El camino de Barthe
domingo 08 de septiembre de 2019 | 5:00hs.
El camino de Barthe
Por Federico García sociedad@elterritorio.com.ar
El camino de un joven inmigrante hasta convertirse en un acaudalado capitalista. Esta podría ser la trama de un filme hollywoodense pero la historia se ubica más cerca, en la propia tierra colorada. El emprendedor francés Domingo Barthe es el carismático protagonista, aunque esta vez no son las cámaras las que lo tienen por objeto, sino la lupa de una investigación científica que viene a llenar ciertos espacios vacíos de la vida y obra de este actor principal en la construcción de Misiones, según asegura su autor, el profesor de historia Alberto Alcaraz.
El trabajo se titula ‘La empresa Domingo Barthe: extractivismo yerbatero-maderero en la frontera altoparanaense (1870-1930)’ y constituye la tesis de maestría en Antropología Social de Alcaraz. La de licenciatura también vio la luz en una publicación anterior y la trilogía se completará con la pronta entrega del trabajo de doctorado.
Esta tesis “no es una mirada que se concentra solamente en lo local, sino que es una genealogía de cómo Domingo Barthe va construyendo relaciones de poder, cómo va desarrollando también un proyecto empresarial que siempre es transnacional”, cuenta el autor en diálogo con El Territorio.
Domingo Barthe nació en Pau, Francia, y emigró a la Argentina por invitación de unos parientes hacia 1867. En la frontera argentino-paraguaya, ya hacia 1870, desarrolló numerosas actividades, como la navegación fluvial y el negocio yerbatero, además de ser benefactor de la construcción de edificios hoy paradigmáticos de la capital de Misiones, como el Hotel Savoy -originalmente France Hotel- y la actual sede del Obispado, que fue primeramente su casa familiar, así como los terrenos del desaparecido club Unión y de la actual Biblioteca Popular de Posadas. También tenía una casa en Encarnación, que sigue en pie, y propiedades en Rosario y Buenos Aires.
El caso de Barthe “es el de lo que en inglés se denomina un self-made-man, es decir, un hombre que se hace solo. En una entrevista que él mismo le da a un periodista francés -Jules Huret- cuenta que llegó sin mucho capital y lo que vamos a encontrar en el libro es cómo llegó a ser tan poderoso”, recalca Alcaraz.
En ese marco, las relaciones que estableció Barthe fueron clave, como su casamiento con Dolores Cueto, “hija de una familia muy acomodada de Paraguay, de la alta elite que se restablece después de la Guerra de la Triple Alianza”. Pero más allá de esa unión favorable, “la habilidad empresarial es también lo que le facilita rápidamente ascender”, destaca el docente de la Unam, y amplía sobre sus primeros movimientos en estas latitudes: “Ahí aparece Domingo Barthe vendiéndole al Estado paraguayo y a algunas empresas los bonos de la guerra, que después los cobra, y como no los puede cobrar en papel moneda, lo que hace es cambiar esos bonos por tierra y ahí es cuando se convierte en uno de los grandes propietarios de tierra en Paraguay”. Producto de ello, muchas de esas tierras siguen al día de hoy en litigio.
La gran diferencia la realizó en esa primera etapa, “cuando llega en 1870 a Paraguay y empieza a incursionar en el negocio yerbatero”, narra el profesor, y agrega: “En 1877 se traslada a Encarnación y allí monta una sede de su empresa y después se da cuenta que el mayor consumidor del negocio yerbatero está en Argentina y se traslada al año siguiente”.
Pero en su estancia en Posadas, Barthe no se centró solamente en el negocio del oro verde de Misiones, ya que ejerció en otros sectores: “Ramos generales y también empieza a trabajar como prestamista. Y a partir de 1912 empieza con el proyecto del famoso hotel”.
Las elites y los ausentistas
Las elites y los ausentistas
El centro de la investigación de Alcaraz se cierne sobre la descripción de lo que denomina una “elite local”, de la que Barthe es protagonista indiscutido. Esa elite también se describe como la culminación de un proceso de ocupación de la tierra que se divide en tres momentos: “La primera generación es la que acompaña el momento en el cual termina la Guerra de la Triple Alianza y los vivanderos y comerciantes que se quedan sin ocupación se instalan en Posadas en lo que quedaba del antiguo fortín de los paraguayos, y después se empiezan a dedicar a la yerba mate y aparecen las primeras familias de la elite local”, describe el doctor en Antropología. No obstante, estos clanes nunca llegaron a la posesión jurídica de la tierra.
El segundo momento está formado por las familias que, tras la creación del Territorio Nacional de Misiones en 1880 y la separación de Corrientes al año siguiente, obtienen la propiedad jurídica de la tierra. “Esta segunda generación está ligada a los centros nacionales del poder, es decir, que es una generación ausentista, y que tiene que ver con una elite central situada en Buenos Aires que ejerce un poder en la región, pero que no necesariamente vive acá, entonces están presentes pero a la vez ausentes”, explica el docente.
Este grupo está formado básicamente por las familias de Roca, de Gallino -quien era por entonces gobernador de Corrientes- y de Gregorio Lezama, cuyas actividades políticas giraban en torno al gobernante Partido Autonomista Nacional (PAN) fundado por Roca. En ese marco, cuando Domingo Barthe comienza a tener intereses localmente, se vincula al Partido Liberal, de extracción mitrista, “y lo hizo por intereses concretos, no tanto por convicción política; entonces empieza a tener conflictos con el PAN porque éste estaba preocupado por la organización nacional y empieza a presionar por la consolidación de aduanas e impuestos; la yerba mate hasta ese momento no había pagado impuestos y las principales afectadas fueron esas empresas”.
Así, Alcaraz explica que la diferencia de esta tercera generación, “donde se encuentra Domingo Barthe ocupando un lugar preponderante de liderazgo carismático”, con los propietarios ausentistas, es que invierte en el desarrollo de mejoras en el territorio, como un astillero. Y es así como la empresa de Domingo Barthe llega a ser una de las más importantes de la región.
Exploraciones científicas
Exploraciones científicas
El disparador de todo interés humanístico es casi siempre cercano, familiar, y el de Alcaraz no es un caso extraño: “Mi abuelo me hablaba mucho de la historia de los obrajes, porque había trabajado ahí, y así empecé a explorar e indagar”, comenta. Así advirtió la presencia de una historia ignorada o contada a medias: “Este libro lo que viene a cubrir es una laguna. Tiene que ver también con que estas empresas no buscaban generar asentamientos estables porque tenían una mirada extractivista, producir al menor costo posible”.
Esa laguna se debe a que “durante mucho tiempo se pensó que los argentinos descendemos de los barcos, entonces todo el aporte criollo y nativo no fue interesante”.
Además, la elaboración de una interpretación permite dilucidar disputas entre la ciencia y el saber popular, el mito frente a la documentación, y así nos aleja de la trampa de idealizar personajes y momentos históricos. En este sentido, el autor explica que “estas empresas tampoco reparaban mucho en las condiciones laborales”, pero “ni Barthe venía a hacer caridad ni los mensúes iban por una cuestión romántica al Alto Paraná a trabajar en la yerba, por un deseo vocacional”.
El eje de la investigación gira en torno a la apertura de “un tipo de relaciones sociales capitalistas, donde Domingo Barthe, que era el empresario, buscaba estrategias para subordinar a la mano de obra, y ahí es donde aparecen los conchabadores y el adelanto como una forma para enganchar a los trabajadores”.
Sobre el método que sigue al investigar para reconstruir el rompecabezas, cuyas fuentes están muy dispersas, el profesor refiere que “estoy haciendo una etnografía de archivo”, para lo cual el testimonio de herederos, por ejemplo, es fundamental. Sin embargo, “no me centro en la biografía por la biografía misma, sino que intento interpretar el porqué de estas cosas y cuál es el contexto que genera a estos personajes; no hago un juicio de valor, sino que esto es el resultado de un quiebre en la región”.
En pie han quedado las construcciones, testigos del paso del tiempo y memoriosas estatuas que narran historias de otros sitios ya desaparecidos. Con el hombre se fueron yendo también sus legados materiales y espirituales, o bien se reconfiguraron en otra cosa ahora tan distante que no se distingue su origen. Para ello es preciso estudiar los hechos y, sin faltar a la honestidad intelectual, elaborar una interpretación basada en documentación probatoria, con el “hacer saber” como norte ineludible.
Alberto Daniel Alcaraz
Profesor de la cátedra de Filosofía e Introducción a la Filosofía en la carreras de Historia y Antropología de la Facultad de Humanidades (FHYCS) de la Unam. Desde 2005 es licenciado en Historia. Entre 2009 y 2014 fue becario doctoral del Conicet y es, además, doctor en Antropología Social desde 2017. Desde 2018 es posdoctorando en Historia por la Facultad de Humanidades y Ciencias Humanas de la Universidad Federal de Mato Grosso, Brasil.