La María Antonia: de la gloria a los vestigios

domingo 23 de abril de 2017 | 6:00hs.
Jorge Haddad. Dueño actual de 'La María Antonia'.
Jorge Haddad. Dueño actual de 'La María Antonia'.
El establecimiento yerbatero ‘La María Antonia’ nació a principios del siglo XX en la ciudad de San Ignacio. En este lugar, se vio el auge de la yerba mate en la provincia, acaparando en su mejor momento a más de 5 mil trabajadores.
El predio contaba con una escuela propia, la 101; una proveeduría; una iglesia y ocho villas de casas, donde vivían todos los trabajadores del lugar.
En un principio, "la familia Herrera Vega fue quien compró los terrenos, para después poner la administración a cargo de sus primos, la familia Palacios, quienes llegaron desde Venezuela", relató a El Territorio Jorge Haddad, propietario de La María Antonia.
En 1910, Marcelino y Rafael Herrera Vega compraron las tierras a Teodosia Lencisa de Roca e hijos, cerca de tres mil hectáreas frente al Río Paraná y al arroyo Cazador. Al lugar lo llamaron La María Antonia, en honor a la esposa de Rafael Herrera Vega, María Antonia.
En 1913, se iniciaron las primeras plantaciones de yerba, con 300.000 mudas adquiridas en la Estación experimental de Loreto. Tiempo antes se había perdido la técnica del cultivo.
A partir de la innovación de la plantación a cielo abierto, en 1917 se inició la cosecha de los yerbales que fueron implantados en 1913. Su primera comercialización, alcanzó los 300 mil kilos de canchada.
El alto precio y la gran cantidad de yerba cosechada, hizo que se comenzara a utilizar la expresión ‘Oro verde’. Ya en 1921, la cosecha había alcanzado un millón de kilos de la canchada.
En 1923, se alcanzó el tope de los precios de la yerba tras el corte de la importación desde Brasil y como consecuencia, las plantaciones aumentaron drásticamente.
"En el año 1927, la familia Palacios tuvo un conflicto con los Herrera Vega. A partir de ahí, los Palacios le hicieron un juicio a los Herrera, ya que acusaron de que ellos habían plantado y hecho todo el trabajo", sostuvo Haddad hijo.
Tras el juicio, le ganan el 30 por ciento del establecimiento. En ese momento, arman un predio vecino que se llama El Triunfo, con aproximadamente 900 hectáreas.
A finales de la década del veinte, cuando se inició la cosecha de esos yerbales, se produjo una sobreproducción sin precedentes. Esto provocó la caída de los precios a pesar de los intentos desde el Gobierno de controlar y estabilizar las plantaciones.
El plan regulador del Gobierno impulsó la creación de la Comisión Reguladora de la yerba mate, aunque nació sin mucho éxito. La rentabilidad de la yerba, siguió en decaída, desplomándose cada vez más los precios.
La época del ‘Oro Verde’ parecía llegar a su fin. Los grandes establecimientos fueron fuertemente golpeados por la crisis yerbatera. "Santa Inés y La María Antonia fueron los más perjudicados", añadió.

Establecimiento modelo
El lugar fue un ejemplo de empresa para la época. Abarcaba casi 3 mil hectáreas, repartidas en administraciones en San Ignacio, Argentina, y en Puerto Cantera, Paraguay. Tiempo después, el gobierno paraguayo expropió esas tierras.
El lugar, al ser tan grande, contaba con un tren propio para el traslado de la yerba desde el secadero hasta el puerto. A partir de ahí, las barcazas llegaban al puerto improvisado y llevaban las bolsas de yerba.
Sin embargo, Jorge Haddad, contó que quién inventó estos adelantos para la época fue asesinado tiempo después por tareferos paraguayos, ya que sostenían que las máquinas, reemplazaban y quitaban trabajo a los hombres.
También contaba con una escuela propia. La 101, albergó en su época a todos los hijos de los trabajadores, como así también a los vecinos de las zonas circundantes.
En 1920 fue construido un edificio provisorio y en 1947 se construyó la escuela que permanece en pie hasta estos días.
Carmen Raimann trabajó en la escuela por dos años, desde 1987 hasta 1989, y después pasó a la escuela 132. “Fue una escuela grande, habían muchísimos alumnos porque venían desde la picada Bustamante y desde varias zonas circundantes, además era la única escuela”, señaló.
Y agregó: “Antes de cerrarse fue aula satélite de esta escuela, (132), porque el Consejo tenía que pagar el alquiler, dos docentes, el cargo directivo y ya había pocos alumnos. Entonces se decidió cambiar todo acá, la propuesta de esta escuela fue que no se cierre completamente, sino que sea un aula satélite de esta escuela”.
A pesar de la insistencia y de las reformas institucionales que se llevaron a cabo, el establecimiento funcionó como aula satélite sólo por algunos años. En el año 2005, la escuela dejó de funcionar definitivamente ya que se quedó sin alumnos.

La era de los Haddad
En 1953, los Herrera Vega pusieron en venta ‘La María Antonia’. Andrés Haddad, comerciante de origen libanés, siempre tuvo un cariño especial hacia la estancia, ya que la conocía hace varios años por su cercanía geográfica, porque tenía una proveeduría en San Ignacio.
"Con poco dinero y con un préstamo del Banco Nación, quien daba créditos a largo plazo, se atrevió a ofertar para la compra del lugar", sostuvo el actual propietario de la estancia.
En 1955, La María Antonia pasó a sus manos, tras haber firmado la cesión los hermanos Rafael y Marcelino Herrera Vega.
En ese momento, el establecimiento yerbatero aún contaba con 400 empleados que eran mantenidos por la administración de Buenos Aires. A partir de la compra de los yerbales junto a la estancia, el negocio yerbatero comenzó a resurgir.
“Estuvimos hasta 1996, hasta que se produce la gran crisis de la yerba, el precio cayó y ya no se pudo sostener al ser yerbales tan antiguos”, indicó Joge Haddad.
En ese contexto, surge el éxodo de los trabajadores ya que no se podía sostener a tantos empleados. “Cuando se inició la reforma, se fueron a los pueblos aledaños, lamentablemente se fueron familias que estaban hace tres generaciones”, relató.
En ese contexto de crisis, la escuela 101, dejó de funcionar ya que se quedó sin alumnos. Así también las ocho villas se redujeron con el tiempo a unas pocas casas. 
Actualmente, Jorge Haddad cuenta con aproximadamente 90 hectáreas y ‘La María Antonia”. Gran parte de las tierras fueron vendidas a una empresa papelera del norte misionero.
El lugar actualmente tiene un precio altísimo en lo sentimental, es un lugar de encuentro de la familia, señaló Jorge, hijo quien supo construir un emporio yerbatero por más  de 50 años.
Al ser consultado por el valor histórico y turístico que tiene para Misiones, señaló que el ex gobernador de Misiones, César Napoleón Ayrault, lo había considerado como Patrimonio Cultural de la Provincia. Sin embargo, el proyecto quedó sin efecto tras la muerte del mandatario.
Asimismo, relató que en el mandato de Carlos Menem, desde el Museo Histórico Nacional vinieron algunos arquitectos para rescatar las casas históricas de la zona, elementos que representen la historia de Misiones.
A  pesar de haber sido aprobado el proyecto y de haber sido firmado el presupuesto, el dinero nunca llegó al grupo investigador y las tareas de recuperación no se llevaron a cabo.
Sólo quedan vestigios de ese gran establecimiento yerbatero, que supo ser parte de la época del 'Oro Verde'. Al día de hoy, la estancia 'La María Antonia' sigue de pie, junto al secadero, la escuela 101, y algunas casas. Son los que sobrevivieron al tiempo y a los cambios de la historia.