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Felices los cuatro

martes 07 de mayo de 2019 | 6:00hs.
Silvana González. Cofundadora de Relaciones Abiertas.org
“El compromiso afectivo es una de las bases. También que uno no pretenda que la persona con la que se vincula es de su propiedad. Somos adultos y libres”
“El compromiso afectivo es una de las bases. También que uno no pretenda que la persona con la que se vincula es de su propiedad. Somos adultos y libres”
En la cultura occidental la monogamia ha sido históricamente sostenida por la religión, la educación y las bases sociales de convivencia. Si bien muchas personas pueden alegar felicidad en esta forma de vida, también se convive a diario con infidelidades, inseguridades, celos y relaciones asfixiantes y tóxicas. Justificamos la infidelidad propia y condenamos la ajena. Ante esta disyuntiva, las relaciones libres y el poliamor comenzaron a prosperar en la sociedad como nuevas formas de relacionarnos.
Silvana González es posadeña y vive hace al menos 12 años en Buenos Aires, y desde allí lidera una ONG que se ocupa de brindar información y herramientas para quienes decidan romper la estructura imperante.
Lejos de imponer una visión sobre otra, Silvana destaca que “en realidad el cuestionamiento no es a quien elija la monogamia; quien elija la monogamia para mí está perfecto. Lo que intentamos decir es que se reconozca, respete y acepte que hay otras formas de relacionarse y que uno elija lo que lo hace feliz”.
En cuanto a la definición de estos conceptos en Acá te lo Contamos, por Radioactiva, Silvana resaltó que la diferencia entre infidelidad y poliamor es que en la infidelidad “estamos mintiéndole a la persona con la que nos vinculamos, lisa y llanamente. Estamos rompiendo el acuerdo que tenemos con esa persona”. “El poliamor justamente se basa en la honestidad, en la comunicacion y en la no propiedad de las personas. Entonces cuando uno vive las relaciones abiertas en el poliamor se vincula con una o más personas y todas esas personas tienen conocimientos de las otras. Se aceptan y hay consentimiento en que el vínculo sea de esa forma. No hablamos de infidelidad porque no existe, porque no hay una mentira, hay consenso y consentimiento entre todas las partes”, explicó.
El concepto sigue sin convencer a muchos, que tratan de liberales o anticompromiso a quienes elijen este estilo de vida. Por eso Silvana retruca: “A mí me genera mucha gracia cuando nos dicen ‘ustedes no quieren compromiso, quieren un viva la pepa’, porque es todo lo contrario. Nosotros hablamos de compromiso y de responsabilidad justamente al comunicar, ser honestos, sinceros y está en uno y en el otro la posibilidad de decir quiero o no vincularme de esta manera. No hay una mentira atrás”.
En coindicencia, con respecto a la diferencia entre el poliamor y cualquier otra relación abierta, profundizó que “las relaciones abiertas están dadas por la posibilidad de vincularte con una o más personas pero desde lo sexual, no hay un compromiso personal o afectivo, eso es exclusividad de tu pareja. En cambio el poliamor es la posibilidad de vincularte con una o más personas desde lo sexual pero también desde lo afectivo. Podés enamorarte de dos personas y eso no sería ningún inconveniente, no va a ser motivo de separación ni tenés la presión de elegir entre uno u otro”.
Silvana es actriz y además trabaja como administrativa en una empresa. Su elección por vivir en poliamor surgió tras algunas relaciones fallidas y centradas en el control y los celos.
“Dejé de postergarme y entré en un camino maravilloso. No sólo por el hecho de relacionarte con más de una persona, sino por todo lo que uno empieza a descubrir de uno mismo que para mí eso es muy importante”, subrayó la joven de 35 años. “Siempre digo que para mí esto va mucho más allá Tiene que ver con la posibilidad de cuestionarnos cosas, de romper patrones que son sumamente dañinos y tóxicos y poder vincularnos de una manera más sana y poder acercarnos a lo que nosotros somos y a lo que nosotros deseamos”, agregó, al tiempo que consideró que junto a la estructura de la monogamia hay justificación de comportamientos muy tóxicos y nocivos que atentan contra la intimidad y la individualidad como por ejemplo “si te cela es porque te quiere”.
En esa línea, detalló qué observó personalmente respecto a cómo cambió eso en su vida. “Lo más notorio en mí es este tema del control, me di cuenta que soy una persona bastante controladora, que tengo mucha dependencia emocional y me pasaba que avalaba los celos. Cuando me acerqué a todo este mundo empecé a cuestionarme todas esas cosas y a trabajarlas y construir herramientas para solucionar algunas y manejar otras”.
Como parte de su crecimiento, notó que logró entender que “estar solo no es malo. Si bien somos seres sociales y nos vamos a vincular todo el tiempo, está tan mal visto si vas al cine sola, si vas a comer sola, que me parece una forma de reprimirnos mucho”, arguyó.

Contención e información
Silvana fundó hace tres años junto a dos amigos (Cecilia Figlioli y Juan Pablo Dorto) la asociación Relaciones Abiertas, que se ocupa de ayudar a quienes aceptan que la diversidad de relaciones es amplia y amar a una sola persona no es la única forma de amar.
“Decidimos fundar esta sociedad y tenemos un montón de proyectos en cuanto a los vínculos a la crianza de niños, familias multiparentales, una lista de profesionales: psicólogos, abogados ginecólogas y médicos neutrales porque nos parece importante extender estas herramientas a la sociedad para que quienes quieren incursionar o viven hace tiempo este estilo de vida traten sus temas con tranquilidad y no que les hagan creer que tienen un problema”, relató González.