En Posadas, los chicos de la calle ahora aspiran pólvora con cocaína

Lo detectaron en el hogar de noche Padre Mugica. La mezcla prolonga los efectos de la droga blanca. Antes de fin de año, aumentó la cantidad de niños y adolescentes en el microcentro, en donde consiguen de todo
lunes 20 de enero de 2014 | 2:00hs.
Sin hogar.
Sin hogar.
En el hogar de noche Padre Mugica una de las condiciones para que los chicos o muchachos puedan entrar y pasar la madrugada en una cama, y hasta poder comer, es permitir que el personal del albergue los revisen y no estén drogados. Hace poco más de un mes, en una de esas requisas obligatorias, los responsables del hogar que funciona hace poco menos de tres años se encontraron con pequeños envoltorios conteniendo pólvora. La pregunta hacia el chico de no más de 13 años tuvo una rápida y concreta respuesta: “Es para mezclarla con la cocaína, pega mejor”.
El director del hogar -ubicado sobre la avenida Guacurarí casi San Luis-, Rogelio Peralta, mostró lo hallado por entonces y todavía sin salir de su asombro lo guarda como prueba irrefutable de al menos una de las tantas situaciones límite que debió ver o afrontar desde que funciona el refugio nocturno para niños, adolescentes y adultos.
En la calle, en los círculos de consumo, se explicó que esta mezcla se denomina comúnmente como bazuka o brown-brown. Teniendo en cuenta que la pólvora, obtenida generalmente de balas, contiene nitroglicerina, prolonga los efectos de la cocaína y además contrarresta algunos efectos no deseados como la aceleración excesiva del ritmo cardíaco.
“Fíjese que acá se ve la pólvora, ahora algunos se desarmaron”, dice Peralta mientras asegura que poco antes de las fiestas de fin de año, en el centro posadeño se recrudeció el flagelo de los chicos de la calle; “muchos de ellos vuelven a sus casas de noche tras haber mendigado todo el día”, explicó el máximo responsable del hogar Padre Mugica.
La delicada situación de los niños en situación de calle o que viven en la calle fue el motivo de la apertura del hogar de noche, en donde -desde su funcionamiento- fueron varios los hechos que debieron ser denunciados ante la Policía y la Justicia de la provincia.

Cocaína al alcance de la mano
En el microcentro posadeño, de acuerdo a lo revelado por integrantes de distintas áreas de minoridad y la niñez que cumplen con recorridas preventivas en la ciudad, los dealers se presentan casi a diario en la esquina de Colón y Bolívar y poco antes del anochecer empiezan a venderles drogas a los chicos de la calle.
“La Policía sabe eso, todos quienes estamos con estos flagelos sabemos cómo y dónde se les vende droga a los chicos”, aseguró a El Territorio Rogelio Peralta.
“Enfrente del hogar, en el bulevar, hace mucho tiempo que vemos cómo vienen a vender drogas y además se quedan algunos a consumir entre los arbustos”, indicó Peralta, que recordó que hasta se vieron en la obligación de recortar ciertas plantas para evitar que sigan siendo de refugio para los adictos.
Peralta se mostró preocupado por el recrudecimiento de esta problemática, pero al menos -en la última semana- lograron sacar del círculo vicioso a un niño de 10 años que si bien estaba entrando en la etapa del consumo casi a diario de la cocaína, ahora vive en una localidad de la provincia con familiares que él no sabía que existían o que podrían convertirse ahora en sus nuevos tutores.
“Estamos muy contentos porque mediante nuestro rastreo e investigación pudimos encontrarles familiares y ellos lo cuidarán, nadie sabía de su existencia, él tampoco de tener más familiares..., estamos tranquilos porque tampoco mostró síntomas de abstinencia...”.
Para el director del hogar Padre Mugica el círculo vicioso es amplio. “También toman pastillas, clonazepam por ejemplo, con coca cola, porque también esa mezcla es muy buscada, pero también la mezclan con energizantes”.

Desamparados
El pequeño de 10 años había sido noticia unos tres meses atrás, cuando su madrastra hizo la denuncia ante la Policía por su desaparición. Se supo entonces que el pequeño quedaba muchas horas solo porque su padre estaba preso y su madrastra se dedicaba a ofrecer sexo en la calle. Pero como si eso no fuese demasiado, se sabría luego que su madre se había ido por los constantes golpes de su pareja y al viajar al Sur fue víctima de una red de trata de personas.
Desde Posadas los trabajos de investigación dieron sus frutos. Pudieron hablar con la mamá y el reencuentro con su hijo es una probabilidad que crecerá con el tiempo. Por ahora, el niño seguirá con los abuelos en Colonia Delicia.
Casos como el de ese niño hay varios. Actualmente, según Peralta, hay dos niños de casi las mismas edades a quienes pudo rescatarse, con problemas de adicción y sus inmediatas consecuencias. “Ya no son inocentes niños los que recibimos o tratamos. Hay uno que tiene 9 años y es un conocido ladrón de teléfonos celulares en el centro. Y tiene un montón de formas y métodos para hacerlo”.
Según los últimos relevamientos hechos por los responsables del hogar Padre Mugica, sólo en el microcentro hay unos 30 chicos en condición de calle.


El dato
30
son, aproximadamente, los chicos en situación de calle en el microcentro.