Nacidos para luchar

jueves 05 de diciembre de 2019 | 6:00hs.
Mauricio, Eduardo, Nicolás y Leo, el cuarteto luchador de la familia Lovera.
Mauricio, Eduardo, Nicolás y Leo, el cuarteto luchador de la familia Lovera.
“Vivimos en el mismo barrio y nos criamos juntos tomando tere y mate cocido en la casa de la abuela”, dice con picardía Mauricio Lovera sobre su vínculo con sus primos Nicolás y Eduardo, también luchadores destacados en Misiones; incluso Edu fue el único representante de la Tierra Colorada en los Juegos Olímpicos Buenos Aires 2018 y terminó cuarto.
A sus 18 años, Mauricio también de destacada trayectoria con la selección, recientemente fue campeón sudamericano en Santiago de Chile, con dos oros -en Juveniles, modalidad libre y grecorromana- y fue subcampeón en Mayores.
“Estoy impresionado por los logros obtenidos, todavía no caigo”, compartió emocionado Mauri.
Para los Lovera la lucha es hoy parte de su vida y los logros los festejan entre todos como propios. Así fue con Eduardo y Nicolás, y también con Mauricio y sus hermanas Catalina y Candelaria; hoy las dos ya sin luchar, pero apoyando a los de su sangre.
“La lucha nos abrió muchas puertas, pudimos conocer otros países que jamás hubiéramos imaginado ir”, explicó.
Nacidos en familias trabajadoras, para los Lovera la escuela de lucha en el barrio Santa Lucía, que tiene como entrenador a Adrián Báez, fue la puerta que se abrió para acceder a sueños y metas inimaginadas. Tal es así que, en las gradas del Parque Olímpico en Buenos Aires, cuando Eduardo compitió estaban todos: tías, primos, hermanos y padres, alentando a Eduardo, que a sus 16 años fue el abanderado misionero ante el mundo.
“Fue una hermosa experiencia para Edu y un orgullo para todos, ahí sentí que se puede hacer todo en la vida y hay que darle para adelante siempre. Todo el camino que recorrió él lo recorrí a la par porque me faltó poco para acceder a los Juegos y eso también me sirvió para darme cuenta que si él lo logró yo también puedo”. Y vaya si puede… Mauricio acaba de ser doble campeón en Chile -hace dos fines de semana, y esto lo motiva a seguir alzando la vara.
“Quiero consagrarme como Eduardo y uno de los mejores atletas que tuvo Misiones”, tiró.

¿Cómo empezó tu camino por la lucha?
Sabía que existía la lucha olímpica por ver películas de estudiantes universitarios que hacían este deporte en los Estados Unidos, pero no sabía si se hacía en Misiones. Y cuando cumplí 13 años en frente de mi casa empecé con el judo y después nos volcamos a la lucha con mis primos y mis hermanas y no paramos más. El salón Santa Lucía queda frente a mi casa, así que sólo me cruzaba y a veces cuando faltaba no sabía qué excusas ponerle al profe porque hacía dos pasos y ya me veía (risas).

¿Qué te dio este deporte?
Gracias a la lucha viajé a Cuba, Colombia, México y ahora Chile… me abrió esas puertas y me gusta conocer a la gente también cuando viajo. De Cuba me gustaron las playas que son un paraíso, en Colombia la gente fue muy buena y nos trataron muy bien y en México todo, ‘muy cheto el lugar’ me quería quedar más tiempo.

El viaje a Chile justo se dio en un momento difícil…
¡Si! Fue raro, ni bien terminaba la competencia y ya nos íbamos para el hotel no teníamos tiempo de pasear porque las huelgas comenzaban a las 18 y las calles se cortaban y había incendios. Casi no salíamos del hotel. Cumplimos con las órdenes de la gente de la federación y por suerte no nos pasó nada.

Más allá de ese contexto, la experiencia deportiva personal fue muy positiva
Estoy impresionado por los logros obtenidos, todavía no caigo. En Mayores fue una experiencia muy fuerte y no me espera sacar medalla porque los que luchan en esta categoría llevan ya una dedicación de una vida proyectada con torneos y competencias, de mucha experiencia, así que estoy muy contento.
En definitiva, el deporte abre puertas a mucha gente saca de las calle, los entretiene. También conlleva tiempo y dedicación, pero trae sólo cosas buenas.
Entre esas cosas buenas hay una muy cercana que será viajar al Argentino de lucha, a realizarse el 14 y 15 de diciembre en Resistencia, Chaco, junto a 17 compañeros de la Tierra Colorada y será un torneo clave para las aspiraciones del año que viene. “Vamos a darlo todo porque en juego está una concentración a La Habana, Cuba, con la selección”, selló.