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Fraude olímpico

domingo 21 de agosto de 2016 | 6:00hs.
Fraude olímpico
La delegación argentina a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro fue la más numerosa de la historia y los resultados los mejores desde los juegos de Londres de 1948, lo que quiere decir que en 1948 fueron menos y ganaron más. En relación a las delegaciones que compitieron en Río 2016 el país que más medallas ganó fue Kosovo, que mandó cuatro deportistas y se llevó una medalla de oro en judo. Y en proporción a la población de cada país el campeón fue la isla de Granada, con una medalla cada 106.825 habitantes, que es el número total de granadinos (el 10% de Misiones). En esa cuenta la Argentina está en el puesto 67º con una medalla cada 10.854.188 habitantes. Y China, que aparece tercero en la general, con 22 medallas doradas y 65 en total, es el 74º en relación a la cantidad de habitantes: una medalla cada 21.095.692 chinos.
Seguramente por la posibilidades que tenían esta vez los equipos argentinos, en cuanto había un rato libre prendía la televisión para ver qué estaba ocurriendo. Supongo que a usted le habrá pasado algo parecido. A la hora que fuera aparecían unas imágenes espectaculares de… lanzamiento de disco, tiro al blanco con arco y flecha, nado sincronizado o lucha grecorromana… La televisión ha hecho cosas increíbles para que podamos ver detalles que no ven ni los jueces: para atrás, para adelante, en cámara lenta, desde arriba, desde abajo del agua. Tanto que nos encantamos viendo a un húngaro fregando a sablazos a un estonio, dos georgianos y un armenio panza de cerveza levantando pesas de 300 kilos o una campesina rusa lanzando una bola de acero a una cuadra de distancia. Daban ganas de atornillarse al sillón y quedarse allí hasta la ceremonia de clausura.
Y ahora que todo se terminó y dicen que la cosecha fue buena, quiero denunciar algunos casos de fraude en esta Olimpíada de Río de Janeiro.
No puede ser que a los argentinos nos cueste tanto ganar una medalla mientras que a otros no les cuesta nada y ganan una pila por día. Resulta que Juan Martín Del Potro después de años de rehabilitación de su muñeca operada se tiene que enfrentar de uno en fondo con Djokovic, Nadal y Murray para llevarse apenas una medalla de plata, mientras que Phelps gana trescientas de oro nadando en la pileta. Para ganar, junto con Cecilia Carranza, la medalla de oro en la clase Nacra 17 mixto, Santiago Lange tuvo que sobrevivir a un cáncer de pulmón y llegar vivo a los 55 años, mientras unos gordos con buen pulso se llevan las medallas de todas las categorías de tiro con pistola, fusil, ametralladora, AK47 y bazuca.
Están contando mal: a la selección de hockey –lo vi con mis propios ojos y las conté una por una– le dieron 16 medallas. A los del barquito –Langue y Carranza– les dieron dos. Y a la Peque Pareto le dieron la suya. Si las cuentas no me fallan, 16 + 2 + 1 = 19 medallas de oro para la Argentina más la de plata en tenis. Tenga en cuenta que no hay ni punto de comparación entre el esfuerzo por llevar un equipo entero de fútbol, de hockey, de rugby, de vóley o de handball… o hacer lo que hacen los de Kosovo, Bahamas o Jamaica, que mandan cuatro gatos y ganan 17 medallas. Y no digamos nada de los países europeos que se quejan de los migrantes africanos pero después adoptan a los más fuertes para robarse miles de medallas. Así que propongo al Comité Olímpico Internacional que a partir de ahora dejen de hacer trampa y cuenten las medallas por la cantidad que entregan o por lo menos por la cantidad de jugadores que reglamentariamente participan en cada disciplina (once para el fútbol; siete para el rugby; seis para el vóley; cinco para el basquet…). Es matemática pura. ¿O me va a decir que los leones del hockey argentino no se merecen una pila de medallas de oro puro?

Por Gonzalo Peltzer
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