Los petroglifos misioneros
Los secretos de la enigmática época precolombina que guarda la tierra roja siguen revelándose con cuentagotas; la novedad opaca la historia, cuya evocación es trabajo de la memoria. Surgen cada tanto datos y nombres que habrá que "grabar en la piedra" para no perderlos de vista. La formidable Carta de Lectores publicada ayer en esta página, enviada por Tito Mónaca, reaviva la curiosidad arqueológica: remite a una noticia publicada en “Alto Paraná” en 1956, escrita por el doctor Menghin que había investigado reliquias antes halladas en Eldorado (Km. 14) por Hermann Wachnitz y menciona, además, de fabulosos terraplenes circulares en los terrenos de Alberto Schaefer y Herman Durian.
En las que fueran las tierras de Pedro Núñez hacia 1940, hoy Dos de Mayo (fueron sus primeros colonos Alejandro Walsicow, Augusto Dombroski y Eva Sidsman; aquí tuvo lugar el famoso proyecto hidroeléctrico de Alejandro Orloff), ubicadas sobre la ruta 14, pegadas a Aristóbulo, Caraguatay, San Vicente y Colonia Aurora, se encuentran los petroglifos de Misiones. Otro misterio. El yacimiento de petroglifos abarca casi una hectárea. El año pasado trabajaron en la zona (a unos diez kilómetros del centro del pueblo) dos arqueólogos de Brasil y Argentina.
Existe otro lugar, en cercanías del Yabebiry (San Ignacio), aunque de menor área, relevado en 2013.
Son por ahora los únicos dos yacimientos de petroglifos.
“A simple vista en el potrero de las vacas, contaban, pueden verse innumerables grabados en roca de basalto de la Sierra Central, que fueron hechos ya golpeando para hacer líneas geométricas en la piedra, ya haciendo percusión con devastado”.
Por lo complejo de la tarea se supone que fueron tallados por distintas generaciones de manos aunque no se conoce su antigüedad. ¿Prehispánicos, anteriores a la llegada de los jesuitas? “El terreno, plagado de dibujos y trazos, es un piso de basalto, en pendientes hacia un arroyuelo de límpidas aguas...” Tendremos que ir a ver eso, querido Tito.