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Un estadio para Posadas

domingo 20 de noviembre de 2016 | 6:00hs.
Un estadio para Posadas

El martes pasado la selección argentina le ganó 3 a 0 a la de Colombia. Por si no lo sabía, no fue en Colombia sino en la Argentina. Pero no jugaron en Buenos Aires, ni en Córdoba, ni en Rosario ni en Mendoza. No fue en la cancha de Boca ni en la de River. Tampoco en un estadio mundialista o en el remoderno Estadio Único de La Plata. El partido del martes se jugó en la ciudad de San Juan. El estadio se llama San Juan del Bicentenario y queda en el departamento Pocito, al sur del Gran San Juan, que es como Garupá para Posadas. Fue inaugurado el 16 de marzo de 2011 con un partido Argentina-Venezuela que ganó Argentina 4 a 1.
La provincia de San Juan tiene menos habitantes que Misiones, entre otras cosas porque es casi todo cordillera pelada. La ciudad capital, en cambio, tiene un poco más de gente que Posadas. Si hace memoria quizá le suene algún equipo de fútbol sanjuanino, como San Martín o Desamparados. Hoy San Martín de San Juan está en Primera División, pero como podría estar Crucero del Norte si le hubiera ido un poco mejor el año pasado, o como estuvo otrora Guaraní Antonio Franco.
Ahora viene la pregunta retórica, y digo retórica porque todos conocemos la respuesta. ¿Qué razón hay para que la selección argentina no juegue en Posadas? La razón es que en Posadas no hay un estadio capaz ni que cumpla las normas mínimas para un partido de la selección. Tampoco probablemente para un Boca-River o cualquier otro clásico del fútbol argentino. Ni siquiera Posadas es sede de los partidos de la Copa Argentina, que alternan distintas ciudades del interior y del Gran Buenos Aires para que su gente pueda acceder al fútbol grande. Entre las del interior en las que sí se juega esa copa están la mencionada de San Juan y el moderno estadio Antonio Romero de la ciudad de Formosa.
Déjeme recordar ahora la triste historia del partido Argentina-Brasil que se iba a jugar en Resistencia el 3 de octubre de 2012 y se suspendió por un corte de luz cuando estaba a punto de empezar (aquel partido se vendió como el Superclásico de las Américas y fue el Superfiasco de Resistencia). Lo quiero recordar no porque pueda volver a suceder –que todo podría ser– sino para certificar que todos los equipos, hasta las selecciones de Argentina y Brasil, que juntas suman 1.200 millones de dólares en futbolistas, están dispuestos a jugar donde sea.
Por eso me preguntaba el martes si no será hora de que Posadas tenga un estadio de verdad, que sirva a los equipos de la ciudad y de la provincia. También para juegos como los Evita, torneos de verano, la Copa América, rugby, competencias de todo tipo… recitales, estudiantinas, desfiles, comparsas de carnaval, festivales, mitines políticos, misas al aire libre, carreras de embolsados… (cualquier cosa menos carreras de galgos, que ahora están mal vistas).
Un buen estadio municipal, público, de usos múltiples, en un lugar adecuado, con buenos accesos y estacionamiento, es una obra de utilidad manifiesta para la ciudad de Posadas y para la provincia. En servicio de los ciudadanos, del deporte, del entretenimiento y de la autoestima de los misioneros y de los constructores, para qué nos vamos a engañar. Los equipos de fútbol de Posadas podrían usarlo cuando juegan de local y les permitiría reciclar sus propios estadios, que hoy no son un activo para usufructuar sino una carga que ocupan con suerte una vez cada dos semanas. Además algunos resultan molestos para los vecinos por quedar en el medio de la ciudad.
Ahí tienen una obra pública que vale la pena.

Por Gonzalo Peltzer
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