apoyados en el contexto pandémico actual, para ofrecer a los visitantes del Parque de las Naciones de Oberá una propuesta distinta, innovadora y sobre todo que enmarcara las raíces de sus ancestros.

“Es una prueba contundente de que la historia, las tradiciones y la cultura son parte de nosotros y nos marcan día tras día”, cerraron los representantes.
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